por Alfonso Rivera / DESDE ABAJO

El pasado sábado se cumplieron 10 años del trágico fallecimiento del argentino Pablo Hernán Gómez, que murió junto a su esposa Mónica el 29 de Enero de 2001.

Al Pachuca llegó en 1999, después de que en 1998 arribó a México para jugar en Morelia, pero Tomás Boy, técnico de los Ates, dijo que él no era un jugador para primera división. Después fue cedido una campaña a los Tiburones Rojos de Veracruz, de donde lo rescató Andrés Fassi y lo trajo al equipo tuzo. Aquí realizó muchos goles y fue pieza importante en el primer campeonato, en aquel Invierno 1999.

Aún recuerdo el momento en que vi la fatal noticia en televisión. Tenía yo 8 años y alrededor de las 8 y media de la noche miraba Los Simpsons. De pronto, durante un corte comercial entró al aire David Faitelson, vía telefónica, e informó la trágica noticia de la muerte de Pablo Hernán y su esposa. Recuerdo que no lo podía crees, le fui a comentar a mi papá y tampoco lo creía, hasta que más tarde vimos que confirmaban la noticia.

Es desgarrador el relato de Andrés Fassi del instante en el que le comunicaron de la muerte de Pablo, a quien consideraba un hijo, al igual que Jesús Martínez.

Los aficionados se volcaron después al velatorio, a la misa que le hicieron en la iglesia de La Villita y al estadio Hidalgo, donde dio la vuelta olímpica. Impresionante entrega de la hinchada hacia el argentino de 23 años, que se había ganado a la afición en poco tiempo y se convirtió en uno de los más grandes ídolos de los últimos tiempos. Además, su número 20 está retirado en el club, como muestra de homenaje.

El pasado sábado, en el partido contra Cruz Azul, se pidió un minuto de silencio, que se convirtió en un minuto de aplausos, además de los gritos de los aficionados y las muestras de cariño en las redes sociales.

Lo que no sé que sucedió es el apoyo a sus hijos, pues la directiva de los Tuzos y el entonces gobernador, Manuel Ángel Núñez Soto les prometieron total apoyo, pero no se ha sabido nada acerca de eso.

Pablito, como se le conocía, vive aun en el corazón de los hinchas blanquiazules y seguirá siendo recordado por siempre, pues inscribió su nombre con letras de oro en los anaqueles de la centenaria historia del equipo pachuqueño.

Y vuelven a las andadas los Tuzos…

Pésimo juego dieron los Tuzos del Pachuca la noche del sábado en la cancha del estadio Hidalgo, ante un lleno en las tribunas, aunque la mayoría de aficionados eran seguidores de Cruz Azul.

Mostraron su peor rostro de este Clausura 2011, en el que habían iniciado con buen juego en sus distintas líneas y enseñando un entendimiento entre sus jugadores, pues el cuerpo técnico ha decidió repetir la alineación titular en las cuatro jornadas desarrolladas.

Yo había mencionado después del juego contra Toluca de la jornada 2, que no había que confiarse en que la defensa estaba sólida al no haber recibido gol en los encuentros ante América y ante los Diablos Rojos, pues por momentos se veían un tanto descoordinados y les habían creado jugadas de peligro, las cuales no habían podido concretar los rivales o fueron resueltas por Miguel Calero. Pero ante Cruz Azul, ahora si salió a relucir ese desorden defensivo, además de que les ganó la velocidad y habilidad de los atacantes de la Máquina Hugo Droguett, Emanuel Villa, César Villaluz y Christian Giménez, el ex- tuzo que es el alma del cuadro cementero, como por tres años lo fue en Pachuca.

Así es como el profesor Enrique Meza vino a dar cátedra al rosarino Pablo Marini, que mostró su incapacidad para descifrar planteamientos complicados, además del mal manejo en los cambios, pues al momento de realizarlos modificó posiciones y esto afectó aun más el desempeño del equipo. Se notó mucho cuando saca a Yulian Anchico e ingresa a Facundo Coria, para terminar de desdibujar al equipo y perder a su escudo, bastión de la media cancha, aunque en este encuentro el refuerzo colombiano no pudo ni con el Chaco Giménez ni con Gonzalo Pineda.

Y en cuanto al argentino Coria, llegado del Villareal B, se la segunda división española, no ha mostrado grandes cosas, por momentos tiene algunas pinceladas y unos cuantos buenos pases, aunque se nota que le está costando la velocidad del futbol mexicano, ojalá se acople rápido y pueda ser ese creativo que le hace falta al ataque blanquiazul.

El que peor partido tuvo, fue Paul Aguilar, recientemente llamado a la selección mexicana, quién cometió dos errores que costaron goles. El primero al cometer una falta absurda en los linderos del área para provocar el tiro libre del cual se originó el segundo gol. Su segundo error se dio al tratar de salir jugando por el costado izquierdo, Christian Giménez le robó el balón y habilitó a Cesar Vilaluz dentro del área, recortó a Muñoz Mustafá y disparó potentemente al arco de Calero.

Mala noche para los Tuzos del Pachuca, que necesitan analizar bien que fue lo que pasó y hacer los cambios que puedan permitir un mejor funcionamiento, veremos que tal les va el próximo sábado cuando visiten en su feudo al campeón de México, los Rayados del Monterrey, que tampoco han mostrado buen desempeño en este inicio de torneo.

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