Foto: Cuartosocuro

Foto: Cuartosocuro

 

Desde su creación, este blog en Desde Abajo ha buscado cubrir tópicos específicos: análisis de medios, manejo de imagen pública, marketing político y social, cultura de masas y, por supuesto, la construcción de la opinión pública… hemos analizado muchos ejemplos específicos, tanto locales como nacionales e internacionales, históricos y coyunturales… sin embargo, jamás pensé que la misma columna se convertiría en uno de estos estudios de caso… así pues, lo que leerán a continuación, es un análisis de la opinión pública acerca de la anterior publicación de Black Mass Media:

Hace unos días, publiqué en esta agencia un análisis referente a las presentaciones masivas de Roger Waters y la banda La Trakalosa de Monterrey, ambos casos desde su función y justificación como actos públicos culturales y de entretenimiento. En breve, el análisis apuntaba a una defensa de la existencia de este tipo de eventos, ya que, sin importar si sus promotores (el gobierno federal y el de la CDMX con apoyo de la IP, respectivamente), llegaran a utilizarlos como un distractor de otros males sociales, los músicos no suelen ser parte de dichas agendas ocultas y su intención es simplemente difundir su música.

Sin embargo, aunque calculado, no imaginamos tantas expresiones de rechazo, e incluso de odio, hacia el artículo: los fanáticos de Roger Waters enardecieron en el Facebook de la agencia en contra de la publicación y de su autor.

Si los tópicos de la columna fueran otros, dichas expresiones no hubieran pasado del momento divertido de leer a decenas de prog fans indignados de ver al ex bajista de Pink Floyd en el mismo enunciado que La Trakalosa. Sin embargo, el marcado patrón de expresiones nos llevó a mirar detenidamente lo que sucedía.

“Ignorante… derechista… ridículo… nefasto… imbécil… idiota… pendejo… hambreado… bruto… lamebotas… simple opinólogo… cómo te atreves… no sabes nada de música… no mereces publicar… hay que leer tantito… ten madre… lo peor que he leído en este sitio…”, entre otras linduras, me dedicaron los ofendidos fans del británico.

Primeramente, al ver superada la estimación de hate comments – la mayoría de ellos, fanáticos de Waters verdaderamente ofendidos – confieso que comencé a dudar del artículo (aunque aclaro, nunca de mi postura ante la comparativa de ambos eventos públicos, pero sí de mi capacidad de redacción): ¿Había sido ofensivo, discriminatorio, o despectivo hacia los fans de Waters? … porque de ser así, entonces sí me había equivocado seriamente… así que recurrí a una fan from hell de Pink Floyd, tanto con la autoridad moral para hablar de la banda, con una gran capacidad de pensamiento crítico, así como de ser alguien que tiene mi confianza absoluta para, en caso de haberme equivocado, haberme dicho sin sutilezas: “Vlad, tienen razón: SÍ eres un reverendo pendejo”.

Al final, su veredicto fue claro: “No me resulta ofensivo: es crítica social y no musical; y ciertamente te pone a pensar. Por lo general, cuando se dan este tipo de eventos, no te pones a mirar el trasfondo” … su opinión me tranquilizó, pero lo que me abrió los ojos a entender el enojo de tantos fans, fue su comentario irónico / sarcástico en referencia a la afirmación del título del artículo (“el día que Roger Waters y La Trakalosa fueron exactamente iguales”): me dijo que, como fan de Pink Floyd, “¡Eso sí fue algo fuerte!!!”

