Declaración conjunta del PCM y el PCCC

Reunidos en al ciudad de Bogotá, el Partido Comunista de México y el Partido Comunista Clandestino de Colombia intercambiaron impresiones sobre la situación en sus respectivos países y compartieron su preocupación por los derechos humanos con la inserción del general Óscar Naranjo como asesor de seguridad del próximo gobierno de México .

 

 

1º. Se han reunido en Bogotá delegaciones del Comité Central del Partido Comunista Clandestino de Colombia (PCCC) y del Comité Central del Partido Comunista de México.

2º. Ambos partidos han intercambiado opiniones sobre la situación en México y Colombia, sobre el Continente y sobre el Mundo.

3º. Ambos partidos tienen por base ideológica común el marxismo-leninismo, aplicándolo y enriqueciéndolo creativamente con la lucha de clases de nuestros países y con la historia colectiva de nuestros pueblos, desde la resistencia indígena y popular al colonialismo, desde la decimonónica insurrección continental por la independencia y emancipación en la que Lautaro trasciende hasta nuestros días, y con el aporte del libertador Simón Bolívar.

4º.El PCCC y el PCM luchan programáticamente por el socialismo y el comunismo, y consideran que estos objetivos además de su urgencia tienen actualidad, al ser la alternativa viable frente a la decadencia del capitalismo -hoy en crisis profunda de sobreproducción y sobreacumulación, en la que la riqueza social es destinada por los Estados a rescatar a los monopolios- en tanto la clase obrera, los trabajadores y las capas medias, la pequeña burguesía, son pauperizadas, arrojadas masivamente a la miseria. Nuestros partidos comunistas actúan con firme orientación clasista contra la desvalorización del trabajo, contra la bárbara agresión a los derechos sindicales y laborales que los monopolios dirigen contra las masas de proletarios, conectando la defensa de la vida y las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera al objetivo de la conquista del poder y la construcción de la nueva sociedad sin explotados ni explotadores.

5º. El PCCC y el PCM valoran que en el accionar por nuevas revoluciones socialistas es de gran importancia la asimilación crítica y la defensa de la experiencia de la construcción socialista en la URSS y otros países socialistas, enfatizando el estudio de las causas que engendraron la contrarrevolución, tales como el resurgimiento de las relaciones mercantiles que minaron el poder obrero. La construcción de la nueva sociedad tiene como precondición el poder popular, la socialización de los medios de producción concentrados y la planificación central de la economía.

6º. La interdependencia de los monopolios refuerza la agresividad y la expoliación del imperialismo sobre los pueblos, en el mundo y en nuestro continente. La OTAN y las tropas norteamericanas, además de los crímenes cometidos contra Iraq, Afganistán, Libia – intervenciones avaladas por la ONU a las que nos hemos opuesto-, preparan nuevas campañas contra Siria e Irán, que de antemano condenamos. Llamamos a los pueblos, a los Partidos Comunistas, a las fuerzas revolucionarias de América Latina, a rechazar la creciente militarización del continente, la reactivación de la Cuarta Flota y la activación de más bases militares.

7º. Llamamos a reforzar la lucha por la ruptura con los tratados de libre comercio, tanto con los Estados Unidos como con la Unión Europea, lesivos para la vida de los trabajadores.

8º. Ratificamos nuestra solidaridad con Cuba socialista, con el proceso bolivariano en Venezuela, Ecuador y Bolivia; expresamos nuestro apoyo a los pueblos de Honduras y Paraguay que resisten a los golpes de estado.

9º. El PCCC y el PCM consideran que nuestros pueblos tienen el inalienable derecho a resistir y desarrollar la insumisión, la insubordinación, la alegre y desafiante rebeldía, y a ejercer todas las formas de lucha para romper las cadenas de la explotación que nos esclavizan. Es un derecho irrenunciable de los pueblos el de la rebelión; y los cauces de su manifestación, pacífica o violenta, dependen de variadas circunstancias. Nos oponemos al dogmatismo y al reformismo que intentan colocar a nuestros pueblos la camisa de fuerza de la “institucionalidad”, siguiendo el falso camino de la putrefacta fachada democrática que oculta la dictadura de los monopolios. Si la vía electoral sirve para expresar los intereses populares, para avanzar, nuestros pueblos deben ejercitarla; si el camino es la huelga, la paralización de los centros de trabajo, la lucha de masas, por ahí tendremos que avanzar, y si el camino es la insurrección, la lucha armada para arrebatarle el monopolio de la violencia a las clases dominantes, s
in duda alguna debemos elegir ese camino, por más sacrificios que encontremos, tal y como la luminosa experiencia histórica de nuestros pueblos enseña, desde Cuauhtémoc, Túpac Amaru, Hidalgo, Morelos y Bolívar, los ejércitos populares de Villa y Zapata, hasta el ejemplo del movimiento 26 de julio en Cuba, la gesta del comandante Ernesto Guevara y la epopeya de la insurgencia colombiana, que desde Marquetalia, Camilo Torres, Jacobo Arenas, Raúl Reyes, Iván Ríos, Jorge Briceño, Alfonso Cano, trasciende ejemplarmente, expresada sobre todo en la alta figura de la dignidad del comandante Manuel Marulanda Vélez.

