Velvetender: ¿Puede la muerte de una pequeña gata sacudir tanto el mundo?

shadow-cat-scott-sawyer

“Veo esas nubes desde ambos lados ahora…”
Joni Mitchell

Velvetender se desvaneció.

Simplemente se extinguió como lo hacen las estrellas pequeñas cuando el amanecer se derrama en el cielo.

¿Puede la muerte de una pequeña gata sacudir tanto el mundo, y al mismo tiempo parecer tan insignificante en un orden en el que una subespecie de primates involucionados ha desterrado la justicia, la comprensión, la congruencia y otros productos sociales que, como bandera, esgrime cuando se erige sobre otras especies como un patético “Rey de la Creación”?

Quienes conocimos a Velvetender, vimos una pequeña gata gris, que jamás llegó al tamaño de una gata adulta.

Velvetender, era una gatita con problemas genéticos de nacimiento. Toda su vida la paso con problemas intestinales que le producían diarrea constante, infecciones, anemia y episodios de deshidratación.

La pequeña de pelaje gris formaba parte de esas criaturas que han visibilizado en las redes sociales la vulnerabilidad genética de animales “Especiales”, como el gato australiano Monty, o la gata norteamericana Lil Bub, quienes nacieron con síndrome de down y que se han vuelto portavoces en las redes sociales de la discapacidad en otras especies.

Las redes sociales han permitido generar nuevos discursos y dinámicas en la humanidad, y entre ellas está la relación con otras especies, sus derechos e sus inclusiones en estructuras básicas para la humanocracia, como la “familia”.

familia

Así, la caricatura ridiculizante de la “Loca de los gatos” que aparece recurrentemente en “Los simpsons”, en las primeras escenas de la oscura “La Muerte le sienta bien” de Robert Zemeckis, y en la acida comedia negra “La Naranja Mecanica” de Stanley Kubrick, se transforma ya en una estructura familiar que comienza a ser reconocida como una de las 10 formas de ser familia en varias páginas del internet.

(Curiosamente, Stanley Kubrick veía a sus gatas y gatos como parte de su familia, algunos de los felinos que aparecen en la casa de la solterona asesinada con un falo gigante por Alexander De Large en “Naranja Mecanica” eran suyos, cancelo días de producción de sus películas por el luto de perder a una gata, y a mediados de los 70s, cuando filmaba Barry Lyndon, dejó un manual de instrucciones sobre el cuidado de sus gatos y de como separarlos con agua, pero no tocarlos ni lastimarlos, en caso de que dos machos se pelearan).

El discurso de la inclusión de otras especies, de las familias interespecie, de los derechos de los animales, del veganismo, de la liberación animal ha llevado a que en países como Francia se les dé carácter de “Personas No Humanas” con derechos escenciales,

Incluso en la CDMX, cuenta con un centro médico veterinario gratuito, el cual es uno de los logros del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, mandatario de la ciudad de los pitos de funcionarias feministas blancas y de gobernantes confusos, donde la izquierda cobija bajo el manto constitucional a consumidores de esclavitud sexual de mujeres, a feministas que los apoyan y a “defensoras lesbianas de derechos humanos LGBT” automarionetizadas voluntariamente por machos heteronormados.

Ciudad de incongruencias, en las que el mandatario abre un espacio de atención a animales, y de nuevo sus asesores y funcionarios lo traicionan, al mandar granaderos a atacar a manifestantes pacíficos que protestaban contra las corridas de toros, o al matar por negligencia un gorila del zoológico de Chapultepec y destazarlo con una saña de crimen de odio interespecie al practicar una autopsia ridícula y humillante.

Velvetender Davenport pasó la ultima tarde de su vida durmiendo en mi cama, cuando ya casi no podía moverse.

Alrededor de las 5 de la tarde grito, hizo un intento de caminar, se pegó a mis piernas, luego se recostó en un libro infantil.

Minutos después se acostó en el suelo y se durmió para siempre.

La historia viva de Velvetender Davenport quedo entre el sacrificio inútil del gorila Bantu, y la masacre que anunciaron los fanáticos de las corridas de toros contra Lorenza la madre del toro que, en defensa propia, mató al torero Victor Barrio en Teruel, Aragón. España.

Los fanáticos de los toros justificaron la tortura y masacre de la madre del toro y de sus familias como una “tradición”, y como una clase de eutanasia, ya que: “así se evita que “se reproduzca o se fortalezcan los genes que ocasionan esta conducta anormal de los toros de lidia”.

En mi casa, afortunadamente a miles de kilómetros del centro de matanza de España, Blackmoriahn Davenport, hemanita de Velvetender, y también una gatita “Especial” come tranquila, duerme sus 16 horas, y sueña, quizás con recuerdos… pero sueña tranquila.

Comentarios

You may also like