Prohibido cruzar los dedos

El gobernador Miguel Osorio fracasó en su intento por desestabilizar la alianza electoral que postula a Xóchitl Gálvez a la gubernatura de Hidalgo. Ni aún los últimos y ridículos berreos de sus accionistas en el Partido del Trabajo y en el PRD, ya hacen mella sobre la realidad consistente de la candidatura de la ex comisionada Nacional de los Pueblos Indígenas. Las encuestas no mienten: la ventaja otorgada al priísta Francisco Olvera no esconden su deterioro ante el cúmulo igualitario de indecisos o personas que optaron por no dar a conocer su preferencia. Quizá sí lo sepa el PRI, si se toma en cuenta que al interior del Poder Ejecutivo hidalguense, directores, subsecretarios y demás agregados ya lanzaron su campaña de amenazas, chantajes y hostigamiento contra la planta laboral para sumarse a la campaña oficial y evitar, a toda costa, regar más el nombre de Xóchitl en sus oficinas que de por sí ya están escandalizadas. Se prohíbe hasta cruzar los dedos –como lo sugiere la “xochitlseñal”-, pues se toma como un acto de apoyo a la oposición, dicen. Su nerviosismo llega al punto preocupante del delirio.

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