[BUITRES EN LA CIUDAD]

La política es un poder capaz de producir caos. Esto no es algo necesariamente malo. Un blog de L. Alberto Rodriguez

Cyrille Martin es un aclamado cineasta francés que en los últimos tiempos ha enfrentado el acoso del sistema político español por haber publicado un documental que siembra razonadas dudas acerca de la manera en cómo se trataron judicial, política y mediáticamente, los atentados a los trenes de Madrid, España, del 11 de marzo de 2004, conocidos como los “atentados del 11-M”.

La obra de Martín cuestiona si Jamal Zougam, ciudadano marroquí condenado a más de 40 años de prisión por el asesinato de 191 personas por su presunta participación en los atentados, es realmente culpable o se trata de un chivo expiatorio, parte de una estrategia de criminalización del Islam en Europa.

A quince años del terrible caso, Martín presenta un paralelismo entre la condena a Jamal Zougam y la del capitán Alfred Dreyfus, condenado por traición en Francia a finales del siglo XIX, sin pruebas y como parte de una campaña anti-judía.

“Un nuevo Dreyfus: Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11M?”, es el título del revelador documental de Cyrille Martín que, según testimonia, arroja luz sobre el entramado de la alta política para pasar por culpable a ciudadanos de países, casi todos musulmanes, que están bajo la mira de los grandes capitales.

A propósito, conversé con él para tener, de sus palabras, la visión del clima de Islamofobia y fascismo que hoy soporta Europa, el mundo, y las razones de esto. Sirva este texto para mover la solidaridad global con Cyrille y los millones de seres humanos que están siendo criminalizados por sus creencias o sus obras.

Alberto: Parece que Europa enfrenta un fortalecimiento de la derecha nacionalista ¿Qué opinas al respecto?

Cyrille: Este fenómeno no es ninguna sorpresa dado la crisis económica que empeora desde hace varias décadas. Es muy conocido que la gran crisis de los años 20-30 creó un clima muy favorable para las extremas derechas en toda Europa. Lo que es menos conocido, aunque los historiadores lo hayan probado de forma irrefutable, es que esas extremas derechas recibieron el apoyo del gran capital en su acenso al poder. Al gran capital le venía mejor que el enfado de la gente afectada por la crisis económica fuera canalizado hacia chivos expiatorios, judíos por ejemplo, que hacia los que controlaban la economía.

Hay que evitar a toda costa que la historia se repita, esta vez con la minoría musulmana. Uno de los elementos que motivan la hostilidad hacia ella es la idea que el islam los convertiría en terroristas en potencia. Yo hice este documental para contradecir este razonamiento, demostrando que en un caso importante, dado que el atentado de Madrid es el peor que haya sufrido Europa, un musulmán es injustamente condenado y encarcelado, y que a través de él, se acusa al islam falsamente.

Alberto: ¿Consideras que la Islamofobia es un clima generalizado en Europa?

Cyrille: No diría que es generalizado dado que no afecta a la mayoría de la población, aunque esta opinión este incrementando. Lo que más me preocupa acerca de la islamofobia, es que puede desencadenar consecuencias muy graves por el hecho de que se mezcla con otro fenómeno cuyo origen es completamente diferente, es decir el rechazo que existe hacia la población de origen extranjera motivado por otras razones que esta religión. Este asunto es complejo y no se puede decidir quiénes son los buenos y quienes son los malos, como lo hacen desgraciadamente la mayoría de los que abordan el tema. Es muy importante tomar en cuenta el punto de vista de todos a los que concierne esta situación. De esta manera podemos intentar desactivar las reacciones en cadena que nos amenazan, en esta época de incremento de los actos terroristas atribuidos (a veces falsamente como lo hemos visto) a musulmanes.

