. Quizás Ximena viene un poco mejor preparada para una caída musical, entrando aquí mi segundo pretexto para escribir de ella; ya que Ximena no solo es una mujer que decidió grabar un disco con su talentosa voz, sino que se hace acompañar en vivo de grandes músicos, que no son cualquier cosa, son grandes maestros de jazz, que tiene sus propias agrupaciones, y que sin ellos podría asegurar que no se escucharía tan contemporánea.

Por Jesús Ángeles / Desde Abajo

El jueves 2 de octubre se presentó en un antro de la ciudad Ximena Sariñana, el lugar estuvo a reventar, cientos de jóvenes amontonados en este viejo y empolvado lugar para escuchar la voz cálida de esta cantante. El concierto empezó alrededor de las ocho de la noche, antes tocó una banda de rock local que hizo menos desesperante la llegada de Ximena. Mientras tanto preparaba mi cámara fotográfica, tenía planeado tomarle algunas fotografías a esta pequeña cantante, de las cuales solo logré una sola en los camerinos, pero eso no es lo importante.

Se preguntarán porque estoy hablando de Sariñana, es muy sencillo; lo hago por dos razones. La primera es porque en algunas paginas de Internet se divulga información de que la chica toca Nu-jazz, lo cual no es cierto. Su música no es más que un buen pop elaborado para esta época, en donde dependerá de ella y del tiempo para demostrar la excelencia de su música. Lo mismo le pasó en su momento a la propia Natalia Lafourcade, que innovó mezclando el pop mexicano con el Bossanova; inclusive, Natalia logró popularizar de manera exitosa el tema “O pato”, de Vinicius de Moraes, para la película “Temporada de patos”, el primer disco fue todo un éxito permitiéndole tocar, inclusive, en el vive latino, pero después del segundo fue desapareciendo. Natalia tiene más ritmos de jazz en su guitarra que la propia Ximena en su voz, así que por favor, no digan que toca jazz.

Quizás Ximena viene un poco mejor preparada para una caída musical, entrando aquí mi segundo pretexto para escribir de ella; ya que Ximena no solo es una mujer que decidió grabar un disco con su talentosa voz, sino que se hace acompañar en vivo de grandes músicos, que no son cualquier cosa, son grandes maestros de jazz, que tiene sus propias agrupaciones, y que sin ellos podría asegurar que no se escucharía tan contemporánea.

No pude identificar a todos los músicos que la acompañaron en este concierto, me faltó el pianista que también es jazzista, pero al primero que reconocí fue a Hernan Hecht. Desde que salieron a ser el sound Check lo miré tocar la batería y dije: “Ese debe ser Hernan”; la verdad me parecía un poco difícil verlo ecualizar su batería en un antro de la ciudad, pero era realidad, era el mismo baterista que toca con Ely Guerra, el mismo que toca con Israel Cupich, y tocaría esa tarde frente a muchos jóvenes pachuqueños, muchos de ellos escucharían una batería casi perfecta disfraza con la voz de Sariñana.

También en el bajo se encontraba Aarón Cruz, jazzísta que nació en la ciudad de México en los años setenta. Este músico, estudió contrabajo y teoría del jazz con el contrabajista Agustín Bernal y ha colaborado con el grupo de jazz Cráneo de Jade. También ha tocado con Iraida Noriega y ha tocado como músico invitado con Eugenio Toussaint, Héctor Infanzón, Pepe Mata Big Band, Emmanuel Mora, Francisco Téllez, Tritonía, Mario Patrón entre otros.

En la guitarra estaba Damian Gálvez, otro fanático y músico profesional en el ámbito del jazz nacional. El es músico de uno del grupo de jazz “Los Dorados”. Una agrupación que sido mirada por la propia revista Rolling Stone; esta revista les hizo un reportaje dedicándoles una sección completa como un grupo innovador de jazz.

Como no va sonar bien la pequeña Sariñana junto a estos monstruos musicales, personas que le han dedicado su vida entera a la música, y que el pop para ellos es un estilo más de música, de ganar dinero y un poco de popularidad.

Lo más curioso de todo, fue que mientras que la gente esperaba a que saliera Ximena, ahí estaban estos músicos entre la gente, como si fueran unos espectadores más. Esto me permitió acercarme a Hecht para saludarlo. Con sencillez me saludó, pero se encontraba pensativo, miraba el escenario donde tocaría con Sariñana y, se notaba preocupado. Al verlo me atreví a preguntarle por el lugar, tenía curiosidad de saber como lo veía, si le parecía adecuado para tocar. Después de pensarlo un rato y de mirarlo por completo me contesto: “Pues, esta curioso, pero me preocupa algo…” Me atreví a preguntarle su intranquilidad, quizás no quería pasar como baterista de pop, a lo mejor no le gustaba tocar con Sariñana, pero su respuesta nunca la imagine, “Hay mucha gente que viene al concierto, esto se va a llenar y, no se como le va hacer Ximena para poder llegar al escenario”.

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