10º. En consecuencia, nuestros Partidos Comunistas refutan el discurso surgido de los centros imperialistas para calificar la rebeldía de nuestros pueblos como “terrorismo” y criminalizar la solidaridad. Sin pausa continúa la colaboración entre los cuerpos represivos, su coordinación se acrecienta. A ello debemos oponer la coordinación de los partidos comunistas y revolucionarios, superar nuestros retrasos, lo que sin duda potenciará cualitativamente las resistencias sociales, las movilizaciones sindicales, campesinas, indígenas, estudiantiles, populares.

11º. Nuestros Partidos Comunistas consideran que deben continuar los intercambios entre los partidos comunistas y obreros para crear las condiciones para un Encuentro de los Partidos Comunistas y Obreros de América Latina y el Caribe; en el que se construya un dialogo fructífero y sin exclusiones, que generalice experiencias, del que emanen resoluciones colectivas para la acción común en las tareas y problemas de carácter continental.

12º. Es por ello que saludamos con entusiasmo la continuidad del Encuentro Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros que surgió en ocasión del Sesquicentenario del Manifiesto del Partido Comunista, por iniciativa del KKE, y que este año se reunirá en Beirut, auspiciado por el hermano Partido Comunista Libanés. Saludamos los encuentros de carácter regional que se desarrollan y las iniciativas comunes que varios partidos comunistas y obreros logran concretar, como es el caso de la Revista Comunista Internacional.

13º. Ratificamos nuestro compromiso, apoyo y solidaridad a la Federación Sindical Mundial, a la FMJD, al Consejo Mundial de la Paz y a la iniciativa que en nuestra América significa el Movimiento Continental Bolivariano, un espacio de los revolucionarios para el debate y el compromiso de la lucha antiimperialista por el socialismo.

14º. EL PCCC y el PCM consideran muy negativa la posible integración del general Naranjo, un colombiano siniestro, promotor del paramilitarismo y terrorismo estatal, de la imbricación del narcotráfico con la institucionalidad, de la violación de los derechos humanos y del asesinato político de centenares de patriotas colombianos, a la tarea de seguridad nacional en México, augurando que dejará a su paso una estela de sangrienta represión contra el pueblo mexicano.

15º. Ambos partidos saludamos la creciente resistencia social del pueblo colombiano que se expresa en movimientos como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, la Minga indígena; las luchas de las organizaciones estudiantiles, las movilizaciones indígenas de resistencia a la minería, a la explotación de los recursos minero-energéticos, y la lucha del pueblo colombiano por la paz y la solución política del conflicto social y armado.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Comité Central del Partido Comunista Clandestino de Colombia

Comité Central del Partido Comunista de México

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Joint Declaration of the CCPC and the CPM

1st.- Delegations of the Central Committee of the Clandestine Communist Party of Colombia (CCPC) and the Central Committee of the Communist Party of Mexico (CPM) have gathered in Bogota.

2nd.- Both Parties have exchanged opinions on the situation in Mexico and Colombia, on the Continent and the world situation.

3rd.- Both parties have as common ideological base Marxism-Leninism, its application and creative enrichment with the class struggle of our countries and the collective history of our people, including the indigenous and popular resistance to colonialism, in the nineteenth-century continental insurrection for the independence and emancipation, in which Lautaro has transcended up to our days, along with the contributions of Simon Bolívar.

4th.- The CCPC and CPM that programmatically struggle for socialism-communism, consider that these objectives besides their urgency are relevant, being the viable alternative to decaying capitalism, today in a profound crisis of overproduction and over-accumulation, in which social richness is used by the States to rescue monopolies, while the working class, the employed and middle classes, the petite bourgeois, are pauperized, thrown massively to abject poverty. Our communist parties intervene with firm class orientation against the depreciation of labor, against barbaric aggression to union and labor rights that monopolies direct against the proletarian masses, linking the defense of life conditions and claims to the objective of conquering power and the construction of a new society without exploited or exploiters.