Nunca he vivido en uno de esos barrios donde se concentra la población de origen inmigrada, pero he ido durante 4 años a un instituto de uno de esos barrios llamados “conflictivos”. El rechazo que he podido constatar, por parte de franceses autóctonos, hacia los de origen inmigrados, se debía en general al hecho de que estaban hartos de una actitud que se podría llamar “bad boy”, mas común en esta población, y no tenia nada que ver con su religión musulmana. Esta actitud y esta mentalidad “bad boy” tienen sus propios códigos de vestimenta, de lenguaje y de comportamiento, que se caracterizan por la agresividad, y en las cuales la “rabia” y el “odio” casi se consideran como virtudes. Una de las razones principales por las cuales esta mentalidad se ha difundido en este entorno social (muy afectado por el paro y la pobreza), es que desde el punto de vista de los mas jóvenes, el modelo del delincuente es, a final de cuentas, preferible al del trabajador honesto, que vive con mas dificultades económicas. Obviamente no quiero decir que la mayoría elija la delincuencia. Los hombres de negocios que dirigen las televisiones y las radios han promovido cínicamente este modelo, popularizando el gangsta rap por ejemplo, un estilo muy arraigado en Francia.

Otro factor legitima este modelo, a través de un discurso muy corriente que presenta Francia, como irremediablemente deshonesto con la gente de origen extranjera. A groso modo, este discurso resume la historia del país a la única colonización que, sin querer minimizarla, es un capítulo entre otros en la historia humana, donde sobresale la explotación del hombre por el hombre según todas las modalidades. Sin embargo hace falta no olvidar que existieron en esta historia momentos mas alentadores y mas fieles al lema “Libertad, Igualdad, Fraternidad” (revolución francesa, revoluciones de 1848, Comuna de París, Frente Popular de 1936, Consejo Nacional de la Resistencia, Mayo del 68), y que otros momentos como estos todavía pueden repetirse.

Volviendo al asunto de la islamofobia, me parece que cada vez hay mas confusión en los debates, en el sentido de que, se atribuyen al islam problemáticas cuyos orígenes están en realidad en otras partes. Dicho esto, en algunos asuntos, como el estatuto de las mujeres, puede haber convergencia entre la actitud “bad boy” y un islam tradicional, que es él que se encuentra en las zonas rurales de África del norte, de donde vienen la mayoría de los inmigrados económicos (dado que los patrones franceses preferían reclutar en esas zonas mas que en las zonas urbanas, potencialmente mas politizadas). Hay que tener en cuenta también que un lenguaje conteniendo referencias a la religión puede ser el resultado de una voluntad de corresponder al estereotipo del mafioso tal y como se difunde en el cine, mas bien que a una adhesión real a dicha religión.

Alberto: En tu documental abordas temas como la manipulación mediática ¿Cual crees que es el papel de los medios de comunicación con relación a la población islámica y los refugiados?

Cyrille: En efecto se puede considerar en ambos casos que el tratamiento mediático es manipulador, pero según modalidades muy distintas:

Sobre los musulmanes, en mi documental se puede ver que casi ningún medio de comunicación ha hecho el trabajo básico de comprobación de los hechos, aunque las audiencias del juicio demuestran claramente que Jamal Zougam es inocente, a pesar de la sentencia del juez. Es mentira por omisión, en el sentido que la mayoría de los españoles cree que Zougam es culpable por el mero hecho de que todavía no han visto las imágenes de los momentos claves del juicio, silenciados por los medios de comunicación. Han fallado en su papel de cuarto poder, el de controlar los tres otros. De esta manera participan en avalar el cliché, que se instala poco a poco en las mentes, según el cual el islam lleva periódicamente al terrorismo. En un orden de ideas similar, me llama mucho la atención que haya tan poco cuestionamiento sobre el papel que puede haber tenido el captagon, mas conocida como droga de los soldados de daesh, en los atentados de esos últimos años. Esta pregunta es de gran importancia porque se trata de saber si su fanatismo se debe a un adoctrinamiento estrictamente religioso, o mas bien a esta droga, que les hace perder el contacto con la realidad y los vuelve manipulables y sanguinarios, como los testigos del Bataclan lo sugieren. Por cierto, es lamentable que los terroristas sean sistemáticamente matados, a veces varios días después de los hechos, porque impide que la Justicia los interrogue para aclarar este tipo de preguntas.