Y fue ahí donde todo cayó en contexto:

De manera muy general, dentro de aquel artículo mencioné un término que ha sido tocado por teóricos de la comunicación como Shanto Iyengar, Douglas McLeod y Manuel Castells: la Ignorancia racional: un desconocimiento de causas profundas de la sociedad por voluntad propia y no por falta de capacidad intelectual; una selección de qué quiero saber y qué no; cómo quiero pensar y cómo no... Dicho concepto terminó siendo fundamental para entender las críticas al artículo, además de que nos lleva a otro concepto denominado Aprendizaje mediático:

La construcción de un mensaje suele partir del hecho de que la gente necesita información para analizar y posteriormente tomar una decisión sustentada de qué actitud tener ante un hecho: es decir, para aprender acerca de los acontecimientos…  sin embargo, Iyengar planteaba que dicho aprendizaje suele ser superfluo, debido a que las personas ya tienen una opinión al respecto de algo, sin importar si tienen mucha o poca información, o incluso, ante una absoluta ignorancia de los hechos más allá de su existencia.

Esto se debe a que la gente considera que no necesita muchos datos para formarse una opinión; y decide tomar “atajos informativos”, reteniendo sólo generalidades que terminan por simplemente soportar una opinión subjetiva que ya se habían formado anteriormente: así que sólo buscarán información que únicamente reforzará sus propios prejuicios, y no que le brinde un contrapeso crítico.

Esto trae como otra consecuencia, el efecto Front page: es decir, cuando la gente pone atención a titulares y fotografías, y determina su conocimiento acerca de un acontecimiento a partir de sólo estos, sin ahondar en editoriales y contenidos que profundicen o coloquen los hechos en contexto.

Pero bueno, ¿qué tiene que ver la ignorancia racional, el Knolewdge gain y el efecto Front Page con que me mentaran la madre los fans de Roger Waters? Y la respuesta está en el análisis de dichas expresiones.

Para sustentar dicho análisis, No pude evitar caer en la tentación de hacer un (muy general) estudio estadístico acerca de las opiniones al respecto del artículo, y cuyas principales observaciones son las siguientes:

 

1)      De todos los comentarios vertidos tanto en el sitio como en la Fan Page de Desde Abajo, el 76% fueron críticos / negativos; contra un 24% abiertamente favorables o con tendencia hacia apoyar los postulados.

2)      La postura del efecto Front Page, reside en que, del total de los comentarios negativos, el 54% critica el artículo con afirmaciones del tipo: “musicalmente no hay comparación entre lo que hacen ambas agrupaciones” o “la Trakalosa nunca estará al nivel de trascendencia de Waters” (aunque la mayoría, con un lenguaje un poco menos “políticamente correcto”); esto, a pesar de que (como varios de los comentarios a favor mencionaron) el artículo JAMÁS hace una comparación musical, técnica o de trascendencia cultural entre ambas bandas, sino los estudia como meros eventos públicos masivos. Esto nos lleva a inferir que ese 54% basó su crítica meramente en el título del artículo, no lo leyó completo, o no fui capaz de explicarme para ellos.

3)      La postura que refuerza la ignorancia racional, es que el 34% de los comentarios negativos no dieron argumentos críticos basados en el contenido, sino que sólo hicieron comentarios agresivos hacia el autor, probablemente debido a que, dada la postura editorial de Desde Abajo, esperaban encontrar contenido que hiciera apología de un icono contracultural como Roger Waters y que reforzara su identidad transgresora (común y correctamente asociada al perfil estándar, tanto de lectores de DA, como de oyentes de PF), y no un texto que buscara dar otra visión distinta de su presentación en el Zócalo y la colocara “al mismo nivel” de un ejemplo de industria cultural como La Trakalosa.

4)      Dentro de la misma estadística anterior (más la de un 12% de desacuerdo general o basado realmente en los postulados del artículo), la ignorancia racional nos llevó también a caer en una “ilusión de generalidad” de nuestra idiosincrasia: otro de los principales argumentos de crítica fue “con La Trakalosa fueron acarreados, y con Roger Waters, no” … créanme: como músico, compositor y simple fan acérrimo del Progresivo (aunque muchos también me acusaron de ser un ignorante musical y un mero fan grupero), nada me daría más gusto que esa afirmación fuera correcta… sin embargo, sería muy iluso pensar que, en este país, el género musical de La Trakalosa No tiene el mismo (o tal vez más) poder de convocatoria que Roger Waters… si en verdad hubo acarreados el día del grito, estos habrían sido llevados a fin de evitar una protesta masiva contra el gobierno federal, y no para llenar el concierto de los regiomontanos… nos guste o no reconocerlo, si no hubiera habido acarreados por fines políticos, el Zócalo también se hubiera llenado con un evento gratuito basado en música de Banda y grupera.