5th.- The CCPC and CPM assess that the critical assimilation and defense of socialist building in the USSR and other socialist countries, emphasizing the study in the causes that spawned counterrevolution such as the rising of mercantilist relations that undermined worker’s power. The building of a new society has as a precondition popular power, the socialization of concentrated means of production and central planning of economy.

6th.- The interdependency of monopolies reinforces the aggressiveness and exploitative character of imperialism over peoples, in the world and our continent. NATO and North American troops, besides the crimes the crimes against Iraq, Afghanistan and Libya –interventions whitewashed by the UN to which we have opposed- prepare new campaigns against Syria and Iran, which we condemn in advance. We call the peoples, the Communist Parties, the revolutionary forces of Latin America, to repel the growing militarization of the continent, the reactivation of the fourth fleet and the activation of more military bases.

7th.- We call to strengthen the struggle for breaking from free trade agreements with the United States as with the European Union, that are detrimental for the lives of workers.

8th.- We ratify our solidarity with Socialist Cuba, with the Bolivarian process in Venezuela, Ecuador and Bolivia; we express our support to the peoples of Honduras and Paraguay that resist coup d’états.

9th.- The CCPC and CPM consider that our people have the right to resist and develop disobedience, insubordination, defiant and joyful rebellion and to exercise all forms of struggle to break the chains of exploitation that slave them. Rebellion is an inalienable right of the people, the ways of its manifestation, peaceful or violent, depend of varied circumstances. We oppose to dogmatism and reformism that try to place our peoples under the straightjacket of “institutionalism” and the false path of the rotten democratic façade that hides the dictatorship of monopoly capital. If the electoral way serves to express popular interests, to advance, our people must exercise it, if the way is to strike, to paralyze the working centers, the mass struggle, we will have to advance in that way, and if the way is insurrection, armed struggle to seize away from the dominant classes the monopoly of violence, without doubt we will choose that way, notwithstanding the sacrifices we would face, just as the shining historical experience of our people teaches, from Cuahutémoc, Túpac Amaru, Hidalgo, Morelos and Bolivar, the popular armies of Villa ans Zapata, the example of the 26 of July movement in Cuba, the heroic deed of commander Ernesto Guevara and the epic Colombian insurgency, that from Marquetalia, Camilo Torres, Jacobo Arenas, Raúl Reyes, Iván Ríos, Jorge Briceño, Alfonso Cano, transcends, and is expressed above all in dignity of the high figure of commander Manuel Marulanda Vélez.

10th.- In consequence, our Communist parties refuse the discourse developed in imperialist centers that call “terrorism” the rebellions of our people and criminalize solidarity with them. The collaboration among repressive bodies continues without pause, their coordination growing. We must respond with the coordination of Communist parties and revolutionaries; overcome our setbacks, boost qualitatively social resistances, union, peasant, indigenous, student and popular mobilization.

11th.- Our Communist parties consider that they must continue exchanges between Communist and Worker’s parties, to prepare the conditions for a Meeting of the Communist and Worker’s Parties of Latin America and the Caribbean; building a fruitful dialogue, without exclusions, that would generalize experiences that would emanate collective resolutions for the common action in the tasks and problems of continental character.

12th.- Because if the aforementioned we enthusiastically salute the continuation of the International Meeting of Communist and Worker’s parties that surged on occasion of the 150th anniversary of the Communist Manifesto, on the initiative of the KKE, and that this year will hold its meeting in Beirut, sponsored by the brother Lebanese Communist Party. We salute the regional encounters that have developed and the common initiatives that various Communist and Worker’s parties have realized, such as the case of the International Communist Review.

13th.- We ratify our commitment, support and solidarity to the World Federation of Trade Unions, the WFDY, the World Peace Council and the initiative that in our continent the Bolivarian Continental Movement signifies, a space of debate for the revolutionaries, and the commitment to anti-imperialist struggle, for socialism.

14th.- The CCPC and the CPM consider as very negative the possible integration of general Naranjo to Mexico’s national security, a sinister Colombian, promoter of paramilitary groups and State-terror, of the imbrications of drug dealing and institutionalism, of human rights violation and the political assassination of hundreds of Colombian patriots, which heralds a trail of bloody repression for the people of Mexico.

15th.- Both parties greet the upsurge in social resistance of the Colombian people expressed in varied movements, as the Patriotic Rally, the People’s Congress, the indigenous Minga, the struggles of student organizations, indigenous movilizations, resistance to mining companies, to the exploitation of mineral-energy resources, and the struggle of the Colombian people for peace and a political solutions to the armed and social conflict.

¡Workers of the world, Unite!

Central Committee of the Clandestine Communist Party of Colombia

Central Committee of the Communist Party of Mexico

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