[ESCUPELETRAS]

Game Of Thrones (Juego de Tronos en español) es una de las series más vistas, premiadas y reconocidas no sólo de los últimos años, sino de la historia de la televisión norteamericana.

Esta serie de fantasía medieval, drama y aventuras creada por David Benioff y D. B. Weiss para la cadena HBO está basada en la serie de novelas A Song of Ice and Fire (Canción de hielo y fuego), del escritor George R. R. Martin (cuyo primer libro se titula precisamente Juego de Tronos), a quien se debe agradecer el concepto global del mundo mágico de los Siete Reinos.

La serie ha atraído la atención de millones de fanáticos en todo el mundo por su estupendo guión, atrayente y adictivo; y su espectacular realización, que cuida cada pequeño detalle de la producción, logrando un resultado impresionante.

Pero Juego de Tronos no sólo resulta un deleite de entretenimiento puro. Su historia se distingue por poseer una serie de rasgos que pueden analizarse desde las más variadas teorías sociales. Si se abren los ojos a la interpretación, si echamos mano de la semiótica, en sus complejos escenarios se pueden encontrar detalles dignos de un análisis político, sociológico, antropológico y psicológico.

Y así se ha hecho. No ha faltado quien observe la historia desde diversos cristales. Es posible mirarla con los ojos del El Príncipe de Maquiavelo, desde la óptica de Marx y Engels, desde la visión feminista, desde del concepto de poder de Foucault, desde el psicoanálisis de Freud y desde algunos otros lentes más.

A continuación haremos un brevísimo recorrido por algunos fragmentos de esta fascinante historia usando estas y otras ópticas.

SPOILER ALERT: A continuación se realiza un análisis que contiene varios adelantos de la historia de Juego de Tronos de la primera a la sexta temporada, si aún no has visto la serie, pero tienes la intención de hacerlo, te recomendamos dejar de leer aquí y regresar cuando la hayas visto.


El Príncipe y el Contrato Social

“Maquiavélica” pude ser una de las etiquetas con las que podría calificarse a Game Of Thrones. Los ocupantes del trono de los Siete Reinos y sus aspirantes parecen seguir el libro de El Príncipe al pie de la letra, aunque a veces fallen.

“Tienes por enemigos a todos los que has ofendido al ocupar el principado, y no puedes conservar como amigos a todos los que te han ayudado a conquistarlo, porque no puedes satisfacerlos como ellos esperaban, y puesto que les estás obligado, tampoco puedes emplear medicinas fuertes contra ellos; porque siempre, aunque se descanse en ejércitos poderosísimos, se tiene la necesidad de la colaboración de los provincianos para entrar en una provincia”, esta sentencia de El Príncipe define a la historia completa. Cuando Robert Baratheon conquista el poder al derrocar al “Rey Loco” cultiva enemigos por doquier, incluso entre sus aliados, que poco a poco comienzan a desestabilizar el nuevo reinado, mientras surgen regiones rebeldes que comienzan a reclamar el poder.

“A un príncipe le es necesario tener al pueblo de su lado: de lo contrario, no tiene remedio en la adversidad”. “Los actos de severidad mal usados son aquellos que, no siendo más que un corto número al principio, van siempre aumentándose, y se multiplican de día en día, en vez de disminuirse y de mirar a su fin”. Este par de sentencias podrían servir como epitafios del “Rey Loco”, que ante la llegada de la revolución de los Baratheon y los Lannister, fue abandonado por su pueblo por su demencia y crueldad. Lo mismo le ocurre al joven sucesor del rey Robert, Joffrey, cuyo sello es la brutalidad; la cadena de injustificados castigos salvajes a la menor provocación hizo que se vaya quedando solo y lleno de enemigos.

“El príncipe que conquiste regiones con costumbres similares debe tener en cuenta para conservarlas: que la estirpe del antiguo príncipe sea extinguida”. Otra máxima maquiavélica en la que se basa la historia. Con la caída del “Rey Loco”, el nuevo reino busca eliminar toda descendencia Targaryen. El derecho de sangre, la antigua estirpe real está en constante amenaza. 


“Un príncipe no debe tener otro objeto, otro pensamiento, ni cultivar otro arte más que la guerra, el orden y disciplina de los ejércitos”. Stannis tal vez sea el mejor ejemplo, un hombre obsesionado con el poderío de su armada.  

En la política es imposible escapar de las relaciones amor-odio entre gobernantes y gobernados. Al igual que el “Rey Loco”, a la reina Cersei no le importa ser amada, ella prefiere inspirar horror entre sus gobernados para lograr sus fines: “Se debe desear ser amado y temido, pero como no se puede ambas es más seguro ser temido que amado, ya que los hombres son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. El amor es un vínculo de gratitud que todas las mujeres y todos los hombres, todas y todos perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse mientras que el temor es miedo al castigo, que no se pierde nunca”.

“El príncipe, para conservar su nuevo estado debe disolver los partidos existentes y enaltecer a sus más altos dignatarios, tratarlos mejor para ganarse su favor y apoyo”. “Para conservar un estado que ha vivido bajo sus leyes y en libertad, el príncipe debe tener en cuenta tres aspectos: arruinarlos, ir a vivir personalmente con ellos o dejarlos vivir con sus leyes”. Daenarys se debate constantemente entre hacer alianzas con los líderes de sus nuevos territorios conquistados o simplemente eliminarlos. Daenarys también se quedó a vivir en uno de los pueblos tomados por su movimiento para hacerse de la simpatía de la gente.

En fin. Podríamos repasar toda la obra de El Príncipe y casi en cada página encontraríamos alguna situación para ejemplificarlo en Juego de Tronos.

En su libro El Contrato Social, Jean-Jacques Rousseau analiza el vínculo que existe entre el soberano y los gobernados. Descarta que el vínculo se halle en la fuerza o la sumisión, por el contrario, los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural de inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social. Este consentimiento voluntario se materializa a través de un contrato, “el contrato social”, en este caso las leyes que rigen los Siete Reinos que establecen la autoridad del rey sobre los poblados que componen la unión. Si bien no puede decirse que todos los que se aglomeran en este Estado lo hacen de forma voluntaria, sí buscan beneficios en el intercambio social.

“Cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”, estableció Rousseau. Los Siete Reinos abarcan una gran extensión de tierra y una gran población compuesta por diversos pueblos, donde la esclavitud es aún moneda corriente como mecanismo de dominio.

Como buena monarquía, el ocupante del Trono de Hierro sólo cuenta con algunos asesores, pero no existen figuras para equilibrar el poder, no hay jueces ni congresos. “Cuanto más numerosos son los magistrados, más débil es el gobierno”, dijo Rousseau, lo que define al gobierno de los Siete Reinos como uno que no rinde cuentas a nadie, donde la figura de la democracia y otros modelos de organización gubernamental y representación popular aún no llegan.


Foucault y el poder

Juego de Tronos es ante todo una historia sobre el poder. Poder, ese ente abstracto y tan difícil de comprender y de manejar que en la serie se representa con la imagen del Trono de Hierro, símbolo indiscutible del poder de los Siete Reinos.


