Un mujer se planta frente aun contingente de policías militares durante los periodos represivos de Oaxaca en el año 2006. FOTO:  Reuters

Un mujer se planta frente aun contingente de policías militares durante los periodos represivos de Oaxaca en el año 2006. FOTO: Reuters

 

*“Reflexiones para entender y cambiar a México”.

“… Los mexicanos quieren buenas noticias, quieren buenas cifras, quieren despertar en una cotidianidad mejor. Quieren amanecer un día y encontrarse con políticos que saben construir y no destruir, que saben planear y no sólo improvisar, que saben gobernar y no sólo fingir que lo hacen. (…) Los mexicanos quieren despertar y leer que un político cualquiera -azul, amarillo, verde, tricolor– pone sobre la mesa una solución para un problema concreto. Cómo incrementar el empleo. Cómo disminuir la inseguridad. Cómo combatir la corrupción. Cómo abaratar las elecciones. Cómo limpiar las calles. Cómo vigilar a los diputados. Cómo hacer crecer el crédito bancario. Cómo competir contra China. Cómo construir más facultades de ingeniería. Cómo emular a Brasil. Cómo fomentar la investigación científica. Cómo regularizar a los franeleros. Cómo acabar con las mordidas que se les paga a quienes recogen la basura. Cómo reducir los abusos de la telefonía celular. Cómo incrementar el número de patentes mexicanas. Cómo pasar de la fracasomanía habitual al éxito posible.

“Los mexicanos quieren despertar y leer que otros -al igual que ellos- exigen el fin de los pleitos entre políticos y el principio de las luchas por lo que verdaderamente importa. Por las calles seguras y el agua limpia y las escuelas modernas y los servicios públicos eficaces. Por el acceso a la información y quienes saben lo que puede hacerse con ella. Por la educación para el nuevo milenio y por que México la necesita. Por el Estado de Derecho dado que hoy no existe aunque el gobierno diga lo contrario. …

“Por los debates necesarios en cualquier parte, en cualquier formato, en cualquier medio. Quieren despertar y apoyar a políticos que miren más allá de cómo acomodarse en el puesto, a líderes empresariales que sean competitivos, a comunicadores que sean independientes, a periodistas que sean profesionales.

“Punto final al gobierno que solapa la impunidad en lugar de erradicarla. Que tolera la corrupción en vez de combatirla. Que permite el tráfico de influencias en vez de exigir su eliminación. (…) Que permite las licitaciones amañadas, los contratos obtenidos, las aduanas arregladas, los negocios hechos bajo la protección del poder. Punto final a quienes entran al gobierno y aprovechan su paso para enriquecerse con él.”

Punto final a gobiernos que exaltan de manera retórica el Estado de Derecho, pero sólo lo defienden de manera discrecional. Gobiernos que instrumentalizan a las leyes conforme a criterios políticos y las ignoran cuando les conviene hacerlo. Gobiernos que promueven medidas tan contraproducentes como el arraigo y desatiende violaciones a la Constitución tan evidentes como los monopolios. . Punto final a las instituciones que se vanaglorian del Estado de Derecho mientras al mismo tiempo lo manosean.

Punto final, pues, al gobierno que no actúa como tal. A quienes gobiernan en nuestro nombre pero en realidad lo hacen para bien del suyo. Que no hablan por nosotros sino por ellos. Que no legislan para beneficiar a las grandes mayorías sino para subsidiar a las atrincheradas minorías. Que crean fideicomisos para ocultar lo que tienen la obligación ética de revelar. Que privatizan bienes públicos sin regular de manera eficaz cómo serán utilizados por concesionarios privados”.

“Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe de algunos se vuelva la convicción de muchos. Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo -el empresario y filántropo- Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá.”

*Textos tomados de las paginas 312/315 del libro “El País de Uno”, Reflexiones para entender y cambiar a México, de Denise Dresser en ediciones Proceso-Grijalbo, abril del 2015.

Bonfilio Salazar Mendoza

Bonfilio Salazar Mendoza

Profesor normalista e historiador hidalguense.Sus letras son un camino crítico entre la sociedad del pasado y del presente.
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