Alfredo Castillo, presidente de la Comisión Nacional del Deporte, durante un evento en Río 2016. FOTO: Agencias

Alfredo Castillo, presidente de la Comisión Nacional del Deporte, durante un evento en Río 2016. FOTO: Agencias

MÉXICO. —La política al igual que el deporte necesita de entrenamiento, disciplina, estrategia, y constancia. En este sentido, estas dos actividades mantienen características muy similares. Sin embargo, en México su relación no ha sido del todo gratificante.

Digo lo anterior, porque en el contexto de las Olimpiadas de Rio de Janeiro 2016, nuestro país ha tenido resultados desalentadores en la primera semana de la justa deportiva. Su raquítico desempeño merece ser analizado principalmente desde la óptica deportiva. Sin embargo, algo hay de política detrás de ese mal rendimiento.

Empecemos por analizar el perfil de los últimos cuatro titulares del deporte a nivel nacional. Los encargados de la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) han sido dos políticos, un ex futbolista y un promotor del deporte. Ninguno de ellos ha tenido momentos dignos de recordar.

Con Carlos Hermosillo, ex futbolista del Club deportivo Cruz Azul, la CONADE tuvo un líder en su gremio que no pudo hacerle frente a la viciada administración pública. Más adelante, se consideró pertinente encargarle el deporte nacional a un joven político en ascenso, Bernardo de la Garza; proveniente de las filas del Partido Verde, el político no supo cómo manejar los intereses de aquella actividad totalmente desconocida para el ex aspirante a la presidencia de México. Cuando Felipe Calderón consideró pagado el favor político con Bernardo de la Garza lo removió del puesto para nombrar a un conocedor del tema: Nelson Vargas. El profesor en Educación Física, empresario, promotor del deporte y ex titular de la Federación Mexicana de Natación, desempeñó el cargo con pasión y entrega.

No obstante, la debacle del deporte en la actual administración se pone de manifiesto cuando después de pasar por la Procuraduría de Justicia del Estado de México, ser titular en la Procuraduría del Consumidor y Comisionado en Michoacán para enfrentar a los grupos del narcotráfico en la región, llega a la CONADE, Alfredo Castillo Cervantes, hombre de confianza del presidente Peña Nieto y político con nula experiencia en el deporte.

Este político (multifuncional) ha probado su mínima experiencia en el deporte al llevar a Rio de Janeiro una delegación con mínimas aspiraciones a una medalla olímpica. Su responsabilidad no es menor. Son bien conocidos los casos de falta de apoyo a los deportistas, los limitados recursos que reciben los atletas, la falta de entrenamiento por negligencia de las autoridades que mandaron atletas a competir a Rio con muy pocos días de anticipación, entre otras.

Esta realidad que está a la vista de todos pone en entredicho la política deportiva en México.

 

No son pocos los recursos que se destinan a esta actividad y los resultados son cada vez más desastrosos. No se están haciendo bien las cosas desde la administración pública. De entrada no se están seleccionando lo mejores perfiles para liderar el deporte nacional. No se apoya con decisión las múltiples actividades deportivas. Esto es, tenemos triunfos esporádicos de algunos atletas pero cuando se les pregunta a esos galardonados sobre los apoyos del gobierno en su respuesta rara vez mencionan a las autoridades deportivas. Esos triunfos obedecen a esfuerzos personales donde los apoyos prometidos por el gobierno nunca llegaron.

Bajo este contexto se vuelve cada vez más difícil ver a un deportista integral en México. Esto es, un atleta de alto rendimiento que tiene el apoyo de las autoridades deportivas, que tiene un entrenador bien pagado y de alto nivel competitivo, que cuenta con apoyo psicológico, que se mantiene en los primeros lugares a nivel internacional, que sea un referente para la niñez del país.

A falta de estos referentes deportivos los competidores de México acuden a las olimpiadas para tener un desempeño discreto y tratar de mejorar algunas marcas personales. Nada más. Bajo este parámetro cabe cuestionarse si vale la pena la su participación en estas justas deportivas. Porque lo único que nos deja hasta este momento la experiencia de Rio de Janeiro 2016 es la mezquindad e ineptitud de nuestras autoridades deportivas y el escaso nivel deportivo que existe en México.

@2010_enrique
uam_lore04@hotmail.com

Enrique Lopez Rivera

Enrique Lopez Rivera

Politólogo hidalguense, doctor en Estudios Sociales. Autor de la tesis "En busca del ciudadano perdido, participación y abstencionismo en una provincia mexicana" (España) y coautor del libro "La reconfiguración de la hegemonía priísta, una lectura desde al ámbito local" (Plaza y Valdés, México). Columnista.
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