“El adversario estratégico es el fascismo… el fascismo en todos nosotros, en nuestras cabezas y en nuestro comportamiento diario, el fascismo que causa que amemos el poder, el desear la misma cosa que nos explota y domina”, dijo Michael Foucault. De eso trata Game Of Thrones.

Una obsesión vive de forma permanente en la mente de los líderes de todas las casas principales de los Siete Reinos: hacerse del poder. Entre más visible, entre más incuestionable, entre más grande, mejor. Todos sufren la misma enfermedad. En el fondo, no hay buenos ni malos, a (casi) todos les obsesiona la idea del poder y esa idea los lleva al fascismo del que habla Foucault expresado en el totalitarismo y la violencia omnipresentes en la historia. Esa obsesión los domina a todos y a todos también los va consumiendo de las más diversas formas. Incluso los personajes que en teoría tienen un “noble espíritu” y evaden el poder o lo buscan para encontrar justicia, como Eddard “Ned” Stark, Robb Stark o John Snow, se ven envueltos en las trampas del poder, se enferman también de poder o sucumben al tratar de evadirlo o al tenerlo en las manos. Game Of Thrones es una borrachera de poder. 

Ned evadió la toma del poder, pero el poder terminó por cortale la cabeza. Robb buscaba arrebatar el poder para vengar a su padre y terminó traicionado por un aliado que buscaba más poder. John corre un largo y sinuoso camino dando tumbos, tropezando a cada momento con los obstáculos del poder. Y los demás… los demás viven constantemente en una lucha encarnizada por el poder. 

A lo largo de la historia desfilan al menos cinco reyes, pero la mayoría se caracterizan por ser efímeros. “El poder no se posee, sino que se ejerce… no es un privilegio adquirido o conservado por la clase dominante, sino el efecto resultante de sus posiciones estratégicas… Este poder… no se aplica pura y simplemente como una obligación o una prohibición a quienes ‘no lo tienen’, sino que los impregna, pasa por ellos, del mismo modo que ellos, en su lucha contra el poder, se apoyan en las acciones que éste ejerce sobre ellos”, con esto Foucault parece describir que en realidad los reyes de la historia no ‘poseen’ el poder, no son dueños del poder, sino que lo ejercen gracias a que ocupan el Trono de Hierro, y que precisamente por ello también son vulnerables al ejercicio del poder de otros agentes que no ocupan el trono.


“Las relaciones de poder múltiples atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social; y éstas no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento del discurso”. En los Siete Reinos hay una compleja dinámica donde los poderes ejercidos entre las grandes casas se entrecruzan, se asocian, rivalizan, se mueven, cada una con su propia verdad, con su propia versión de la realidad, su propio discurso. La turbulencia por alcanzar la corona desata una lucha constante de poderes ejercidos y discursos activos, es decir las historias que se cuentan: las leyendas personales y de las grandes Casas, a través, por ejemplo, de los decretos reales, del rumor, de los juglares, de las representaciones del teatro del pueblo.

En términos de Foucault, los aspirantes al Trono de Hierro, los ciudadanos del reino y los nuevos pueblos conquistados ejercen una constante resistencia al rey. Ellos no son lo opuesto al poder, sino la otra cara. Se ilustra así la relación entre Estado y gobernados: el Estado ejerciendo dominación-represión de arriba hacia abajo, mientras los gobernados están en resistencia-sumisión, tratando de ejercer su fuerza de abajo hacia arriba.

 

Para Foucault el origen del derecho radica en una especie de encargo del poder monárquico, que necesita legitimar el ejercicio del poder real, estableciendo límites ilusorios de dicho poder: ‘Nadie está por encima del Estado del Derecho’, por ejemplo, o en este caso, ‘nadie está por encima del rey’. Según el teórico francés toda construcción legal es un intento por construir una verdad que legitime la estructura de poder vinculada a una norma jurídica. En los Siete Reinos el eje del discurso jurídico es el derecho de sangre (primero de los Targaryen y después de los Baratheon) sobre el Trono de Hierro. Esta es la “verdad” de la institución del rey sobre la que trata de legitimar toda la estructura de poder.

El poder no sólo se articula a través del derecho o la fuerza bruta, también del conocimiento. Para ilustrar la relación Poder-saber que describe Focault, Tyrion Lannister destaca como “el cerebro” que triunfa sobre la fuerza, un hombre con enanismo que se logra imponer en un mundo de ‘gigantes’. Poseedor de una notable perspicacia y como hijo de una de las familias más adineradas de los Siete Reinos, accedió a una educación privilegiada que lo pone en ventaja intelectual sobre los demás personajes. Su inteligencia lo salva en innumerables veces de la ruina absoluta y logra imponerse sobre los demás a pesar de su corta estatura con base en los saberes socialmente aceptados y legitimados de la época. El saber, cuya lógica última es el dominio sobre las cosas y sobre los demás hombres.

En los Siete Reinos, el curso de los hechos y los grandes pactos suelen sellarse a través de nexos familiares y relaciones sexuales. Viserys entregó a su hermana Daenarys al jefe Khal Drogo para hacerse de un ejército, Cersei engañó al rey Robert teniendo hijos de su hermano Jaime para perpetuar el linaje Lannister en la corona,  Olenna Tyrell cerró un acuerdo con Cersei para casar a su nieta Margaery con el rey Joffery para blindar su fortuna. Foucault lo describiría así: “Las relaciones de poder se encuentran estrechamente ligadas a las familiares, sexuales, productivas; íntimamente enlazadas y desempeñando un papel de condicionante y condicionado”.

Marx y la estructura económica

Ni siquiera los reinos de fantasía medieval pueden escapar de la influencia de las relaciones de producción y la estructura económica. Un análisis desde el marxismo nos revela que Game Of Thrones se desarrolla en un mundo regido por una economía híbrida entre clásica esclavista y feudal, que sin embargo está viviendo un vertiginoso ascenso de una burguesía temprana.

Como en las sociedades clásicas, el poder y la riqueza se concentran en las ciudades, dirigidas y administradas desde el poder central del Trono de Hierro. La organización de la ciudad es de tipo militar. La agricultura y el comercio son las actividades económicas principales. Hay regiones de hombres libres y otras de esclavos (quienes soportan el peso de la producción). Hay otras áreas del reino donde la esclavitud está abolida, pero hay multitudes de siervos o súbditos que tienen una dependencia de los señores propietarios o terratenientes que los protegen a cambio de trabajar la tierra y desarrollar otras labores. La plusvalía del trabajo esclavo o siervo termina en las manos del señor feudal y del rey. Westeros y sus alrededores son sociedades clasistas que se desarrollan entre familias reales como los Targaryens o los Baratheons, nobleza como los Stark, aristócratas como los Tyrell, guerreros como Brienne de Tarth o Gusano Gris y plebeyos y esclavos como Missandei. Se sistematiza la explotación del hombre por el hombre.

A pasar de que los rasgos esclavistas y feudales dominan en la historia, comienza a asomarse un capitalismo primitivo. Son los Lannister el retrato de una naciente burguesía.

“En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”, postuló Karl Marx en Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, planteamiento que más tarde sería conocido como Materialismo Histórico.

