por Pedro González Munné / DESDE ABAJO

Anoche en Miami caí de casualidad en uno de los reductos etílicos de la extrema derecha, donde entre tragos aguados y golpes de pecho de las heroicidades de exiliados para la escala de honor de quienes prefirieron correr a enfrentar la Revolución popular en 1959, el silencio llenó el húmedo salón cuando la imagen del Presidente Obama llenó la pantalla del pequeño televisor en una noticia sobre economía de CNN en español.

“Ese negro nos va a joder”, fue la primera voz resonando y a partir de ahí el debate se centró en cómo la herencia republicana de Bush había hundido al país o si era precisamente el “desastre demócrata en Washington” [sic] el cual no permitía el despegue de la economía. Y se me ocurrió preguntar:”¿y qué de nuestros políticos electos?”: el consenso fue de mucho por mantener el embargo y las presiones contra Cuba y poco por traer dinero y trabajo para el sur de la Florida, con un desempleo del 13 por ciento (el nacional llega al 9.8% hoy).

La misma opinión la hubiera encontrado con seguridad en las tertulias de la ultraizquierda, atrincherados en sus cónclaves de arroz con pollo y Coca-Cola, como éstos, pero vejetes reciclados de la contrarrevolución cubana de los 60, apenas a dos quilómetros de distancia de este bar y sin ninguna idea real de cómo piensa, no ya la juventud cubana de la isla, sino los honestos y trabajadores emigrados de la ciudad de obreros de Hialeah.

No se van a levantar las prohibiciones de viajes a Cuba

Con lo que nos gastamos en Washington de políticos de origen cubano, ya sea los dos por Nueva Jersey (Bob Menéndez en el Senado y Albio Sires, ambos demócratas) y cuatro ahora por la Florida (el Senador Marcos Rubio, los dos Díaz-Balart, Mario y Lincoln a quien sustituye David Rivera, así como la archiconocida Ileana Ros-Lehtinen, todos republicanos), no hay esperanza visible en el mejoramiento de las relaciones entre los dos países.

Los comentarios de los propios políticos demócratas con larga experiencia en debates como éste, a pesar de estar claro para todos de ser una medida calificada por uno de ellos, el representante federal Bill Delahunt (Demócrata por Massachusetts), como “absurda” y “basada en una mentalidad de la Guerra Fría”, son pesimistas, con respecto a obtener en un futuro cercano la propuesta de una ley para levantar las prohibiciones de los viajes de los norteamericanos.

Esta, como tantas otras, sería derrotada como la aprobada en Junio del año pasado en el Comité del Congreso para la Agricultura y otras dos, propuestas en el Senado federal, siendo una de las causas la inacción de la Casa Blanca y personalmente del presidente Obama en apoyarlas, lo cual es contradictorio con lo que otras naciones hacen, pues las 27 de la Unión Europea exploran activamente las posibilidades de beneficio mutuo con la isla.

Esto sin contar los aliados tradicionales de Cuba, entre ellos China, Brasil, Rusia y España, además de la relación especial con su primer socio económico, Venezuela, cuyo Presidente Hugo Chavez anunció el mes pasado en La Habana la extensión de las beneficiosas relaciones de intercambio entre ambos países por otros diez años, en un amplio espectro de sectores de colaboración.

La apertura de los viajes y flexibilización en negocios sería beneficiosa para los EEUU

El hecho del levantamiento de las prohibiciones de viajes a los norteamericanos, luego de la eliminación de las restricciones a los cubanoamericanos a principios del año pasado para viajar y enviar dinero a sus seres queridos, significaría un incremento de los contactos entre ambos países, ahora limitados a esporádicos conciertos culturales, visitas académicas o deportivas.

Otro aspecto interesante incluido en estos proyectos de ley era la posibilidad de suavizar las restricciones para que los agricultores norteamericanos incrementaran las ventas de productos alimenticios a la isla, la cual alcanza los cientos de millones de dólares en compras cubanas cada año. Como dijera la Senadora Amy Klobuchar (Demócrata por Minnesota): “Los agricultores norteamericanos se beneficiarían grandemente del acceso a nuevos mercados en Cuba, sobre todo en un momento en que nuestra economía más lo necesita” ..

