Durante mucho tiempo creí que exigir justicia o aplicar la ley eran sinónimos. Resulta que no es así, ya que se puede aplicar la ley y no haber justicia. Vaya paradoja.

Del mismo modo, no entiendo cómo se puede hablar de valores democráticos y excluir a las mujeres. Y el colmo, que sea una mujer quien lo haga. Peor aún, una mujer que desde el poder bien pudo generar cambios en beneficio de sus congéneres y no lo hizo.

Me refiero a Beatriz Paredes, una mujer empoderada y poderosa no sólo dentro de su partido sino también en la función pública, quien fuera la segunda mujer gobernadora en nuestro país, y ha ocupado diversos cargos principalmente en el poder legislativo tanto a nivel estatal en su natal Tlaxcala como a nivel federal.

Para las feministas es una vergüenza que ella se reconozca feminista, ya que su comportamiento no ha sido como tal, y es que siendo Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI guardó silencio cuando su partido apoyó, y en algunos casos encabezó, la criminalización de las mujeres por abortar en 17 estados de la República, durante el periodo de 2008 a 2010. No en balde el 95% de las y los diputados priístas de esos 17 estados votaron a favor de las reformas para garantizar en sus Constituciones el “derecho a la vida desde el inicio de la concepción”.

Como ella misma lo menciona en una columna que publicó el 30 de noviembre del 2009 en un diario de circulación nacional optó “por valorar la importancia del Estado y de lo público … asumiendo la libertad democrática de los legisladores locales de filiación priísta”. Es decir, los dejó hacer lo que quisieran, sin importar los derechos de las mujeres. Su mensaje como dirigenta nacional del PRI fue muy claro: las mujeres y sus derechos no éramos opción y mucho menos estábamos incluidas en sus valores democráticos.

Y no podíamos esperar más de ella y del PRI, ya que para los partidos políticos en general, las mujeres y nuestros derechos son monedas de cambio al mejor postor.

En el ejercicio del poder es irrelevante la condición femenina, ya que sus decisiones obedecen “a la lógica del poder que requirió la estructura que representaron, para legitimarse y/o consolidarse … En este sentido, si la organización político-social que representan no contiene como parte de su plataforma propuestas reivindicadoras de las demandas femeninas, difícilmente aplicarán medidas de esta naturaleza a no ser de manera adyacente o marginal”, como la propia Paredes lo señala en su libro “Con la cabeza descubierta”. Dicho de otra manera “cuerpo de mujer no garantiza”.

Esto viene a colación porque la semana pasada Beatriz Paredes pidió licencia a su cargo como diputada federal para presentar su candidatura a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. En su página en internet tiene la siguiente cita: “Al político se le evalúa por su capacidad de hacer, los propósitos lo significan, los hechos lo califican.” Si la aplicamos a Beatriz Paredes, no cabe duda que a pesar de su capacidad de hacer y de sus propósitos, sus hechos la descalifican. Lo mismo sucede con los hechos de algunas precandidatas locales, ¿o no? Necesitamos mujeres que no sólo miren a las otras mujeres, si es que las ven, sino que actúen a favor de las mujeres.

Desde esta columna le envío un saludo al Ing. José Luis Gallego Hernández, Director General de CASSIM, con la atenta solicitud de que ya no haya cobros excesivos, sin fundamento, del servicio de agua potable, y que las reinstalaciones de dicho servicio sean más expeditas, sin duda las y los usuarios de ese vital líquido se lo agradeceremos.

Redacción Desde Abajo

Redacción Desde Abajo

Redacción Desde Abajo at Agencia Alternativa Desde Abajo
Las noticias más destacadas sobre política, cultura, género y los derechos humanos.
Redacción Desde Abajo
Redacción Desde Abajo[SIN DOBLECES]Otilia G. Sánchez Castillo
Durante mucho tiempo creí que exigir justicia o aplicar la ley eran sinónimos. Resulta que no es así, ya que se puede aplicar la ley y no haber justicia. Vaya paradoja. Del mismo modo, no entiendo cómo se puede hablar de valores democráticos y excluir a las mujeres. Y el...