Entonces, si el modo de producir la vida material es el que condiciona el proceso de lo social en general, quien controla la economía es el que ejerce el poder principal. Tywin Lannister parece ser el más consciente de ello, por eso extiende sus inversiones en todos los lugares donde le es posible, acapara tierras para controlar la producción, monopoliza actividades comerciales, financia las guerras y acumula enormes fortunas monetarias. Nace el gran capital. Las finanzas de los Siete Reinos pasan ineludiblemente por las manos de los Lannister. 

“El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía”, dijo Marx. En eso se convierte la casa Baratheon, en un simple ejecutivo al servicio del capital. Aunque en una buena parte de la historia es el rey Robert y sus supuestos descendientes los que detentan la corona, son los Lannister los que manejan la economía del reino e influyen en las decisiones del rey en turno para su beneficio privado. Avanzado el conflicto son los mismos Lannister los que terminan por asaltar el poder político a través de Cersei. Los Lannister son el poder detrás del poder, una muestra del Estado burgués que señala el marxismo.

La historia también parece hacer guiños al socialismo y a las revoluciones populares. Una renovada Daenarys recorre los Siete Reinos derrocando antiguos líderes, una especie de revolucionaria que se redime de sus raíces de la antigua realeza, liberando pueblos del yugo esclavista con el objetivo final de retomar el Trono de Hierro. Claro que no hay una clara definición de Daenarys como socialista, pues nunca habla de cambiar la base económica o socializar los medios de producción, pero se convierte en un símbolo libertador que se alía con esclavos y plebeyos, conformando un gran ejército con las clases bajas, un ejército proletario. 

Difícil ignorar que los primeros aliados de Daenarys, los Dothrakhi, tienen como principal arma una gran hoz, uno de los símbolos clásicos del comunismo.

Feminismo y Teoría de Género

Algo que también caracteriza a Juego de Tronos es la fuerte presencia de personajes femeninos, pero a diferencia de otras muchas series, la mayoría de las mujeres de la historia rompen estereotipos de género, especialmente para la época en la que se desarrolla la historia, enclavada en un patriarcado tradicional, esencialmente machista.
“No se nace mujer, se llega a serlo”, sentenció Simone de Beauvoir en el libro clave de la teoría feminista El Segundo Sexo, donde establece que lo que en una sociedad se entiende por “mujer”, es decir, lo que se espera de una persona que nace con cromosomas XX, no es producto de la genética o la naturaleza, sino un producto cultural que se ha construido socialmente. Una mujer no está programada por naturaleza para las labores domésticas o la crianza de los hijos, ni es inherentemente delicada, coqueta, frívola, caprichosa, sumisa, obediente, servicial, abnegada o cariñosa, sino que todos estos rasgos son construcciones sociales que se aprenden en la convivencia, configurando la noción de lo que en un núcleo social se entiende como “femenino”, es decir el género. Las mujeres aprenden a ‘ser mujeres’ (y los hombres aprenden a ‘ser hombres’ también). Entonces, si el género se aprende y se construye socialmente, de igual forma puede deconstruirse, evolucionar, modificarse.  

En Game Of Thrones la ruptura con el ‘ser mujer’ de la época es constante. Los estereotipos femeninos quedan hechos añicos en innumerables ocasiones. Se ilustra una lucha por la equidad de género y mujeres empoderadas. Hay muchos ejemplos. 

Arya Stark es la primera mujer que en la historia quiebra toda expectativa. Siendo parte de la nobleza, se espera que Arya lleve una vida tranquila, sumisa ante las figuras masculinas, vistiendo suntuosos vestidos, pero ella es aventurera e intrépida (rasgos tradicionalmente reservados para los hombres), es mejor que su hermano Bran tirando con el arco y está fuertemente atraída por la lucha con espadas. Aunque a Ned no termina de agradarle, comprende la postura de Arya y la impulsa contratando un instructor que le enseña el ‘masculino’ arte de la esgrima. Cuando Ned es asesinado y su hermana Sansa prácticamente secuestrada por el nuevo rey Joffrey, Arya escapa, convirtiéndose en una prófuga que aprende a sobrevivir prácticamente en la indigencia, mientras se convierte en una diestra guerrera en busca de venganza.

Brienne de Tarth es tal vez el ejemplo más grande en la serie de las mujeres que rompen con el arquetipo de la mujer de la época. Bernnie nació como doncella de la Casa Tarth, pero ella decide convertirse en un caballero de brillante armadura. Desde niña destacó por tener rasgos tradicionalmente masculinos: muy alta, musculosa, testaruda y de bruscos modales. Se mostró siempre retraída y callada debido al rechazo y las burlas que tuvo que vivir a lo largo de su vida por su carácter, aspecto y aficiones. Es una espadachina excelente que ha logrado vencer a muchos de los mejores guerreros de los Siete Reinos y tiene un alto sentido de la fidelidad y el honor, siendo guardia de Catelyn Stark, por quien estaba dispuesta a entregar la vida. Así se ganó el reconocimiento y respeto de muchos hombres, incluido Jaime Lannister, de quien también fue escudera. Momento épico de la historia fue cuando vence a puño limpio al temido Sandor “El Perro”.


Otras mujeres de la historia asumen roles más tradicionales, pero igual se muestran sumamente empoderadas, rivalizando o negociando con los hombres de su entorno y ganándose su respeto con su gran inteligencia.

Catelyn Stark es una mujer tradicional, madre de familia, amorosa y compasiva, sin embargo es firme y hábil negociadora. Malisandre, la “Reina Roja”, es el arquetipo de la mujer hermosa, fría y calculadora, capaz de manipular con su brujería y sus juegos de seducción a Stanis y con él a todo el Ejército del Sur. Olenna Tyrell es astuta y persuasiva, siempre encuentra la manera de colocar sus piezas y modelar situaciones a favor de su linaje y su fortuna, sin sus argucias, la Casa Tyrell hubiera desaparecido rápidamente. 

Daenarys Targaryan es un ejemplo de diplomacia. La “Rompedora de cadenas” tiene el poder de ser invulnerable al fuego. Como templada por las llamas, “Khaleshi” ha construido un enorme ejército gracias a su capacidad de negociación y convencimiento. Es una líder nata. Sus aliados no lo son únicamente porque obtuvieron algo a cambio de su lealtad, también porque realmente creen en su capacidad de gobernar. Ante ella se postran lo mismo antiguos sacerdotes que furiosos guerreros. Además tiene un elevado instinto de justicia, pues siempre busca que sus decisiones como gobernante de nuevos pueblos sea equilibrada. Por si fuera poco, es madre de los dragones, con quienes se puede comunicar y puede controlarlos.

Mención especial merece Cersei Lannister. Otra mujer cercana al arquetipo de la bella mujer fría y calculadora, capaz de manipular a los hombres. Pero Cersei es particularmente hábil en el engaño y profundamente despiadada, diestramente manipuló al rey Robert, se las ingenió para ir eliminando a sus enemigos y para mantener a sus hijos en el Trono de Hierro, acomodando una y otra vez las situaciones a su favor (incluso las que parecían totalmente perdidas), hasta que finalmente, al término de la sexta temporada, es ella misma quien es proclamada como reina sin rey. 

