[BLACK MASS MEDIA]

Marketing, Medios e Imagen Pública

Como cada año, presentamos lo que consideramos el cine esencial que vimos durante 2018, tanto en la cartelera mexicana, plataformas digitales, y en foros alternativos independientes.

Debido a que no utilizamos los mismos cánones para evaluar propuestas de mero entretenimiento y aquellas que buscan un enfoque más crítico, artístico o ideológico, solíamos dividir los filmes en dos categorías: Blockbusters cine de autor… sin embargo, la consolidación de las plataformas digitales como nuevo paradigma de distribución , ha provocado que este año sea muy, muy difícil categorizar mucho cine en estos dos rubros: el cambio ha generado que el cine “de autor” tenga capacidad de alcanzar audiencias masivas; así como que muchos grandes estudios apuesten por una diversificación artística y mayor profundidad del mensaje en el cine de entretenimiento.

Por ello, este año hay un cambio significativo: todavía tres listas, pero esta vez categorizadas de la siguiente manera:

* El cine de grandes audiencias: cine de alcance comercial, el cual, gracias a grandes estudios, distribuidoras o plataformas digitales internacionales, alcanza un público masivo… y aunque busca principalmente entretener, también tiene propuestas de corte independiente, de autor o de mayor profundidad artística y de mensaje; pero en general, es cine promocionado de forma masiva y de más fácil acceso.

* El “otro” cine: aunque tenga cierto nivel de comercialidad, está hecho con fines más profundos, artísticos, estéticos o ideológicos; cuyo alcance es más limitado y muchas veces independiente, delimitado a circuitos menos comerciales y no siempre con reconocimiento en la temporada de premios.

* Series de Televisión: de manera general, algunas recomendaciones de los mejores títulos que vimos en la TV.

No pensemos demasiado en la categorización: lo importante es que, ya sea por sus fines artísticos o de entretenimiento, dentro de ambas listas encontrarán grandes recomendaciones.

Como siempre, este texto está libre de Spoilers, pero NO respondemos por los videos, ni comentarios en los mismos, que acompañan la descripción de cada película.

Finalmente, debido al caos absoluto que representan las fechas de estreno a nivel mundial, van a encontrar aquí películas de 2018, de 2017, más algunas que apenas llegarán a México en los primeros meses de 2019; por lo que también los invitamos a leer nuestro post de “El cine esencial de 2017”, donde encontrarán recomendaciones de algunas otras películas que tal vez pudieron ver apenas en este 2018 o que leerán en otras listas.

Y también, como cada año, ¡gracias por leer esto!

El cine de grandes audiencias:

12. Spiderman: Into the Spider-Verse
Peter Ramsey, Robert Persichetti Jr. & Rodney Rothman | Estados Unidos

Un técnicamente impecable trabajo de animación es el pretexto para introducir al gran público a Miles Morales, el “otro” Spiderman, y de paso, crear una de las más entrañables películas de superhéroes que se han hecho, creando un espectáculo visual y de entretenimiento completo con una gran historia, y respetando a los fans mas geeks del noveno arte… muchas voces la han calificado como la mejor película de superhéroes del año, la mejor de Marvel, y la mejor de Spiderman… hay pocos argumentos en contra de las dos primeras afirmaciones, pero en mi opinión, la saga de Raimi sigue siendo insuperable, aunque sin duda, es mucho mejor que toda la fase tres del MCU.

11. The Favourite
Yorgos Lanthimos | Reino Unido

Tal vez la película más moderada (y “menos buena”) de Lanthimos, no obstante, no deja de tener momentos de crudeza tan característicos de su cine, donde cada vez deja más palpable un estilo personal. Además de ello, es probablemente su película donde más juega con el manejo de cámara… el cast es impresionante, con Rachel Weisz y Emma Stone dando ambas una de las mejores interpretaciones de su carrera… sin embargo, quien se roba la película, es Olivia Colman como la Reina Anna, un papel que bien puede valerle el Oscar.

10. Blockers
Kay Cannon | Estados Unidos

Uno no imaginaría que una producción insulsa con Leslie Mann y John Cena como protagonistas, podría estar entre lo mejor de cine… pero lo cierto es que Blockers es probablemente la mejor comedia del año: no solo por su irreverencia y su humor simplón, sino porque es un hito en el género: Kay Cannon (escritora de la genial e infravalorada Pitch Perfect) fue capaz de crear una comedia sobre el despertar sexual adolescente, que es ideal para esta coyuntura: sin estereotipos, sin discriminación, sin misoginia, sin la vulgaridad “sandleresca” de este tipo de producciones (aunque sí con un momento del típico humor gringo sobre traseros), sin discursos, pero con un gran mensaje entre relaciones parentales e hijas adolescentes, y, aun así, muy, muy divertida… toda una guía para escribir comedia para estos nuevos tiempos de inclusión.