Sobre los refugiados, los medios de comunicación han hecho una cobertura muy pormenorizada de la recién “crisis migratoria”. Cabe preguntarse cuales son las razones de tal cobertura mediática. ¿Se debe a un impulso espontaneo de solidaridad por parte de los equipos de periodistas? ¿O las empresas transnacionales que poseen los medios de comunicación tienen algún tipo de interés en llamar la atención sobre este tema? Esta claro que manifestar solidaridad con la gente que corre peligro esta bien, pero cabe superar las emociones y analizar fríamente el impacto que tiene esta campaña mediática sobre el espectador X, cuyas condiciones de vida son cada vez mas precarias en estos tiempos de crisis económica. Es probable que vea al refugiado como alguien que atraviesa una experiencia difícil, y a la vez como un competente potencial en el mercado de trabajo, en el cual hay cada vez menos empleos, y donde el refugiado aceptará, sin lugar a dudas, condiciones de trabajo mas duras que las suyas. Este es el punto de vista que explicaba recientemente el famoso director británico Ken Loach, acerca de la forma de percibir a los inmigrados baltos en las zonas agrícolas de su país. Tal vez las organizaciones, cuyo apoyo a los refugiados se refleja en los medios de comunicación, deberían preguntarse por qué se interesan en ellas. ¿Por altruismo desinteresado? ¿O se trata de una maniobra cuya meta real es convencer al espectador X de que esas organizaciones actúan en contra de su interés personal, y disuadirlo de votar para los partidos que muestran solidaridad con los emigrantes?

Alberto: ¿Qué se puede hacer para combatir los males de la islamofobia y la manipulación mediática?

Cyrille: Para atacar esos problemas desde la raíz, hay que mejorar la integración de la población de origen inmigrante. Y esta integración, que implica el sentimiento de encontrar un sitio en la sociedad, siempre se ha logrado a través del mundo laboral. Esa es la razón principal por la cual en Francia las distintas olas de emigración lograron integrarse hasta el momento en que apareció el paro masivo, en los años 70. La buena noticia es que la escasez de empleos no es irremediable, porque hay que ser conscientes de que uno de los objetivos de nuestros gobiernos es, en realidad, de mantener una tasa de paro suficientemente alta, lo cual evidentemente no pueden confesar si quieren ganar elecciones una y otra vez. Esto es sencillamente la ley de la oferta y la demanda : en el mercado laboral, la oligarquía necesita que los empleos sean escasos para que los candidatos acepten cada vez mas sacrificios en sus condiciones de trabajo. Esto también es conocido como chantaje del empleo, que impide a los empleados negociar aumentos salariales.

De esta manera el capital ha podido multiplicar sus ganancias a costa de los salarios, transfiriendo en unas décadas una docena de puntos del PNB de los salarios hacia el capital en Francia. La escuela neo liberal expresa con medias palabras esta estrategia mediante el acrónimo inglés N.A.I.R.U, o sea “Tasa de Paro que No Acelera la Inflación”. Si se prefiere el lenguaje marxista, se hablará del “ejército de reserva industrial”. Así que el paro masivo no es ninguna fatalidad sino una opción social no explicitada, y varias estrategias han sido propuestas para superarlo. Personalmente, me convence menos la opción de la renta universal que la del reparto del tiempo laboral (por ejemplo mediante la semana laboral de 4 días sin baja de salario, dado que ya no harían falta cotizaciones para el paro, ni habría chantaje del empleo y entonces se podrían negociar aumentos salariales), dejando de lado la opción ilusoria y contaminante del gran crecimiento económico.

Cabe notar que si los sindicatos patronales franceses hacen declaraciones tan favorables a la inmigración, es porque tienen interés pecuniario en mantener una fuerte competencia en el mercado laboral, y no porque tienen fe en las success stories y los cuentos de hadas de unos informáticos inmigrados en la Sillicon Valley. En resumen, la superación del paro masivo permitiría cumplir dos metas : una, mejorar las condiciones de vida de las clases populares en general y las inmigradas en particular, y, dos, mejorar su integración, reduciendo las tensiones que mencionaba anteriormente.

Alberto: Al respecto, ¿qué se puede hacer desde el arte?

Cyrille: El arte puede servir a que se tome consciencia del punto de vista de otras personas, del contexto en el cual vive y piensa. Pero cuidado, porque como en el caso de los medios de comunicación, puede también servir para manipular.

Alberto: Para finalizar, ¿qué papel tiene el sionismo israelí sobre el clima de islamofobia que se vive en el mundo?

