Don Efrén haciendo milagros, reparte el pan y la sal a los más pobres del barrio de El Arbolito. FOTO Gustavo Godínez / DESDE ABAJO

Don Efrén haciendo milagros, reparte el pan y la sal a los más pobres del barrio de El Arbolito. FOTO Gustavo Godínez / DESDE ABAJO

Los primeros rayos de sol todavía no se asoman, la oscuridad de la madrugada cobija aún la ciudad, pero el olor a comida recién preparada ya comienza a percibirse en la cocina. Así comienzan los días de don Efrén Rivera Mendoza, quien a sus 76 años, encabeza el desayunador infantil del barrio de El Arbolito, una de las zonas más antiguas y humildes de Pachuca, capital del estado de Hidalgo, donde la falta de oportunidades y la pobreza siguen siendo cosa de todos días.

El proyecto nació hace casi 22 años por iniciativa del propio don Efrén. En 1993, con la ayuda del Club Rotario, abrió las puertas del comedor en un espacio común del barrio con el objetivo de ofrecer la primera comida del día a los niños más necesitados. En un país con tantas carencias y en constante dificultad económica, algunos miembros de la sociedad civil han sabido abrirse paso entre la adversidad, asumiendo la misión de llenar los vacíos que dejan los gobiernos de todos los niveles.

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“Yo vengo de una familia muy pobre, desde pequeño yo me propuse hacer algo algún día para ayudar cuando fuera más grande. Sé lo que se siente ir a la escuela con la panza vacía, por eso pensé en hacer un comedor para los niños. Iniciamos hace 22 años con algunas ayudas, pero me abandonaron a los dos meses y luego seguí solo”, relata Rivera Mendoza, famoso en todo el barrio por su labor desinteresada y su carácter alegre y directo.

Hace más de dos décadas, en sus primeros meses de vida, el comedor de El Arbolito tuvo que enfrentarse a la gran crisis económica y a la devaluación del peso de 1994; hoy, con una nueva crisis y una nueva devaluación de la moneda nacional, el comedor de don Efrén sigue siendo clave para la vida de docenas de niños del barrio.

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El desayuno que se ofrece es muy modesto, pero para los pequeños que asisten cada día al lugar hace la gran diferencia entre irse a la escuela con el estómago rugiendo o llegar al salón de clases con la barriga llena y el corazón contento. Un par de tacos, un atole o café y una gelatina por sólo tres pesos. No hay margen de ganancia para don Efrén, sólo se trata de una cuota de recuperación para comprar los insumos del día siguiente.

La preparación de la comida y la limpieza del lugar corren por su cuenta y la de sus “aliados”, amigos y vecinos quienes desarrollan el trabajo sin cobrar, por el puro ánimo de ayudar. Así atienden de lunes a viernes hasta 80 niños de todas edades, que van desde preescolar hasta secundaria, y algunos adultos que tienen algún empleo informal y un ingreso bajo.

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Las manos curtidas de don Efrén revelan el paso de los años y no dejan duda de su pasado como minero y albañil. Él formó parte de las últimas generaciones de obreros que extrajeron la riqueza mineral de Pachuca, pero hoy no cuenta ni siquiera con una pensión que lo ayude a sostenerse, vive de los ahorros de su vida. Aun así, se da tiempo para apoyar a los que menos tienen.

De vez en cuando, los tenderos del barrio donan insumos para el comedor. Hay algunas personas que lo ayudan ocasionalmente en las labores cotidianas y a veces le llegan jóvenes que realizan ahí su servicio social, pero don Efrén es el único que ha estado ahí siempre al pie del cañón.

El desayunador ha visto pasar docenas de generaciones. Cientos de niños pasaron por su comedor y comieron sus platillos, cientos de niños, muchos de ellos ya adultos, que sin el apoyo de don Efrén hubieran pasado las mañanas de escuela con el estómago vacío.

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

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Don Efrén y su comedor milagroso. FOTO: Gutavo Godínez / DESDE ABAJO

Don Efrén y su comedor de los milagros. FOTO: Gustavo Godínez / DESDE ABAJO

Don Efrén y su comedor de los milagros. FOTO: Gustavo Godínez / DESDE ABAJO

Gustavo Godinez

Gustavo Godinez

Periodista y comunicólogo mexicano.
Gustavo Godinez

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