La serie ha sido criticada por algunas organizaciones como falsamente feminista e incluso como machista (gran polémica generó la escena donde Khal Drogo viola a Daenarys), pero es un hecho que las protagonistas de la historia han roto estereotipos de género, se han empoderado y han tomado actitudes ‘masculinas’, desempeñando roles reservados para varones, alcanzado puestos tradicionalmente ocupados por hombres, ejerciendo liderazgos y ganándose el respeto de sus pueblos.

Psicoanálisis: el Ello desbocado y la caída del Nombre del Padre

En Game Of Thrones, el ello freudiano está desbocado. 

Para Sigmund Freud, el aparato psíquico de los seres humanos está compuesto por tres instancias fundamentales:

-El Ello: Su contenido es inconsciente y consiste fundamentalmente en la expresión psíquica de las pulsiones y deseos, es la parte profunda, primitiva e innata de la personalidad que busca la satisfacción inmediata de impulsos básicos como el hambre, la sed y la sexualidad sin medir consecuencias. Está en conflicto con el Yo y el Superyó, instancias que en la teoría de Freud se han escindido posteriormente de él.

-El Superyó: Instancia moral, enjuiciadora de la actividad del yo. Los pensamientos morales y éticos aprendidos en la cultura para regular la conducta. El Superyó es para Freud una instancia que surge como resultado de la resolución del Complejo de Edipo y constituye la internalización de las normas, reglas y prohibiciones parentales.

-El Yo: Instancia psíquica actuante y que aparece como mediadora entre las otras dos. Intenta conciliar las exigencias normativas y punitivas del Superyó con las demandas del Ello por satisfacer deseos inconscientes. Es la instancia consciente encargada de desarrollar mecanismos que permitan obtener el mayor placer posible, pero dentro de los marcos aceptados socialmente. 

Obsesionados con el Trono de Hierro, sus aspirantes tienen adormecido el superyó, eliminando los límites morales, dando rienda suelta al ello. El deseo de poder lleva a los personajes a un frenesí de sexo, muchas veces incestuoso, y a una violenta carnicería. 


Si de sexo y violencia se habla, los Lannister son el más grande ejemplo. La relación incestuosa entre los crueles hermanos Cersei y Jaime, que trae como producto tres descendientes en la mera cara del Rey Robert. El asesinato de Tywin a manos de su hijo Tyrion, tras una vida de rencor y malos tratos. Tyrion mismo como un rebelde que se refugia en el alcohol y las prostitutas. Hechos probablemente producto de Complejos de Edipo no resueltos correctamente.

El cisma inicial de la historia que da origen a la lucha por el Trono de Hierro, la muerte del rey Robert, puede describirse en los términos de la caída del Nombre del Padre, de Jacques Lacan.

El Nombre del Padre es un concepto basado en la noción freudiana del Edipo, que postula que la función paterna es clivadora (“castradora”), instauradora de la ley, de un orden general en la conducta de una persona desde sus primeros años y establece los límites conductuales. La figura del Rey Robert representaba la ley del reino, un equilibrio de fuerzas, la ocupación del espacio de poder, el orden y la paz, pero con su muerte, queda un vacío de poder, un lugar que tiene que ser ocupado.

Ante el vacío de poder, se altera el orden y termina la paz. Aparece la perversión. Ya no reina la ley, sino las “perversiones”, que desde la visión de Lacan son versiones malas del padre. Comienza un desfile de reyes inmaduros e impreperados para el cargo, primero Joffrey, un adolescente déspota y sádico que se gana la antipatía del reino y termina asesinado; luego el aún más joven, casi niño, Tommen, que manipulado por su madre, al sentirse incapaz e impotente se termina suicidando. Luego, el ello sin límites, el deseo de matar y el deseo sexual se extienden entre los aspirantes al trono. El caos es el nuevo rey.

Los Lannister no son los únicos que pueden ilustrar la caída del Nombre del Padre. Tras la ejecución de su padre Ned, acusado injustamente de traición, Robb comete muchas equivocaciones en su búsqueda de venganza, como casarse en tiempos de guerra y confiar demasiado en aliados no probados y en enemigos, otra mala versión del padre. Incluso Jon Snow, en su ruta por encontrar la verdad sobre su origen, vaga por el mundo dando tumbos.

La riqueza argumental de Game Of Thrones muestra entonces una gran diversidad de situaciones y personajes que pueden ser analizados desde la visión de una gran cantidad de autores. Los Siete Reinos se convierten en una especie de espejo fantástico donde se reflejan con precisión variados aspectos de las sociedades humanas. 

Enrique Peña Nieto en campaña. FOTO: Agencias

La semana pasada se llevó a cabo la Convención Anual de la Banca en el puerto de Acapulco, evento que reúne a los miembros de la Asociación de Bancos de México, y cuyo tema principal en esta edición fue el ‘El dilema global: Liberalismo contra populismo’, frente a las victorias electorales que el año pasado obtuvieron proyectos políticos que limitan la operación del liberalismo económico.

Ante los banqueros, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, arremetió contra el “populismo”. Sin ser muy claro sobre lo que para él significa, fue enfático en alertar sobre los supuestos riesgos que conlleva.

“¿A qué me refiero cuando hablo de populismo? a posiciones dogmáticas que postulan soluciones aparentemente fáciles pero que en realidad cierran espacios de libertad y participación a la ciudadanía”, explicó el Ejecutivo. “Esto en contraposición a la sociedad de ciudadanos libres que hemos logrado como país en la que el papel del Estado es ser garante de esta libertad abriendo oportunidades para el desarrollo”, dijo.

Aunque Peña Nieto nunca lo mencionó explícitamente, estas palabras tenían una dedicatoria obvia: Andrés Manuel López Obrador, el personaje más popular de la izquierda electoral y el mejor posicionado en las encuestas rumbo a la sucesión presidencial de 2018, rival histórico que ha sido calificado una y otra vez por la élite política nacional y por gran parte de su prensa aliada como un exponente del “populismo”.

Pero entonces, ¿qué es el populismo?

No hay acuerdos generales sobre el concepto de populismo, pues hay una diversidad de concepciones según varios autores y políticos que en no pocas ocasiones resultan opuestas. En las últimas décadas, desde el discurso capitalista el término se ha utilizado de forma peyorativa, generalmente usado para descalificar a los movimientos sociales y gobiernos de izquierda popular y en algunas ocasiones a los de derecha ultraconservadora.

Para algunos, el populismo es una corriente política que aboga por el antielitismo, la igualdad social y la movilización social. Sin embargo, es usado mayormente por los liberales para denostar, asociándolo con prácticas demagógicas, la mentira, el culto a la personalidad del líder y el discurso que ensalza la defensa del pueblo cuando en realidad actúa en su contra.

No es una ideología, el populismo es una estrategia para tratar de legitimar el poder.

La propuesta del liberalismo económico no genera tanto debate como el concepto de “populismo”. Es una doctrina que aboga por libertad de los mercados, la disminución o eliminación total de regulaciones y la menor intervención posible del Estado, la acumulación de capitales y la privatización de los sectores públicos. Con esta fórmula, el liberalismo económico prometió hace más de dos siglos traer un mundo más justo, con riqueza para todos, cosa que no ha ocurrido. En 2017, los ocho más ricos del planeta acumulan tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial, unas 3 mil 600 millones de personas.