Y agregó: “Esta ley pudiera contribuir a crear puestos de trabajo al promover las exportaciones agrícolas de los EEUU y eliminaría la prohibición de viajes a Cuba, permitiendo a los granjeros norteamericanos y los dueños de negocios la oportunidad de desarrollar una base de clientes en Cuba…”, la cual se ha desarrollado en los últimos diez años por parte de todos los estados productores agrícolas de la Unión.

Ese concepto pudiera ser atractivo para la base republicana en las Cámaras, orientadas al desarrollo de negocios y políticas generando beneficios para sus estados, lo cual entraría en plena contradicción con los objetivos de quienes propugnan el mantenimiento de las líneas establecidas cuando los republicanos controlaran las Cámaras federales durante el periodo de 1995 al 2007 y endurecieron las sanciones contra Cuba.

En esta contradicción pudiera existir alguna esperanza para los promotores del levantamiento de las restricciones de viajes y la flexibilización de los negocios agrícolas, sobre todo tomando en cuenta que una reciente hornada de republicanos favorecen la mentalidad de defender las libertades individuales -y por tanto de la libre empresa- por encima de las regulaciones y control estatal.

¿Y por dónde soplan los vientos desde La Habana?

El hecho de que Cuba realice cambios económicos importantes, planteados claramente en los documentos que se discuten para el próximo Congreso del Partido Comunista, parecidos a las estructuras que iniciaran Vietnam y China, con mayor cercanía al pequeño y valiente país del sudeste asiático, pudiera ser una señal importante para la Casa Blanca y los teóricos del Departamento de Estado para una mejoría de las relaciones con Cuba.

El despido de un millón de trabajadores en las infladas plantillas de ineficientes empresas estatales, la estrategia de promover el sector privado permitir la administración de empresas a personas individuales, alejándose el estado omnipotente a la posición de controlarlas por reglamentos e impuestos, conjuntamente con el anuncio de la inversión de mas de $130 millones de dólares en recursos para el desarrollo de esas empresas y la agricultura privada y ofrecer financiamiento para ellas, son signos bien claros de un cambio capital en el compromiso social del Gobierno Comunista.

Otros puntos importantes en la novedosa estrategia para desmontar una economía centralizada inoperante, es la creación de “zonas especiales de desarrollo” para la producción de alimentos y actividades importantes en los servicios a la población y el turismo, sin olvidar la posibilidad de compraventa de propiedades, lo cual hasta ahora era un objetivo vedado para el cubano de a pie para vender o comprar viviendas.

Cuba, afectada duramente por los huracanes del 2008 y en medio de la crisis financiera internacional, interrumpió sus pagos internacionales y congeló desde entonces las cuentas bancarias de muchas empresas extranjeras radicadas en el país, situación aliviada -pero no resuelta- a pesar de reducir las importaciones en un 30% y establecer un control financiero más estricto de las compañías estatales, hoy el 85% de la economía nacional, tema a superar en la búsqueda de inversiones extranjeras.

Una cosa es en papel y otra la realidad

Tanto quienes elaboraron los lineamientos económicos a discusión hoy a todos los niveles de la sociedad cubana, el cubano de a pie o aún los millones de emigrados repartidos por todo el mundo, tienen bien claro que estos cambios, los objetivos de echar a funcionar la agricultura y la economía nacional en general, no son fáciles de conseguir en un corto o mediano plazo.

Eliminar la libreta de abastecimientos y desmontar un sistema paternalista velando por las personas desde antes de su nacimiento hasta sus funerales, mientras exige a la juventud y la fuerza laboral del país embarcarse en un cambio radical en su forma de ganarse el pan, sin entrenamiento, ni experiencia previa, es una tarea, mas allá de titánica: revolucionaria, en el mayor sentido de la palabra.