5)      La más grave de las conclusiones del análisis: del total de los comentarios negativos, el 59% utilizó expresiones clasistas y discriminatorias para defender su postura. Una burda defensa para explicar que su gusto musical los hace superiores de aquellos que no comparten su ideología, que sus preferencias melómanas les daba derechos que otros no deberían tener, que ellos eran automáticamente más cultos, más refinados y con mayor poder adquisitivo que los fans de la música grupera, y en general, que su valor como persona era mayor por escuchar un género menos comercial (una visión que el mismo artículo criticaba al hacer una analogía de estas expresiones con los argumentos homófobos de movimientos como el yo decido x la familia) … lo paradójico de ello, es que dichas expresiones son una contradicción directa a su autodefinición de seres más abiertos, incluyentes y liberales que delimitaría a un fan de música contracultural elaborada como es el Progresivo… Un comportamiento que fomenta la idea de que nadie con una forma de pensar distinta a la suya tiene cabida en este mundo (algo que, curiosamente, es una crítica recurrente en las letras y discursos de Roger Waters).

6)      Finalmente, “lo bueno casi no se cuenta pero cuenta mucho”: si bien es cierto que el 76% de los comentarios son en contra de la publicación, los otros canales de expresión de Facebook van en sentido opuesto: el 82% de las reacciones son positivas (el otro 18% pertenece a los “me divierte” y los “me sorprende”, que son posiciones ambiguas en este caso); mientras que el 98% de las veces que se compartió el artículo, la intención fue de difusión y probable concordancia con las ideas expuestas en el mismo… sin embargo, henos aquí escribiendo sobre las reacciones negativas, dado que suelen ser las que más impacto de difusión suelen tener aunque sean minoría (en algún plano metafísico, Elisabeth Noelle-Neumann debe estar sonriendo…)

 

Al final, esto no es porque alguien me mentó la madre en Internet: es innegable que existe un doble discurso y doble moral en nuestra sociedad más allá de nuestros gustos musicales… ¿De qué me sirve escuchar discursos y música hecha por personas críticas, de mente abierta y con posturas de igualdad social como Waters, si cuando termina su concierto vuelvo a despreciar a quien no piensa como yo? ¿De qué me sirve abrir la mente en la música si soy incapaz de abrir la mente en la sociedad para darle cabida a otras expresiones, a otra información, o al hecho de aceptar que tal vez no todos han tenido la misma oportunidad de acceso a la cultura?

Si la cultura no te hace una persona más abierta y tolerante, entonces no importa cuántas páginas tuvo el libro, cuántos cambios de ritmo tenga la canción, qué tan visualmente vanguardista es la película que ves, o a qué expertos sigas en las redes… seguirás promoviendo los mismos valores que aquellas visiones retrógradas y fundamentalistas que tanto criticas…

 

“Us and them
And after all we’re only ordinary men […] It was only a difference of opinion, but really I mean,
good manners don’t cost nothing, do they, eh?”

Vladimir Meza Escorza

Vladimir Meza Escorza

Melomaniaco / Cinefílico / Marketinsano / Misántropólogo / Políticonoclasta.
Doctorante en Ciencias Sociales.
Mercadólogo con énfasis en investigación social, análisis de medios y opinión pública.
Vocalista, tecladista y compositor de Metal con 15 años de experiencia en la escena.
Vladimir Meza Escorza
Vladimir Meza Escorza[BLACK MASS MEDIA]Vladimir Meza Escorza
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