Pero el presidente Peña estaba con los banqueros, con la élite que lo apoyó en su carrera por la presidencia, con la que se ha asociado una y mil veces. Se le olvidó que el año pasado fue el mismísimo Barack Obama (oh, ironía, otro liberal) el que le corrigió la plana al decirle que si preocuparse por el bienestar de las personas es ser “populista” entonces él se consideraba populista. El presidente arremetió contra lo que él entiende por “populismo”, lanzando pedradas contra el rival a vencer. Pero si por populismo entendemos la política basada en la demagogia, el engaño y el carisma del líder, en su discurso Peña no hizo más que morderse la lengua:

Populismo es regalar despensas a los más pobres en campaña para comprar el voto. Neoliberalismo es recortar los programas sociales cuando ya se es gobierno.

Populismo es darse baños de pueblo para la foto de portada y el noticiario. Neoliberalismo es colocar a los intereses de las empresas transnacionales por encima de los derechos de la gente.

Populismo es llenar las plazas de acarreados con lonches para un mitin. Neoliberalismo es gentrificar los espacios públicos.

Populismo es aparecer con tu pareja e hijos en las portadas de las revistas del corazón y socialité. Neoliberalismo es presumir en sus páginas la mansión de siete millones de dólares que le “vendió” a tu esposa uno de los corporativos contratistas de tu gobierno.

Populismo es sostener que los jóvenes son el futuro. Neoliberalismo es arrebatárselo con políticas eliminan toda seguridad social y vulneran la educación universal y de calidad.

Populismo es prometer que ya no va a subir el precio de la energía eléctrica y los combustibles. Neoliberalismo es que en la realidad los precios sigan subiendo.

Populismo es proclamarse un patriota y estadista. Neoliberalismo es socavar la soberanía nacional a través de reformas entreguistas.

Populismo es presumir un gobierno “moderno”. Neoliberalismo es rematar los bienes nacionales y privatizar todo lo que se pueda. Así funciona el “nuevo” PRI.

El “nuevo” PRI, el que abandonó al nacionalismo socialdemócrata de sus inicios para someterse al proyecto neoliberal global, lo sabe muy bien: en países como México, que arrastran siglos de desigualdad y pobreza, el liberalismo económico necesita del populismo para paliar los efectos nocivos de sus políticas de saqueo y acumulación, para darle cara amable a la oligarquía, para maquillar la miseria.

Presidente Donald J. Trump. ILUSTRACIÓN: R. A. Di Ieso/Vocativ
Presidente Donald J. Trump. ILUSTRACIÓN: R. A. Di Ieso/Vocativ

PACHUCA, Hidalgo. –Atónitos, los ciudadanos del mundo miran con temor, tristeza y desconcierto el triunfo del infame Donald Trump en las elecciones para elegir al nuevo presidente de los Estados Unidos. La derecha cierra un año redondo, tras sus victorias en Gran Bretaña, Colombia y España, se alza con la más importante, ganando el mayor puesto político en el país más poderoso del mundo, con todo y la mayoría de ambas cámaras. Lo que empezó como algo que parecía una broma de mal gusto desembocó en una realidad concreta: Trump ocupará la oficina oval de la Casa Blanca.

Está claro que la victoria de un personaje racista, conservador y misógino como Trump no puede ser una buena noticia, pero su victoria puede ser el balde de agua fría que el mundo necesitaba para darse cuenta de las contradicciones del sistema capitalista y las trampas de su democracia burguesa, para desmitificar la imagen de Estados Unidos y la economía mundial que encabeza como infalibles.

MITO UNO: HILLARY ERA LA “OPCIÓN BUENA” 

Habría que empezar por desmantelar el mito de que Hillary Clinton era la “opción buena”, la que nos salvaría de la tiranía de Trump, pues en realidad la ex senadora y ex secretaria de Estado era una opción igual o más peligrosa aún que el mismo Donald.

Los entusiastas de Clinton no se daban cuenta o no querían ver que Hillary nunca fue la “opción buena”: Hillary era la candidata de las grandes corporaciones privadas que juegan con la economía mundial, quienes la patrocinaron son las empresas que fomentan la pobreza y la desigualdad, las que saquean los recursos de otros países, las que tienen nocivos monopolios privados a lo largo del orbe. Como senadora y secretaria de Estado, Hillary fue quien impulsó las invasiones colonialistas a Afganistán, Irak, Yemen, Libia y Siria, dejando millones de muertos y desplazados. Prometió que continuaría su apoyo irrestricto a Israel en su campaña de exterminio contra los palestinos. El violento perfil de su política militar es la que ha llevado a Estados Unidos a una confrontación diplomática con Rusia y China que podría escalar en un enfrentamiento directo. Fue la que dictó desde la Casa Blanca la Reforma Energética privatizadora para México, la que espió a sus enemigos políticos, la que amañó la contienda interna del Partido Demócrata saboteando a sus rivales y la que en un principio rechazó los matrimonios igualitarios hasta que vio que eso le restaba puntos en el sector joven. Hillary es el rostro del imperialismo norteamericano, del neoliberalismo salvaje, pero adornado de color rosado. Es el símbolo del “capitalismo buena onda” dispuesto a ceder a demandas como el matrimonio igualitario mientras la base económica del sistema permanece intacta, siguiendo el curso de la explotación y el despojo. Hillary es un lobo con piel de oveja.

Por supuesto que con Trump los peligros son altos, especialmente para la comunidad latina, para la mexicana, blanco predilecto de sus afrentas. Siendo presidente está en la posibilidad de volver realidad sus amenazas. Podría, como advirtió, imponer un impuesto especial (por especial me refiero a pesado), a las remesas, con lo que se pagaría el muro que tanto presumió (muro que, por cierto, ya existe, fue construido por Bill Clinton y ha cobrado más de 10 mil muertes en 20 años, Trump sólo vendría a echar el colado), lo cual tendría un severo impacto en ambos lados de la frontera.

Las deportaciones que ha advertido Trump no son cosa menor. En potencia está una cacería de brujas de latinos (y otros muchos migrantes indocumentados), una ola deportaciones se antoja inminente. Una pena. Pero aquí cabe recordar algunos puntos más: Clinton se ufanaba de haber votado a favor del muro fronterizo cuando fue senadora; la Reforma Migratoria que se emitió con Obama y con Hillary como segunda al mando quedó muy por debajo de las expectativas, al alcance de muy pocos que podían acreditar los requisitos, dejando a la gran mayoría de nuevo en el desamparo. Por si fuera poco, la administración de Obama ha sido la que mayor número de deportaciones suma en la historia. Lo que Trump amenaza con palabras, los demócratas lo han llevado a los hechos.

Las políticas de Hillary han sido tan excluyentes y racistas como las palabras de Trump. A Hillary la apoya la fauna empresarial igualita de racista y excluyente que Trump. ¿Cuál era la gran diferencia?

MITO DOS: LA DEMOCRACIA NORTEAMERICANA COMO ÚNICO E INFALIBLE SISTEMA DE GOBIERNO

No se “descompuso” la “democracia”, ya estaba descompuesta. La democracia según Estados Unidos es una democracia burguesa, siempre al servicio del gran capital, no del pueblo norteamericano. Este es el modelo que tratan de exportar a la fuerza sabiendo que no es popular ni libre ni justo, un paradigma de los adinerados que sólo da la falsa sensación a la clase trabajadora de elegir el destino de su país, cuando las decisiones ya están tomadas de antemano por pequeñas élites económicas y políticas. Estado burgués.

