Como si fuera una criatura mitológica, una mujer vive sólo unas horas por semana, de algunas, no todas las semanas del mes, de no todos los meses de todos los ciclos de trescientos sesenta y cinco días. Desde su nacimiento, se mantiene como una fantasma erótica que se desplaza entre las paredes de los días, de la misma forma en la que cruza los pensamientos y los deseos de un hombre, que suele ser un vehículo para materializarse como una ilusión.

Tan intangible es su realidad como poco común su nombre: Yatana. En los dias que se refugia entre los deseos, su aliado trabaja en alguna oficina de la Ciudad de México, convive con otros hombres, habla de política, de fútbol, de contabilidad, de automoviles, celulares, matemáticas, motores, deportes, dinero… En las noches y al amanecer, Yatana permanece segura, contemplandolo todo desde adentro de aquella cabeza, abajo de los cabellos cortos, arriba de la corbata que se anuda como una soga que mantiene atado aquel cuerpo a una vida masculina, de la misma forma que una cuerda a un cometa que a veces desea perderse entre las nubes.

Yatana ve con curiosidad desde adentro de esos ojos, a quienes rodean al hombre en el que ella vive, estudia a las mujeres que lo rodean en la oficina y en su casa. analiza sus voces, sus palabras y, cuando todos duermen, ensaya su propia voz y la forma de hablar, en susurros que a veces se escurren a las pesadillas de “señor-casa”.

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¿Cómo vive una mujer imaginaria? Solo ella lo puede saber. Sobre todo cuando ella misma es quien se imagina a sí misma. El reloj de arena del deseo corre en cámara lenta, y el de Yatana a veces tiene problemas de gravedad. Miles de manzanas de Newton como granos de arena que se rebelan a caer hasta que, a mitad de un día cualquiera, suena una alarma como un trueno bajo el cielo de carne que protege su existencia.

Las luces iluminan todo alrededor de Yatana y sabe que podrá verse a través de esas ventanas de cristal flexible por las que se asoma todos los días. El Club Roshell visto desde la calle es una casa mas de la calle Aragón en la Ciudad de Mexico. Sólo una discreta placa con el nombre de algunas organizaciones de derechos humanos y activismo trans visibilizan a la mas importante Casa de Transformaciones para personas Travestis de la capital del pais.

Pero para Yatana, esa casa de dos plantas es en realidad un hogar de piedra, una fortaleza en la que podra explotar en un universo de sensaciones, sensibilidades, colores, aromas y sobre todo vida tridimensional

Y Yatana habla…

Se viste con su propia sensualidad…

Rie…

Baila…

Toma alcohol…

Se desea a sí misma más que a cualquier otra persona mientas se desliza entre las mesas del club, donde las miradas de otras travestis tejen con una alegre resignación una red de telaraña de complicidad rosa neón. Incluso, Yatana se da el lujo de ser tímida, cuando sabe que pasaran muchos días antes de que su piel vuelva a ser vestida de sus propios deseos. Mismos que por esta tarde han dejado de ser clandestinos.

Si alguien con mucha imaginación viera en sus ojos, seguramente encontraría, asomado, a un hombre feliz, descansando de la violenta carga de masculinidades socioculturales, política, economía, fútbol y privilegios de roca azul.

Y por unas horas, el y Yatana vuelan juntos…

Por unas horas… ambos son tan libres…

H. Gloria Virginia Davenport

H. Gloria Virginia Davenport

Mujer Transexual, activista por los derechos LGBTTTI, académica y periodista. Amante de los libros, el vino tinto, la cerveza artesanal, los gatos y el rock
H. Gloria Virginia Davenport

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