PACHUCA – Omar Fayad Meneses aprendió dos lecciones a tiempo. La primera, consistió en hacerse de una pareja del mundo del espectáculo (telenovelas) para que abonara a sus intereses políticos; y la segunda, tiene qué ver con aquellos valores que aprecian tanto en su partido: supo esperar, ser fiel, leal, obedeció los tiempos y las formas, para alcanzar su anhelada recompensa de ser el abanderado del PRI, y sus aliados, al gobierno del estado de Hidalgo.

Con una larga trayectoria en la administración pública, el nacido en Zempoala, ha tenido una prolífera carrera política. Fue Presidente Municipal de Pachuca, Diputado Federal dos veces y Senador. Estos cargos de elección popular los ganó gracias a su cercanía con el grupo político hegemónico dentro del PRI.

Sin embargo, y aunque Fayad lleva años dedicado a la política, no desarrolla todavía una habilidad esencial para esta actividad: la humildad. Montado en su soberbia ha tenido algunos descalabros importantes que lo pintan tal como es: una persona acostumbrada a mandar desde la comodidad de su escritorio.

No hace mucho, el entonces legislador en la Cámara Alta consideró pertinente presentar una iniciativa para regular el uso del internet. Ese territorio fértil para expresar cualquier tipo de opinión le pareció “peligroso” al entonces Senador por Hidalgo. Tanto así, que presentó un proyecto para censurar todo lo relativo al anonimato de las redes sociales y la posibilidad de criticar desde ese medio a las figuras públicas como él.

Omar Fayad. Soberbia. FOTO: Oficial

Omar Fayad. Soberbia. FOTO: Oficial

La reacción de los internautas no se hizo esperar. Desde diversas tribunas y principalmente desde la misma red, levantaron la voz, se hicieron escuchar, cuestionaron los argumentos del legislador hasta que éste tuvo que dar marcha atrás a su iniciativa. Muchos pensamos que ese habría sido el pasaporte directo para ver desde la sala de su casa la contienda electoral en Hidalgo. Pero lejos de eso, el PRI lo hizo su candidato y ahora tiene amplias posibilidades de ganar.

No obstante, la ventaja que tiene Fayad es artificial. Este político encabeza las encuestas por la raquítica oferta que presentan los otros partidos políticos. Sólo así, este alfil de la familia priísta hidalguense, puede mantenerse como puntero en la contienda electoral que se avecina.

Sin embargo, Fayad no puede estar del todo tranquilo. Sus principales adversarios se encuentran dentro de su propio partido. Hay que recordar que la lucha al interior por encabezar la candidatura no dejó muy satisfechos a algunos grupos políticos y ahora aquellos – que son pocos, pero que no olvidan – están dispuestos a cobrar sus facturas.

Lo anterior se puede corroborar en algunos municipios del estado de Hidalgo. En donde la presencia del candidato es prácticamente nula. Lo que pone de manifiesto nuevamente su soberbia. A Fayad, sólo le interesa el gobierno del estado. No le ocupa ni le preocupa la política en los municipios.

Esa mala estrategia traerá como consecuencia un buen número de ayuntamientos gobernados por otro partido lo que – a la postre – se convertirá en un conflicto administrativo de apoyos que no llegarán a su destino final: la gente que vive en el municipio.

Otro aspecto negativo de Fayad es que todo lo pretende resolver con su apariencia, con su cuidada imagen y pulcro aspecto. Resulta irrisorio como se está banalizando la política y Fayad es un claro ejemplo de ello. Este político pretende gobernar con el poder de su blanca sonrisa y la dulce fragancia que desprenden sus finas prendas. En una palabra, Fayad es un candidato de plástico.

Tan es así, que un periódico nacional (Reforma del 04 de mayo de 2016) publicó en su primera plana la última de sus pifias. Fayad plagió el Pan Nacional de Desarrollo del ex presidente Ernesto Zedillo y lo presentó como propuesta para gobernar el Estado de Hidalgo.

Ese comportamiento tiene dos grandes connotaciones. La primera es que efectivamente estamos frente a un burócrata acostumbrado a copiar ideas más que a producirlas. Y la segunda, es que en su cosmovisión es posible gobernar un estado con propuestas ajenas y de hace 21 años.

Lo que tendría que hacer Fayad es dar la cara y ofrecer una explicación sobre ese acto. Pero conociendo su actuar seguramente dejará pasar los días confiado en que su propio encanto lo sacará nuevamente de sus problemas.

@2010_enrique
uam_lore04@hotmail.com

Enrique Lopez Rivera

Enrique Lopez Rivera

Politólogo hidalguense, doctor en Estudios Sociales. Autor de la tesis "En busca del ciudadano perdido, participación y abstencionismo en una provincia mexicana" (España) y coautor del libro "La reconfiguración de la hegemonía priísta, una lectura desde al ámbito local" (Plaza y Valdés, México). Columnista.
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