Cyrille: No creo que el sionismo israelí sea al origen de este clima, pero es evidente que el gobierno israelí actual tiene interés en que se difunda la islamofobia, porque puede atraer simpatía hacia el poderoso pero pequeño estado israelí, rodeado por sus grandes vecinos musulmanes. El conflicto palestino- israelí es un factor que empeora las tensiones con los musulmanes. Pero, aunque el estado israelí no hubiese sido fundado, creo que estas tensiones existirían por la sencilla razón de que una de las estrategias más viejas y eficaces para conservar el poder es la de “divide y vencerás”, que implica que una población sea dividida según un criterio u otro.

¿Qué hace una organización inglesa ocupando México como base para criticar a Cuba? Lo sabremos cuando el Institute War and Peace Reporting (IWPR) finalice su “Informe sobre la situación de la libertad de expresión en Cuba” a realizarse este miércoles trece de marzo en el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México.

Si vale encontrar una explicación a la interrogante, cabe decir que la tarea del IWPR es totalmente alevosa. Pese a tener oficinas en Londres, Washington y Amsterdam, prefieren utilizar México por ser el territorio más cercano a Cuba y donde se le brindan todas las facilidades para sus ejercicios. Su oficina se encuentra al sur de la capital mexicana y se presenta como una organización independiente sin fines de lucro que trabaja con los medios de comunicación y la sociedad civil para promover cambios positivos en zonas de conflicto, sociedades cerradas y países en transición alrededor del mundo.

Pero el epíteto de “independiente” se aleja de la realidad, puesto que el IWPR obtiene muchísimos recursos del gobierno de los Estados Unidos. Quizá por eso el único programa dedicado a Latinoamérica de esta organización está dedicada a Cuba, enemigo contumaz de la Casa Blanca. Ironía insultante es que, mientras enfoca sus esfuerzos en desacreditar a la isla, su sede mexicana yace en el país donde han sido asesinados casi 500 periodistas desde 1980 a la fecha. Tan sólo en el año 2018, la cifra alcanzó los 88 reporteros y reporteras asesinadas.

Pero de lo que pasa en México, al IWPR no le interesa hablar. Le interesa Cuba, porque así se lo dictan sus patrocinadores. En la sección de donantes de su página web, se informa que reciben dinero del Departamento de Estado de los Estados Unidos, así como de las embajadas estadounidenses en países africanos como Túnez, Ruanda y Afganistán. Además, le otorga dinero la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), brazo político de la Casa Blanca en el extranjero.


El objetivo del IWPR en México es colaborar con el gobierno de EEUU y la USAID en la construcción de una narrativa en contra de la revolución cubana.

Otro de los patrocinadores de este instituto es la National Endowment for Democracy (NED), también dependiente del Departamento de Estado estadounidense. De acuerdo con el “explorador de ayuda extranjera” de la USAID, la NED ha premiado al programa para Cuba de IPWR con más de ciento nueve mil dólares desde al año 2010 al 2018. Esto parece poco. Pero la verdad resalta cuando se revisan sus auditorias públicas del 2015 al 2017 y se cuenta que esta organización ha obtenido más de un millón y medio de dólares para financiar sus tareas. Tan sólo en el año 2016, recibieron más de un millón ciento seis mil dólares por cuatro programas dirigidos a Cuba, entre los que se incluyó un libro prologado por la mal afamada Yoani Sánchez, para lo cual destinaron más de cuatrocientos sesenta mil dólares.

Es de conocimiento público que, desde el año 2000, la USAID y el Departamento de Estado han gastado más de doscientos treinta mil millones de dólares en planes para desestabilizar al gobierno cubano. De estos, más de diecinueve millones han sido destinados a la promoción de medios de comunicación contrarios al gobierno y campañas de “libre expresión”, como la que organiza el IWPR en México.

El objetivo del evento del trece de marzo del IPWR en México es colaborar con el gobierno de Estados Unidos y la USAID en la construcción de una narrativa en contra de la revolución cubana, financiando a ciertos personajes para que se conviertan en agentes que presionen al Gobierno a realizar los “cambios democráticos” que interesan a Washington. (Cosa aparte es lo penoso que resulta que se ocupe territorio mexicano para esto).