Tan falible es la democracia norteamericana que es posible que quien tenga más votos reales pierda, y así pasó.Hillary ganó. O al menos hubiera ganado en una democracia donde cada voto cuenta, pero la figura de los Colegios Electorales la hizo perder. Clinton obtuvo 59 millones 835 mil 153 votos, un 47.7% del total; mientras que Trump, más abajo, tuvo 59 millones 618 mil 815 votos, un 47.5% del total de sufragios emitidos, según el último corte que reportó el portal web del diario New York Times. Pero resulta que en la “democracia” norteamericana unos votos cuentan más que otros, porque los llamados “votos electorales” (una especie de distritos que se cuentan en bloque) son los que cuentan, no los votos directos. Esa es la democracia que Estados Unidos trata de imponer al mundo. Una democracia fallida, tramposa, amañada desde su origen.

Así nos amaneció la cruda de la “fiesta de la democracia”, despertando acostados a lado del tipo más feo.

Al final, la “democracia” a la “americana” siempre es un callejón sin salida, donde en realidad no hay manera de elegir. Todo está preprogramado para que la burguesía siempre gane mientras todos los demás pierden. Y no debería sorprendernos, cada cuatro años es el mismo circo electoral.

La serie animada South Park satirizó alguna vez al sistema democrático norteamericano en un capítulo donde los alumnos de la primaria del pueblo tenían que elegir a su nueva mascota sólo de entre dos opciones igualmente horribles: un sándwich de mojón y un lavado vaginal. Tan parecido a la realidad.

MITO TRES: EL CAPITALISMO NEOLIBERAL ES LA ÚNICA VÍA ECONÓMICA POSIBLE EN EL MUNDO

Trump pone a temblar la normalidad del capitalismo neoliberal global. Este podría ser el inicio de su plena decadencia. Estamos ante un potencial final de la hegemonía económica estadounidense que provoque finalmente el despertar de su sociedad alienada y adormecida.

En el discurso de Trump hay puntos que ponen en riesgo al establishment gringo y sus cómplices internacionales, es decir, al sistema económico mundial: el fin del TLCAN y otros acuerdos comerciales, la cancelación de la OTAN, retirar tropas de Medio Oriente, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Rusia y China. Un discurso proteccionista, que regresa a un capitalismo clásico de mayor intervención estatal, que si bien no rompe con la propiedad privada, con las dinámicas de explotación laboral ni con el despojo de recursos, sí tiende a aislarse, cortando las alas del capitalismo neoliberal que no conoce de fronteras ni limitaciones. Por eso había un consenso en torno a Hillary, porque ella garantizaba el libre flujo del sistema vigente, que con Trump, al menos en el papel, está pendiendo de un hilo.

Estados Unidos no es capaz de soportar su peso por sí mismo. El sistema que lo alimenta necesita desesperadamente de todos los recursos que pueda tomar de afuera. Es un kraken que extiende sus largos tentáculos hasta donde le es posible para controlar situaciones alejadas de su entorno inmediato. Sea como sea, con reformas, gobiernos comprados o intervenciones armadas, los yankees se proponen doblegar cualquier obstáculo para obtener lo que quieren. Con Trump eso podría terminar. Podría.

Clinton tenía el apoyo de todo el sistema: la industria del entretenimiento completa, las estrellas de Hollywood (los Avengers invitaron a votar veladamente por ella), la musical (figuras como Katy Perry la promocionaron hasta el hartazgo), las grandes cadenas de televisión y la prensa que tienen inversiones en el sector financiero, energético e inmobiliario, la realeza alineada de Medio Oriente, etc. El llamado “consenso” a favor de Clinton ya cantaba victoria publicando encuestas donde daban una victoria segura a Hillary. Bastaba con ver las caras de los reporteros de CNN durante la cobertura del día D para saber que las cosas no estaban saliendo como se planeaba. Asombro, decepción, desconcierto. Luego el pánico en las bolsas internacionales, la caída en picada de las inversiones en todo el mundo. Sí, son señales de que su hegemonía corre un riesgo real. Puede que la fiesta se les termine.

La clase trabajadora estadounidense, decepcionada por el cambio que Obama prometió y nunca llegó, castigó con su voto a los demócratas. Rabiosos acudieron a las urnas los desempleados, los que vieron que los lugares donde trabajaban cerraban porque las inversiones migraban, incluso a otros países. Basta ver la caída de los estados industriales de la zona norte del medio oeste. A ellos Trump les prometió devolverles el empleo y el nivel de vida que perdieron durante el periodo de Obama, con Clinton como secretaria de Estado.
Es irónico y sumamente triste: las mayorías empobrecidas por el neoliberalismo que concentra la riqueza en unos pocos están poniendo en jaque al sistema eligiendo a un burgués conservador. Ni la izquierda revolucionaria pudo idear un escenario tan complejo. Trump podría destruir al sistema desde adentro.

Pero no hay que confundirse. Trump no es muy diferente a toda la clase empresarial que respaldaba a Hillary, Donald es sólo su exponente más feo, el que no tiene pelos en la lengua, el que no se reservaba para sus charlas privadas lo mucho que odiaba a la gente pobre, latina o negra. Por eso les espantaba. No hay que olvidar que Trump no es un político de carrera, es un empresario; paradójicamente es un multimillonario conservador producto del liberalismo económico, un icono de la cultura del emprendedurismo (Peña Nieto dixit), un burgués conservador de peso completo que explota igual que un liberal, que también utiliza directa o indirectamente la mano de obra (barata) migrante que tanto dice odiar.

“No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”, dijo Berlot Bretch. Trump es eso. Un millonario que cree que su fortuna y su concepción de país están en riesgo con el libre mercado que lo hizo grande y ahora quiere cerrarle el paso. En pocas palabras, Trump es un producto del sistema capitalista que termina por morderse la cola.

Se trata entonces de un conflicto interburgués, de un choque entre dos visiones del capitalismo donde la gente de a pie no tiene injerencia alguna.

GANÓ EL MIEDO, GANÓ EL RACISMO

Ya desmantelados los mitos, queda un punto más por aclarar. Ganó el miedo, ganó el racismo: Casi el 60% de los norteamericanos blancos votó por Trump, lo que revela que el discurso racista del hombre del copete rubio tuvo el respaldo de la mayoría blanca. Ocho años después de elegir a un presidente afroamericano por primera vez en la historia, la discriminación y el conservadurismo se exacerban.

Trump dominó entre los religiosos cristianos: protestantes (60%), católicos (52%), mormones (61%) y cristianos (55%). El republicano se quedó con casi 7 de cada 10 votos de los blancos sin título universitario, entre los que se encuentran el 62% de las mujeres blancas que no fueron a la universidad. Resultó que la mayoría blanca norteamericana sigue siendo profundamente racista y no está dispuesta tolerar la presencia de las minorías (que en pocos años, aunque les duela, serán mayorías). El efecto Obama fue sólo una ilusión.