9. Darkest Hour (2017)
Joe Wright | Inglaterra

Llegando tarde a México, en este top de 2018 aparece una gran joya del 2017: la película que le dio un Oscar a mejor actor a Gary Oldman, y queda claro el porqué: reseñando un momento crucial en la vida política de Inglaterra, Darkest Hourcaptura perfectamente el modelo propagandista que Churchill supo explotar, y la fuerza discursiva que le permitió mantener el poder, aun cuando todo indicaba que estaba perdido para él y su país… aunque no deja de ser una alegoría nacionalista inglesa, Darkest Hour es un gran drama histórico, y una de las mejores películas británicas que se han hecho en mucho tiempo.

8. Isle of Dogs
Wes Anderson | Estados Unidos

La nueva película animada de Wes Anderson es simplemente una joya: no solo por la altísima calidad de animación stop-motion, por su soberbio cast de voces lleno de estrellas, o por una puesta en escena perfectamente estructurada, sino principalmente, por su entrañable historia, a la que todo aquel que haya vivido y entendido el amor por una mascota, le será simplemente imposible resistirse. Aun sin ser perfecta (la película tropieza un poco en su resolución final), es uno de los mejores momentos de la filmografía del director hípster por excelencia.

7. Annihilation
Alex Garland | Inglaterra

Cuatro años después de la increíble Ex-Machina, Alex Garland regresa para refrendar que es uno de los grandes talentos emergentes para el cine de Ciencia Ficción. El británico entiende perfectamente la esencia del género, y nuevamente entrega un filme brillante, donde la premisa de una expedición de tintes apocalípticos, desata los miedos, la locura y la oscuridad en su gran cast femenino. Tan surrealista como dramática y aterradora, pero siempre teniendo como principal protagonista una trama y guion cargados de existencialismo. La mejor película de Ciencia Ficción del año. 

6. BlacKkKlansman
Spike Lee | Estados Unidos

A pesar de lo fantásticas que pueden llegar a ser las tramas en el cine, a veces la realidad puede ser aún más extraña: basada en una bizarrísima historia real, Spike Lee entrega esta comedia negra para reafirmarse como el principal realizador de cine afroamericano, y expone nuevamente que, a pesar de los más de 40 años de distancia, muy poco ha cambiado en el corazón de una nación cuyo fundamentalismo siempre está latente, esperando aflorar a la menor provocación… Y para comprobarlo, Lee le da al filme un poderoso epílogo que muestra que medio siglo no ha sido suficiente para abrir nuestras mentes.

5. A Quiet Place
John Krasinski | Estados Unidos

A Quite Place le bastaron 5 minutos, no solo para tener una poderosísima escena, sino también para establecer lo que la audiencia estaba por vivir durante los siguientes 90 minutos: una constante, incómoda y a la vez atrapante tensión que en cualquier momento iba explotar. Una sencilla pero muy efectiva premisa (que hasta donde yo recuerdo nunca había sido explotada), es la base para que John Krasinski creara una joya combinada de suspenso, terror y drama familiar, casi ausente de diálogos y llena de momentos verdaderamente angustiantes que contagiaban a cualquiera que estuviera en una sala de cine. 

4. Hereditary
Ari Aster | Estados Unidos

A pesar de que en este conteo aparecerán otras películas de horror, lo cierto es que ninguna fue tan cercanamente aterradora como Hereditary. Una premisa ya vista dentro del género, pero perfectamente dirigida, desarrollada y ambientada, con un plot-twist cuya impactante escena cumbre quedará dentro de los grandes momentos del cine de Terror… y sobre todo, una brutal y perturbadora interpretación de dolor, locura, miedo y desesperación por parte de Toni Collette y la debutante en cine Milly Shapiro… Toda una increíble combinación de elementos tan bien realizados, que hacen que hasta pasemos por alto un final (entre lo brillante y lo prosaico) que ha dividio a audiencias y crítica por igual… pero a pesar de esto, Hereditary es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas de terror de esta década.

3. Vice
Adam McKay | Estados Unidos

Tras la imprescindible “The Big Short”, Adam McKay entrega otro filme cuasi documental sobre el ascenso al poder de uno de los personajes más oscuros de la política estadounidense, y principal responsable de una de las guerras más infames de este siglo. No solo la habilidad de McKay para contar historias le permite recorrer 30 años de ignominia política con un ritmo que jamás decae, sino que además es capaz de hacerlo a través de una comedia tan negra como el capítulo histórico que cuenta… Al igual que su anterior trabajo, el reparto es formidable, encabezado por un sorprendente Christian Bale, quien, es prácticamente un hecho, ganará el Oscar de esta edición.