Ante la disminución de ingresos con la caída de los precios del níquel, mientras se cifra la esperanza en la perforación petrolera en aguas profundas y el incremento de la llegada de turistas de mayor gasto, no son ejemplos favorables para el despegue de la compleja situación de la economía de nuestra pobre y pequeña isla, la cual tiene el objetivo primordial de echar a andar su agricultura, pues la producción de alimentos ha disminuido en un 7.5% solamente en el primer semestre de este año.

Abundando en la explotación petrolera en el mar, el consorcio español Repsol YPF plantea comenzar el año próximo en el Golfo de México, luego de que en el 2004 no encontrara petróleo en las cantidades esperadas. La plataforma de perforación construida en China, será utilizada por otras compañías como la estatal de Malasia, Petronas y la de la India ONGC para explorar en zonas alquiladas por ellas en aguas cubanas.

Los rusos también perforarán en dos zonas cercanas a la costa con la compañía estatal Zarubezhneft. Los estimados de las posibilidades en la parte cubana de explotación en el área oscilan sobre los 20 mil millones de barriles de petróleo. Hoy en día Cuba depende para sus necesidades del crudo venezolano que recibe a precios preferenciales por parte de su importante socio comercial, el cual conjuntamente con la compañía de China National Petroleum Corporation trabajan en la ampliación de $6 mil millones de dólares de la refinería de Cienfuegos.

El embargo norteamericano y la enraizada burocracia: dos grandes obstáculos

Se avizoran dos grandes dificultades para el despegue económico cubano: el embargo norteamericano y la existencia de una burocracia alimentada por décadas de control absoluto en la economía y los destinos del país para los cuales nosotros, la emigración, somos un enemigo real a sus beneficios y su futuro, la cual pudieran, como en el pasado, ahogar a los “nuevos empresarios” con reglamentos, impuestos y falta de crédito para sus empresas.

Esta burocracia estatal pudiera inclinarse positivamente a inversiones y negocios con paises como España y Brasil, sin olvidar a China, mientras Estados Unidos les justifica sus posiciones extremistas, con el mantenimiento de su política represiva y de subvención al escaso y poco influyente sector social de los llamados “luchadores por los derechos humanos” y “periodistas independientes”.

Cuando la legalización del sector privado y las oportunidades económicas abren las puertas a la influencia del “vecino del norte”, la irracional política norteamericana de agresiones y financiamiento de actividades contra la sociedad le limitan su participación, las cuales aprovechan otros países y la emigración cubanoamericana, la cual aporta en remesas y pequeñas inversiones familiares mas de $1.4 billones de dólares anualmente.

Finalmente

¿Podrán las reformas incrementar la productividad de la fuerza de trabajo en las empresas estatales y cooperativas, mientras se pone en marcha la agricultura y los servicios con empresas privadas?

¿Cuál será el impacto social de los despidos masivos y la reacción popular a la disminución de los beneficios a los cuales han estado acostumbrados durante 50 años de proceso revolucionario?

¿Cómo será posible realizar inversiones capitales en la reconstrucción de la infraestructura del país, mientras se mantienen las conquistas gratuitas de la Revolución en la salud y la educación?

¿No es un peligro para la supervivencia del socialismo el establecimiento de esta apertura de libre mercado, tan temida y controlada en décadas pasadas de mayor bonanza económica?

Estas preguntas tendrán respuestas en los próximos meses, más allá de las trifulcas en la prensa sobre el “contratista” norteamericano del Departamento de Estado, Alan Gross, la libertad de los presos con la mediación de la iglesia católica y las reacciones propias de los Gobiernos norteamericano y Europeos a las reformas que apruebe la dirección del país antes y después del Congreso del Partido comunista en abril del año próximo.

Nuestra esperanza es que se consiga un avance en el despegar de la economía cubana y se entienda la necesidad, hoy y siempre, de una Nación con todos y por el bien de todos, donde todos los cubanos, los de la isla y la emigración, podamos tener una participación en el destino del país, sin odios, rencores y el lastre de un pasado de separación y dolor para la familia cubana.

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Redacción Desde AbajoCuba[CRÓNICAS DE LA AUSENCIA]Pedro González Munné
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