Contra todo pronóstico, contra todo el sistema mediático a favor de Hillary, Trump se impuso. De poco sirvió la maquinaria de los mass media que con justa razón lo tachaba a todas horas de racista y misógino, muy poco les importó a sus votantes los constantes señalamientos porque se vieron reflejados en él.

¿Cómo fue que una sociedad tan mediatizada como la estadounidense se resistió a los mensajes de sus ídolos pop que les pedían el voto por Hillary? El discurso de Trump se cimentó en los valores tradicionales que a los gringos les enseñan desde pequeños: la excepcionalidad de EU, la supremacía blanca, la admiración al empresario, al dinero. El discurso anti Trump que por más de un año bombardeó a la gente no pudo vencer al discurso supremacista que por décadas se ha insertado en las mentes norteamericanas. No hay por qué extrañarse.

De los países más desarrollados, Estados Unidos es el segundo más ignorante, el que tiene el mayor índice de agresiones a mujeres, el primero en muertes por arma de fuego, en el que la mitad de su población cree que los musulmanes deben ser expulsados del país, el que tiene más de 50 millones de pobres, uno de los de mayor desigualdad económica en el mundo. Entonces la victoria del empresario no es una sorpresa, el triunfo de Trump es el espejo en el que se mira la sociedad norteamericana, en el que se proyectan sus mayores defectos y contradicciones.

Capitalismo, clasismo, racismo, supremacía blanca, patriarcado, machismo. Todo eso es Trump: es el hijo sano del sistema estadounidense que ahora se horroriza por haberlo elegido.

El sistema se ha dado un balazo en el pie. No queda más que darle un empujoncito para que se caiga. Es hora de entender que Estados Unidos necesita más del mundo que el mundo de Estados Unidos, que los gringos son absolutamente dependientes de los recursos del resto del mundo para mantener su tren de vida, que es momento de hacer un viraje en el rumbo económico mundial que se ha definido en Washington desde hace décadas. Si Trump quiere cerrar sus fronteras, que lo haga, a ver de dónde saca todo lo que Estados Unidos está acostumbrado a robar de afuera, a ver si puede vivir sin el petróleo mexicano, venezolano o de Medio Oriente, a ver si puede vivir sin la mano de obra barata de Latinoamérica y Asia, a ver si puede vivir sin los minerales de África. Realmente lo dudo.

Puede que hoy Trump ya haya negociado con las élites la continuidad del sistema neoliberal, que todo siga igual como si Clinton hubiera ganado, que continúe el capitalismo desbocado y sus políticas imperalistas, pero lo que podemos rescatar de todo este negro panorama es que, sin proponérselo, Trump ha desenmascarado al sistema, nos mostró su rostro más feo y sin maquillaje. A veces se requiere ir a los extremos, ver la pudrición debajo de la linda fachada para darse cuenta del problema. Trump está resultando ser la muy necesaria sacudida de conciencia para que la gente reflexione sobre el régimen que lo oprime.

Tarde o temprano, incluso los que apoyaron a Trump se darán cuenta de su error, cuando llegue el desastre ante la ruptura del frágil equilibrio estadounidense.

Vienen días y años muy complicados. No sabemos hasta dónde puedan llegar en realidad las políticas de Trump, pero la tarea del mundo es clara: dejar de depender de Estados Unidos, empezar a tejer relaciones comerciales y culturales que tengan como eje el desarrollo humano justo y equitativo, no el lucro de pequeñas élites; emprender políticas sociales que estén alejadas de la injerencia norteamericana y de sus aliados. Darle la espalda al racismo que nos ha separado, a la democracia burguesa que nos ha engañado y al neoliberalismo que nos ha estafado.

che-guevara-escuchando-radio-audifonos

por @escupeletras

El rap nació en la calle, en los suburbios afroamericanos más humildes del Bronx neoyorkino. En sus inicios, hablaba de la vida en el barrio, de los problemas cotidianos, de ser parte de un grupo segregado por el sistema capitalista que lleva por bandera la supremacía blanca. Así se mantuvo desde finales de la década de los años 1960 hasta mediados de los 1980. Y entonces llegó al mainstream.

En Estados Unidos, desde finales de los 1980 y principios de los 1990 a la fecha, el rap ha ido perdiendo su esencia callejera para hablar del éxito comercial, del dinero, de la vida de “nuevo rico”, de las superfluas rivalidades entre la Costa Este y la Costa Oeste, se inundó de champaña, autos deportivos y mujeres plásticas. Se fue convirtiendo poco a poco en un ritmo superficial de fiesta y desbarre. Pero también se extendió por el mundo, llegando a tierras muy lejanas a su origen. En esas nuevas tierras también echó raíz. Tomó elementos musicales y líricos de las culturas locales donde aterrizó y en muchos casos recuperó los orígenes callejeros.

El rap encontró tierra fértil para crecer entre más de 560 millones de hispanohablantes. En una zona llena de desigualdades sociales que convive a diario con la pobreza y la marginación, es natural que las rimas hablen de su entorno. Y así nació en América Latina y España una vertiente del rap, el llamado “rap político” (también conocido como “rap combativo”, “rap consciente” o “rap consciencia”), cuya característica principal es precisamente una lírica con elevada conciencia política y social, que claramente marca su raya con respecto a su contraparte, la de los temas banales del rap comercial fiestero.

Dentro del rap político ha surgido en los últimos años una corriente que basa sus letras en el socialismo, en un abanico teórico que va del marxismo al anarquismo, algunas de sus rimas poseen una fuerte carga ideológica que haría esbozar una sonrisa al mismísimo Lenin. Son ritmos que no sólo tienen el objetivo de hacerte mover la cabeza de arriba abajo, también el de informar, concientizar, politizar y organizar.

De España a México, de Venezuela a Puerto Rico, aquí te dejamos con 13 excelentes bandas y solistas de rap político en tu idioma, cargados con beats revolucionarios y poderosas rimas plagadas protesta, lucha proletaria y conciencia de clase.

LOS CHIKOS DEL MAIZ (ESPAÑA)

Desde Valencia llega esta banda que en sus letras toma elementos de la cultura popular y los mezcla con teoría marxista-leninista. Utilizando sampleos de la era disco, el soul, el pop y el rock, proyectan vertiginosas rimas, líricas bien afiladas contra la monarquía española, el imperialismo estadounidense y el capitalismo global.

-“Los invisibles”:

-“Estanquera de Saigón” (con Habeas Corpus):

FACTO ( MÉXICO)

Desde la capital de México, rimas bien armadas de protesta y lucha popular que llaman a la unidad de los trabajadores. Entre sampleos de música mexicana y beats bien programados, sus dinámicas letras retratan la vida cotidiana las clases bajas y convocan a su organización. Recientemente colaboró en un proyecto grupal para hacer conciencia sobre el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

-“Guerra”:

-“Soy Pueblo”:

-“Ayotzinapa Ruge” (con Bungalo Dub y Mexikan Soundsystem):

GRAN OM (MÉXICO)

Más que un rapero es un diseñador gráfico y productor de video que se asocia con diversos músicos para crear piezas audiovisuales. Su obra es considerada multi-disciplinaria y transita desde el diseño gráfico, el gig poster, la propaganda, así como proyectos documentales, cinematográficos y videoclips. Su trabajo ha estado relacionado con los procesos sociales, cambios políticos, exigencias humanitarias y reflexiones espirituales. Actualmente promueve el proyecto “Propaganda & Conciencia”, que a través de la música rap y la imagen promueve el mensaje de movimientos sociales en México.