2. Suspiria
Luca Guadagnino | EUA / Italia

Confieso que yo fui de los que puso el grito en el cielo cuando me enteré que alguien iba a cometer la osadía de hacer un Remake de Suspiria: obra fundamental y de culto, que, a pesar de ser relativamente “desconocida” por las masas, es una de las películas más importantes de la historia del terror (una blasfemia casi tan grande como cuando Gus Van Sant rehízo Psicosis)… pero, oh, lo siento: que Argento perdone mi atrevimiento, pero de verdad me conquistó esta nueva Suspiria: Es una dignísima revisión que, si bien no alcanza la genialidad de la obra maestra original, sí es una de las mejores películas de este año… El trabajo de Argento es una joya visual del cine de arte de terror que definió el Giallo con su paleta de colores saturada y una genialidad auditiva gracias a la banda sonora de los maestros del rock progresivo Goblin… este remake también lo es en ambos aspectos, aunque en diferente estilo: visualmente más onírica y surrealista, y con un gran Soundtrack a cargo de Thom Yorke… si bien el contexto político que Guadagnino añade a esta versión da una nueva dimensión a la historia, éste también termina siendo su mayor debilidad, al sentirse un tanto sobrado (sobre todo en su innecesario epílogo)… Sin embargo, pocas veces un remake (y más de una obra tan fundamental) es capaz de mantener la calidad de su material original… mención aparte (y como ya es costumbre cada que aparece), para la soberbia y camaleónica Tilda Swinton: cada película suya sube el nivel interpretativo (aquí en un triple papel), y deja claro que es probablemente la mejor (y tristemente más infravalorada) actriz de este siglo.

1. Roma
Alfonso Cuarón | México

No nos vamos a ver muy originales, pero, se veía venir la primera posición… ésta fue la película por la cual decidimos cambiar el formato de este top anual: Roma es técnicamente un blockbuster: es cine masivo, que busca grandes audiencias y grandes galardones (la prueba está en los innumerables  premios que ha cosechado, culminado con la friolera de 10 nominaciones a los Oscar, incluyendo todas la principales categorías donde podía aplicar)… pero, a pesar de una distribución masiva vía Netflix , a pesar de que aparece en prácticamente todas las listas de lo mejor del año del séptimo arte, Roma es cine de autor en su estado más puro, y NO está buscando “entretener”: está buscando contar una historia, una muy sencilla, muy cotidiana, con la que casi cualquiera con tantita empatía y reconocimiento de su propia vida diaria en la sociedad mexicana, pudiera relacionarse o conectarse… y hacerlo de la manera más inmaculada y hermosa posible. 

Resulta muy curioso, que una de las obras máximas del “neorrealismo” italiano sea Roma: Ciudad Abierta de Roberto Rossellini, y que sea otra Roma, la que, 70 años después, vuelva a representar dicho movimiento… porque la fuerza e impacto de Roma no reside en su nivel de entretenimiento: ya ha quedado claro que, quien busca exclusivamente eso en el cine (y no tiene nada de malo hacerlo), NO lo va a encontrar aquí… la fuerza de este filme reside en representar, a partir de una historia cotidiana, un signo de su tiempo… Roma es muchas, muchas cosas: es el reflejo de un México que se ha ido en su representación visual, pero que sigue aquí en su conciencia de clase. Representa un nostálgico entorno metropolitano que ha cambiado, mientras que fuera de éste, en muy poco puede encontrarse una diferencia… Roma es un retrato del oxímoron de la idiosincrasia mexicana: no es la victimización, ni la romantización, ni tampoco la apología de la clase trabajadora, sino un retrato de la normalización de la desigualdad y el significado de las relaciones sociales, donde somos capaces de sentir parte de nuestra familia a alguien que inconscientemente no creemos que “valga lo mismo” que nosotros… Es el relato de un acontecimiento negro en un México (cuya historia está plagado de ellos), y la historia de las mujeres que no son libres de sentirse como se les dé la gana ante sus propias vidas y vicisitudes, porque tienen un lugar social que no deben abandonar. 

Por si no fuera suficiente, Roma es también una clase maestra cine: aun cuando no lo comparta, puedo llegar a entender aquellas voces que “se aburrieron”… pero carecen de argumentos aquellas que dicen que NO es una buena película: es un filme soberbio en su puesta en escena, su dirección de arte, su montaje, su manejo de cámara, su precisión técnica, su edición de sonido, su magistral ambientación… cada detalle técnico es uno de los momentos más brillantes de quien ya era el mejor entrenado de los tres grandes directores mexicanos de la actualidad… aún menos razón tienen quienes critican las actuaciones, pues la interpretación no es solo lograr momentos extremos, sino también lo es la capacidad de transmitir un sentimiento de forma sutil y controlada… lo de Yalitzia Aparicio es brutal, porque logra presentar una gama de emociones felices, cotidianas, angustiantes y trágicas; y hacerlo a través de expresiones con un sentimiento “contenido” bajo el cual, han sido educadas la mujeres indígenas en las metrópolis, cuya posición les exige ser “invisibles”… proyectar dicha sutileza, represión e invisibilidad, es muchísimo más difícil que la “estridencia”.