Sobre el evento, el IWPR declara que “ha puesto en marcha esfuerzos focalizados para conocer en detalle la situación relativa al control del espacio cívico y la persecución al periodismo independiente, a activistas y defensores de derechos humanos en Cuba”, afirmando que “los riesgos y obstáculos que enfrentan los periodistas y otros grupos de la población que buscan informar o expresar opiniones son múltiples”.

Pero el IWPR obvia decir, por ejemplo, que el último periodista acosado y asesinado en Cuba fue el ecuatoriano Carlos Bastidas Argüello, ultimado en 1958 bajo el régimen pro-estadounidense de Fulgencio Batista. Que hay wifi gratuito en prácticamente todas las plazas de la isla, desde donde la población puede consultar y opinar en todos los sitios webs del mundo y redes sociales que quiera. En cambio, periódicos digitales cubanos como Cubadebate o CubaSí, están prohibidos…. en Estados Unidos.

Es por lo menos irónico que hayan elegido en insigne Museo Nacional de Antropología para su reunión, aunque sí debe tomarse en serio –y con alarma– que alguien en el Gobierno de México les haya dado permiso para ocupar ese espacio nacional para sus propósitos.

Será este 26 de febrero; se llama “Oslo Freedom Forum”. Se trata de una serie de conferencias que reúne a políticos, intelectuales y activistas de extrema derecha de Latinoamérica y otras partes del mundo para “compartir sus historias y generar ideas para expandir la libertad”, según explica su anunció de invitación. El foro no es inocuo pues se ha documentado que su patrocinador, la Human Rights Foundation, opera con dinero de organizaciones que promueven la islamofobia en Europa y Estados Unidos, cuyos productos inspiraron al terrorista noruego Anders Breivik, autor de los ataques armados contra un campamento de adolescentes laboristas en 2011.

El creador de Human Rights Foundation se llama Thor Halvorssen Mendoza, un venezolano de familia adinerada y ascendencia noruega, ligado a los intentos de golpe de Estado en Venezuela del 2002 y del presente 2019. Se trata del hijo de Thor Halvorssen Hellum, el zar anti-drogas del ex presidente Carlos Andrés Pérez, cuya administración fue acusada de corrupción y malversación de fondos por la Corte Suprema de Justicia de ese país, era nefasta que propició el llamado “Caracazo” episodio que dejó más de 270 muertos y hasta 3 mil personas desaparecidas por la represión.

Según su biografía, Halvorssen Mendoza creó en Estados Unidos la Human Rights Foundation luego de que su madre, Hilda Mendoza Denham, fuera baleada por “el gobierno venezolano cuando protestaba contra la corrupción en las calles”, afirma. Se refiere al episodio conocido como la “masacre de Altamira” de diciembre de 2002, donde un desconocido de origen portugués llamado Joao de Gouveia, drogado, disparó con un arma calibre .40 contra la multitud que se apostaba en la plaza Francia de Altamira, en Caracas, matando a tres personas e hiriendo a 28. Se trataba de una manifestación de militares desertores de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, cuyos escoltas también dispararon proyectiles 9 milímetros, causando varias víctimas, de acuerdo con la División Contra Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística del gobierno venezolano. Según declaró Hugo Chávez, De Gouveia fue contratado por la oposición para actuar y causar desestabilización. Era uno de los epílogos del golpe de Estado que ocurrió en ese año.

Financiamientos oscuros

Las cuentas de Human Rights Foundation no son públicas, pero un amplio reportaje de investigación del periódico digital estadounidense The Electronic Intifada revela que tal organización recibe fondos del gobierno noruego y de la asociación Donors Capital Fund y su filial Donors Trust, Inc., la cual “gastó millones de dólares” en la distribución del documental “Obsessión: La guerra del Islam contra Occidente”, la cual hace paralelismos entre los nazis y el Islam, colocándole como amenaza a la forma de vida occidental. Este material fue una de las inspiraciones de Anders Breivik para asesinar a 69 adolescentes en Oslo, en 2011, según se extrae del manifiesto de 1, 500 páginas que dejó el asesino.