-“En pie de lucha” (en apoyo del movimiento de la CNTE contra la Reforma Educativa) (con Oveja Negra, Akil Ammar, Tapacamino, Mexikan SS, Mare & Bungalo Dub II):

LÍRIKA PODRIDA (MÉXICO)

Con un perfil anarquista, estos mexicanos proyectan una aguda crítica política que aborda las problemáticas del país, los efectos del capitalismo salvaje y el consumismo en las sociedades modernas.

-“Sin Miedo”:

PABLO HASEL (ESPAÑA)

MC español de ideología marxista. Famoso por haber sido acusado por el gobierno de su país de “enaltecimiento del terrorismo”, por lo que fue condenado a dos años de prisión. Siempre polémico, sus letras no dan espacio a la duda sobre sus posturas políticas. Contundentes y punzantes, sus rimas no dan descanso a la corona española ni a la burguesía.

-“La educación es la base”:

-“La solución”:

-“La sangre de Marx”:

RIOT PROPAGANDA (ESPAÑA)

En 2013, este proyecto fue el resultado de la suma de Los Chikos del Maíz y el grupo de hardcorepunk-rapcore Habeas Corpus. Rock duro con rimas sin contemplaciones contra el sistema dominante. Su único disco se llama United Artists of Revolution.

-“El miedo va a cambiar de bando”:

BOCAFLOJA (MÉXICO)

Bocafloja es uno de los máximos referentes del rap político en México. Sus rimas abordan los problemas e injusticias sociales del país, el racismo sistémico, la opresión y el colonialismo desde un punto de vista crítico y de protesta.

-“Diez Mandamientos”:

-“Mi gente”:

-“Tiempo”:

HIJO DEL LOBO CAZA (VENEZUELA)

El rap político se ha desarrollado en Venezuela junto a la Revolución Bolivariana que encabezó Hugo Chávez. Hijo de Lobo Caza es uno de los proyectos que ha crecido al lado del chavismo.

-“Arte y esencia”:

GREGORY PLACENCIA (VENEZUELA)

Otro ‘militante’ de la Revolución Bolivariana. Activismo político y líricas que le marcan un alto a la burguesía.

-“No volverán”:

MUCHOCUMO (VENEZUELA)

Proyecto de jóvenes y niños simpatizantes del chavismo. Un puñado de carajitos rimando con mucho flow sobre el desarrollo y conservación del proceso bolivariano.

-“Basta”:

-“Nuestro juramento”:

ÁREA 23 (VENEZUELA)

Mezclando salsa con beats electrónicos, Área23 le canta a la clase trabajadora de toda Latinoamérica.

-“Gente de barrio”:

ACTITUD MARÍA MARTA (ARGENTINA)

Con influencias musicales latinoamericanas y jamaiquinas, tres mujeres rapean al son de un DJ. Actitud María Marta lleva girando desde los 1990. Sus líricas se basan en protestas sociales y reflexiones sobre la vida política de América Latina. Han participado en innumerables festivales de trabajadores desocupados, Madres de Plaza de Mayo, hijos de desaparecidos, fábricas recuperadas y en la Cumbre de los Pueblos, entre muchos otros.

-“Hijo mío”:

-“Revolución”:

INTIFADA (PUERTO RICO)

Esta banda puertorriqueña profesa el orgullo latinoamericano y el anti-imperialismo con su singular acento caribeño.

-“Nuevo Mundo”:

-“Blanco y negro”:

Bonus:

CONTROL MACHETE (MÉXICO)

En la segunda mitad de los 1990, Control Machete fue el epicentro del rap en México y la punta de lanza de la llamada “Avanzada Regia”, que traía un puñado de bandas de rock y rap de Monterrey para toda América Latina. Aunque las líricas del Control tenían muchas temáticas, los asuntos políticos no le fueron ajenos y en varias ocasiones sus sampleos de norteñas y rancheras se mezclaban con reflexiones sobre los asuntos definitorios de la vida nacional.

-“Mexican Curious”:

omar fayad3
Omar Fayad Meneses, designado candidato del PRI a la gubernatura de Hidalgo. FOTO: Oficial

Tan confiado está de su maquinaria y de la nulidad de la oposición local, que el PRI-Hidalgo podía ir con cualquiera de los seis militantes que aspiraban a ser su candidato a gobernador. Pueden darse el lujo de salir con un maniquí con camisa roja como postulante y aún así es casi seguro que ganarían. Finalmente se decidieron por el hoy senador Omar Fayad Meneses.

Con tantos bandazos, rumores y guerra sucia interna, es difícil saber qué intereses y negociaciones hubo detrás de la decisión. Como por arte de magia quedaron atrás los golpes bajos y los puntapiés debajo de la mesa que caracterizaron los días previos, los otros suspirantes se hicieron a un lado y salieron a felicitarlo, como les gusta decir, “en unidad”. Aunque desde hace unas semanas estaba cantada la designación del PRI, aún había espacio para la sorpresa, pero no la hubo. En cualquier caso, todos son impresentables.

Más fanático de la farándula que de la política pública eficiente, fiel del chascarrillo hueco y el aplauso fácil antes que de la respuesta directa y las acciones tangibles. Conservador de doble moral, amante de los reflectores y siempre sediento de atención, quien conozca a Fayad sabe que no es buena noticia su designación, aunque con los demás aspirantes hubiera sido igual, tal vez peor. En esta ‘democracia’, como dice el dicho, “gane quien gane, nosotros perdemos”.

Fue uno de los operadores del arbitrario cierre de la Normal Rural del Mexe, creador de la Policía Federal Preventiva que se convirtió en un órgano represivo del Estado. Encabezó una gris administración del ayuntamiento de Pachuca que sólo brilló por la constante presencia de su esposa, la actriz Victoria Ruffo.

Frescos aún están los más recientes escándalos del aspirante a gobernador: cuando en el contexto de las reformas estructurales de Peña, Fayad declaró con desdén a la ciudadanía que consultar a la gente “llevaría a la anarquía” y más recientemente su infame propuesta legislativa de censurar a la internet entera y de castigar con prisión a quien enviara un solo tuit.

omarfayadredesanarquialeyfayad

Ninguno de estos fiascos son de importancia ahora para el tricolor. Qué importa el antecedente de la ‪#‎LeyFayad cuando se tiene a “La Madrastra” y a un montón de despensas para comprar voluntades.

Para mal de Hidalgo, donde nunca ha habido alternancia y más de la mitad de la población vive en la pobreza, seguro habrá otros seis años tirados a la basura.

Hidalgo, vaya estado canalla donde un solo instituto puede gobernar por 86 años en medio de la desigualdad y la miseria y aún así puede seguir en el poder. Vaya estado canalla donde puedes darte el lujo de rechazar la opinión del pueblo y aún así poder ser candidato. Vaya estado canalla donde puedes proponer cárcel para todos los internautas de un país y aún así ser gobernador.