. Con el permiso de la madre tierra, 15 médicos tradicionales y siete testigos conformaron la primera organización civil de medicina sagrada en México, justo en esta comunidad serrana de San Francisco, municipio de Acaxochitlan, pueblo de los “cuatro elementos”, señalan sus pobladores, por ser lugar donde se reúnen y encuentran la tierra, el aire, el agua y el fuego

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

San Francisco, Acaxochitlan; 20 de noviembre.- Este día Hidalgo ha sido sede de uno de los más importantes sucesos de la historia reciente de la cultura mexicana, muy a pesar de los funcionarios que en nada ha apostado por el desarrollo de este pueblo, más allá de dispensarios electoreros.

Con el permiso de la madre tierra, 15 médicos tradicionales y siete testigos conformaron la primera organización civil de medicina sagrada en México, justo en esta comunidad serrana de San Francisco, municipio de Acaxochitlan, pueblo de los “cuatro elementos”, señalan sus pobladores, por ser lugar donde se reúnen y encuentran la tierra, el aire, el agua y el fuego.

Tras estas revelaciones, Don Darío, líder de los médicos comunitarios, orquestó la procesión al cerro del Chiquihuite en honor a Xolinantzin y al Dios de todos los pueblos; abriendo el umbral espiritual, se dispusieron a subir al templo natural para estar más cerca del Señor, subidos en la punta más alta, la cabeza, de la madre tierra.

Ya de vuelta en las instalaciones del Centro Comunitario de Medicina Tradicional de San Francisco, se celebró la asamblea constitutiva para conformar la organización que lleva el nombre de Altepenochpatl. Medicina comunitaria, Malinaltepetzintli, A. C.

Ante los embates de un occidentalismo cada vez más intolerante y falto de memoria, esta organización surge para conservar y preservar la medicina comunitaria, la cual consiste en “sanar no solo el cuerpo físico, sino lo espiritual y mental del ser humano, así como la integración del ser y su entorno”, precisan sus organizadores, indígenas todos, de una de las regiones trascendentales de la civilización mexica, pues fue paso de comercio y mensajería entre el Golfo de México y la gran Tenochtitlan.

Hay pérdida de identidad

A diferencia con la medicina convencional, la medicina tradicional comunitaria indígena “esta dignamente representada” por parteras, hierberos, ofrenderos, sobadores, masajistas, medicina sagrada (limpias), quiroprácticos, y otros.

Aquí conviven la integración de diferentes médicos y médicas de distintas comunidades de Hidalgo, Veracruz, Puebla y Estado de México, quienes ya cuentan con la primera organización civil en su tipo en todo el país.

Con ella se busca reivindicar, perpetuar y fomentar la medicina tradicional comunitaria, como un legado milenario, misma que ha sido confundida con la charlatanería, supersticiones y el fanatismo, aclara Don Darío, “porque el trabajo que realizan los médicos y las médicas tradicionales, es producto de una herencia cultural. Hay una pérdida de identidad presentada por un desprecio a las costumbres y tradiciones vivas, de nuestro estado”, dice.

Con esto, la medicina comunitaria indígena o tradicional tiene su futuro asegurado. Ante la ley, se ha representado y buscará a futuro integrar proyectos para la consolidación de esta tradición sagrada en un país que en su mayoría se va desmarcando de su herencia india.

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