Donors Capital Fund y Donors Trust, Inc., dieron más de 760 mil dólares de financiamiento a Human Rights Foundation del año 2005 al 2011, según respondió Thor Halvorssen Mendoza mismo a una petición de información The Electronic Intifada. El medio cita el reporte histórico “Fear Inc.” realizado por la organización Center for American Progress, en la cual documenta que Donors Capital canalizó 60 millones de dólares a “varias causas conservadoras” entre los años 2009 y 2011, de los cuales más de 21 millones fueron destinados a “grupos que promueven la Islamofobia”. Los años coinciden con el tiempo en los cual se subvencionó a la organización de Halvorssen Mendoza, quien en esas fechas creó el Oslo Freedom Forum, que esta vez llega a México.

Otro de los donantes de Human Rights Foundation y de Oslo Freedom Forum es la Fundación Sarah Scaife, la cual donó 325 mil dólares a la organización de Halvorssen Mendoza entre 2007 y 2011, según datos de su declaración de impuestos, recogidos por el Center for American Proggress. En su informe “Fear Inc.”, se explica que Scaife donó entre 2001 y 2009 más de 7 millones 800 mil dólares a causas que promueven la Islamofobia, como el “David Horowitz Freedom Center”, organización sionista que patrocina al ideólogo islamófobo, Robert Spencer.

Ultraderecha en México

El foro en México contará con la presencia de reconocidos personajes de la extrema derecha continental como el ex presidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, sucesor del dictador militar Hugo Banzer y acusado de asociarse con militares en retiro que participaron en las masacres de campesinos e indígenas durante la dictadura de la cual fue vicepresidente. También asiste Rosa María Payá, parte del grupo Cuba Decide, organización financiada por la National Endowment For Democracy que busca re-anexionar Cuba a Estados Unidos y socia de Félix Toledo Montero, quien lideró parte de la invasión militar de Playa Girón en 1962. Otro de los invitados de Halvorssen a tierras mexicanas es el secretario general de la OEA, Luis Almagro, abierto promotor de una intervención armada en Venezuela, así como el ideólogo mexicano de derecha, Enrique Krauze, entre otros.

Por supuesto, las pretensiones de Halvorssen Mendoza en México no son públicas, pero su asociación con personas y grupos de extrema derecha deberían llamar la atención del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Como él, otros grupos ultraconservadores europeos han encontrado en tierras mexicanas un punto de encuentro propicio para sus actividades. Aquí operan grupos como la National Endowment For Democracy (NED), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), promotora pública de golpes políticos contra gobiernos democráticamente electos o la alemana Fundación Konrad Adenauer, cuyo interés particular está en promover acciones de insurrección contra el gobierno de Cuba, desde México.

No puede descartarse que, la repentina llegada del Oslo Freedom Forum y la Human Rights Foundation a México, obedezca a intereses extraterritoriales de las organizaciones de ultra-derecha que le otorgan financiamiento. Es conocida la posición progresista del presidente López Obrador, cuya posición de no injerencia en el tema de Venezuela, a diferencia de sus derechistas homólogos latinoamericanos, ha llamado la atención en el mundo ¿Querrá, por eso, el neofascismo implantar en suelo mexicano un foco de subversión? La situación –insisto-, debe tomarse en serio y con alarma.

Es claro que el modelo de negocios del periodismo tradicional sufre una crisis. Se ha hablado mucho de esto y aún resuenan las voces provenientes de Estados Unidos (epicentro de la debacle de los impresos) que auguraron, a finales del siglo XX, que para el año 2020 ya no existirían periódicos. Semejante profecía no se cumplirá, pero es claro que los diarios en papel vienen a la baja a gran velocidad.

Frente a este fenómeno se encuentra el periodismo digital; la práctica periodística en plataformas digitales, en su mayoría móviles, que a veces requieren de internet y otras no, para funcionar. Su auge está más que consolidado y es la realidad misma del periodismo en México y en cualquier lugar del mundo industrializado. Basta echar un vistazo a la dinámica de las aulas universitarias donde se imparte periodismo o comunicación: el olor a periódico recién impreso a nadie incentiva, su evocación perdió romanticismo y las ocho columnas no son más que una vieja anécdota. Ahora, el oficio no se asocia solamente al buen uso del lenguaje, la deontología y la investigación; quien quiera sobrevivir como periodista debe anclarse a las redes sociales, el marketing 3.0, programación básica, producción multimedia, escritura en hipertexto, interpretación de datos, prácticas móviles y tantos otros usos que ofrezcan las aplicaciones y dispositivos.

Las estadísticas vuelven innegable a la realidad: Según el informe “La lectura en la era móvil” de la oficina en México de la UNESCO, leer en un teléfono celular cuesta en promedio dos centavos de dólar, mientras que leer en papel va de los 15 a los 30 dólares. De hecho, es más fácil que la gente tenga acceso a un dispositivo móvil que a un retrete (no es broma: en un rango de 7 mil millones de personas a nivel mundial, sólo 4.5 mil millones tiene acceso a un baño con drenaje; en cambio, 6 mil millones cuentan con un celular). Es fácil entender entonces la mudanza del periodismo hacia lo digital. El negocio está ahí.

Luego entonces cualquiera con acceso a internet ha podido abrir un canal de noticias en YouTube o montar un blog y llamarlo portal de noticias. Esto ha supuesto una aparente democratización del periodismo en tanto que de cada persona puede surgir un medio de información.

Pero esto no ha significado que se haga periodismo de verdad. De hecho, esta supuesta democracia en el acceso a herramientas digitales de difusión ha dado paso a la falsificación de noticias, un mal social moderno. Por eso debemos rechazar el concepto de “democratización” de los medios de comunicación y reemplazarlo por el término “descentralización” que, para los efectos del fenómeno, es lo más preciso.


Por eso debemos rechazar el concepto de “democratización” de los medios de comunicación y reemplazarlo por el término “descentralización” que, para los efectos del fenómeno, es lo más preciso.

El concepto de “descentralización” parte de la teoría económica capitalista. Ante la monopolización de un mercado, surge como respuesta descentralizar la oferta. Así, por ejemplo, la empresa Uber descentralizó el servicio de transportación, y YouTube dio el poder a los usuarios ante la concentración de la televisión como difusor de contenidos audiovisuales. De tal modo, la descentralización –o “desconcentración”, si se quiere–, de los medios de comunicación, supone dar a las personas el poder de propagación de información; un poder que sólo acaecía en las grandes cadenas mediáticas.

Así, cuando hablamos de noticias, podríamos advertir que el periodismo se ha descentralizado. Prácticamente cualquier persona puede difundir información creando una cuenta en Facebook, por ejemplo. Pero esto no significa que cualquier persona pueda hacer periodismo. El ejercicio de esta profesión, antes oficio, requiere la comprensión y aplicación de un robusto compendio de conocimientos, y la consecución de experiencias específicas, por lo que no, tener un canal de YouTube no unge a cualquiera con el título de periodista.

El hecho es que la descentralización de los medios es un reto para el periodismo, aunado a la debacle de los impresos. El tradicional modelo de negocios hace estragos y requerimos pensar en nuevas estrategias de renta; un esquema perfectamente equilibrado entre las demandas de nuestros anunciantes y nuestros lectores, creando al mismo tiempo un discurso coherente, moderno y prestigioso. Sin duda, no es algo fácil. Sólo las mejores mentes lo lograrán.

Siempre he desconfiado de la afirmación que pretende condicionar alguna transformación social: “es que primero debe darse un cambio cultural…”, se dice con regularidad.

Pero, ¿debe ser así? Pienso en los avances contra el tabaquismo, para documentar mi desconfianza. Verás:

Tu y yo recordamos cuando en los restaurantes se fumaba sobre las mesas y posiblemente evocarás que había ceniceros integrados en los brazos de los asientos de los autobuses. Porque era tan habitual fumar, que se exhalaba humo hasta en los salones de clases. Luego alguien vino (bueno, alguien no, sino la Organización Mundial de la Salud) a decirnos que eso no podía seguir así y, por tratados internacionales, el Estado mexicano se vio obligado a emprender campañas contra el tabaquismo. Luego se legisló y quedó prohibido que las personas fumaran en lugares cerrados. Claro que, muy acomodaticios, las fondas se inventaron las zonas para fumadores (algunas aún existen), pero ahora ya no hay edificio donde se permita fumar. Quien quiera echarse un cigarro, tiene que irse a la calle.

Considero que eso está bien. Según la OMS, las ventas de cigarros en México han caído al rededor del 35 por ciento desde principios de los años 2000 –aunque ha aumentado en un 2.5 por ciento el consumo de tabaco entre adolescentes. Sin duda, estos son datos que alientan la lucha contra el tabaquismo.

Pero es ahí cuando surge la pregunta: ¿Se habrían logrado estos resultados –magros, si se quiere–, de no haberse impuesto la obligación de no fumar en espacios cerrados? ¿Cómo iríamos en esto si la sociedad solamente le hubiera apostado, o se hubiera esperado a que ocurriera un cambio cultural? Pues, seguramente aún estaríamos esperando.

Esto es porque ningún cambio social o político, ya no se diga económico o personal, depende solamente de un cambio cultural. Para esto, se requiere un ejercicio de poder. No es la voluntad o el deseo; toda idea requiere de una fuerza adyacente para convertirse en realidad.

En el caso del tabaquismo, se requirió poder político para disminuir su influencia. Bien, entonces, ¿qué clase de poder se requerirá para erradicar la discriminación y el racismo en México?

Si tu respuesta fue: “poder politico”, bueno, sí, eso serviría. Pero se supone que tenemos hartas leyes, reglamentos, instituciones públicas y privadas para esto, pero ¿dónde están los resultados, si en este país, cinco de cada diez se sienten discriminados, y siete de cada diez afirma que ocupa puestos menores en su trabajo debido a su color de piel? Y no vayamos lejos: el INEGI apenas en el año 2015 incluyó a la población afromexicana en su censo de población…

Para intentar encontrar un camino hacia una respuesta convincente, traigo a colación la película Roma, de Alfonso Cuarón, la cual ha sido nominada a diez premios Oscar. Entre otras cosas, se trata de una película que ha puesto en el centro del debate la discriminación, el trato y los derechos de las trabajadoras domésticas; además, luce a nivel mundial porque, por primera vez en su historia, una mujer indígena ha sido nominada en la categoría de mejor actriz.

Estos sucesos tienden a evaluar los estigmas de la industria cultural sobre las poblaciones históricamente segregadas.

Veamos si no:

A la actriz Yalitza Aparicio, su nominación al premio más prestigioso de la industria cinematográfica no le ha salvado de comentarios racistas como las de la actriz Patricia Reyes Espíndola quien afirmó que la protagonista de Roma no repetiría su éxito en otra película; u otros, como esos que afirman con sórdida ignorancia que, al interpretar a una trabajadora doméstica, la artista indígena oriunda de Tlaxiaco, Oaxaca, en realidad no estaba actuando.

Ya lo ves, México es un país racista que cree que no lo es.

Por eso, es delicioso atestiguar como Yaltiza Aparicio figura en el olimpo del séptimo arte, ganándose el reconocimiento de especialistas y entusiastas dentro y fuera de México.

¿Podría esto cambiar, tan siquiera disminuir, el racismo en este país?

En algo cambiará, sin duda. Se trata de una creación artística que tiende a sentar la base de un cambio cultural concreto en México. Porque detrás del éxito de “Roma” se encuentra el reconocimiento de centros de un centro de poder económico muy importante. Esto está desencadenando una modificación en la manera de asimilar colectivamente (cambio político) la participación de las poblaciones indígenas en asuntos que rompen su estereotipo, al menos en lo referente al cine. Se entendía, pues, que para triunfar en Hollywood había que repetir los patrones blancos; las latinas y los latinos han luchado por no ser encasillados a papeles estereotípicos, repitiendo entonces el epítome blanco estadounidense. Y qué ironía: es una mujer indígena en el papel de una trabajadora doméstica quien ha sido nominada al Oscar.

Estas son las cosas que realmente provocan un cambio cultural entre las masas. Estas transformaciones no nacen abajo, entre la aglomeración, esperando a que pasen siglos para que permeen. Las tradiciones y los ritos arraigados en la cultura popular son productos de una imposición vertical. Nacen en los aparatos ideológicos: en los medios de comunicación, en las iglesias, en las escuelas. Y son motivadas por los poderes hegemónicos.

Por eso deben ocurrir más fenómenos como los de “Roma”. Así, hasta que la sociedad adopte una nueva cultura alejada de la discriminación.