Roma es, en breve, una obra maestra: la mejor y más personal película de Alfonso Cuarón. Técnicamente perfecta, artísticamente sublime, emotiva hasta las lágrimas, una carta de amor a la infancia del autor y, de paso, a nuestra idiosincrasia y nuestras costumbres antropológicas mexicanas… Y simple y sencillamente, una de las mejores películas hechas en México en este siglo.

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A destacar también:

Batman Ninja.
Delirante y metamórfica aventura alternativa del caballero nocturno, con el mejor y más versátil trabajo de animación del año, y una de las mejores versiones del Joker que se han hecho en el cine. 

Aquaman.
Un enorme y variadísimo homenaje al mejor cine de aventuras. Nadie toma en serio a Aquaman como superhéroe, así que, para hacer una gran película sobre él, ésta tampoco debía tomarse en serio a sí misma… una de las películas más entretenidas del año.

Black Panther.
No, no es una película como para tantas nominaciones en la temporada de premios… pero eso no significa que no sea una de las mejores y más profundas de todo el Universo Cinematográfico de Marvel.

Avengers: Infinity War.
Brolin (el mejor desarrollo de un villano en el MCU), Hemsworth y Zaldana se roban la película… probablemente estaría mucho más arriba, si no fuera porque todas sus demás estrellas y subtramas están de relleno (es despreciable en lo que han convertido al personaje de Hulk), y porque, gracias al Marketing invasivo (e irrespetuoso hacia sus fans) de Disney, su Cliffhanger es irrelevante; y el desenlace de esta historia es absolutamente predecible.

A Simple Favor.
Sencilla, efectiva e impredecible película a medio camino del thriller y la comedia negra. Anna Kendrick y Blake Lively demuestran que son mucho mejores actrices de lo que creemos.

Searching.
Innovadora película desarrollada totalmente a través de pantallas de dispositivos tecnológicos, pero que se sostiene en una buena e impredecible historia llena de plot-twists, y una necesaria crítica a la seguridad y privacidad online.

Green Book.
En duelo de actuaciones, Ali y Mortensen entregan una gran buddy / road movie. Divertida, aunque poco profunda en su crítica… pero le va a bastar para colarse a la temporada de premios.

First Man.
Aunque tiene sus momentos irregulares, éste es otro enorme trabajo técnico de Chazelle, uno de los mejores y más competentes directores de la actualidad. 

Jurassic World: Fallen Kingdom.
El toque fantástico de Bayona le dio nuevos bríos a la saga, entregando la mejor película de Jurassic Park después de la original.

Mission Impossible: Fallout.
No hay una sola película de M:I que no sea buena, y ésta está entre las más espectaculares. Una de las mejores sagas de acción de este siglo.

A Star is Born.
El enésimo remake de esta cinta es bueno, aunque tampoco para estar obteniendo tantas nominaciones… la música es lo que realmente brilla en esta versión.

El otro cine:

13. Tiempo Compartido
Sebastián Hofmann | México

Dependiendo de qué tan profundo tengas tu Trastorno Obsesivo-Compulsivo, Tiempo Compartido puede ser un gran drama con toques de comedia negra, o una de las películas más escalofriantes y angustiantes que verás en este año, donde la incomodidad y la tensión son parte fundamental para construir unas verdaderas vacaciones de terror… Espectaculares actuaciones de Miguel Rodarte y Luis Gerardo Méndez, ambos dando la que probablemente sea su mejor actuación hasta la fecha, en una de las mejores películas mexicanas de 2018.

12. Hevy Ressu [Heavy Trip]
Juuso Laatio & Jukka Vidgren | Finlandia

Sencilla pero divertida comedia finlandesa acerca de una banda de garage tocando Black MetaSymphonic Post-apocalyptic Reindeer-Grinding Christ Abusing Extreme War Pagan Fennoscandian Metal ( \,,/ !!! ) y todos sus hilarantes problemas para asistir a un festival que representa su gran oportunidad para salir de su diminuto pueblo rural y convertirse en leyendas… un Spinal Tap escandinavo que pinta para convertirse en una película de culto.

11. Assassination Nation
Sam Levinson | Estados Unidos

Bizarra película que comienza como una típica teen movie estadounidense, pero que, a partir de una filtración de privacidad online en la comunidad, se transforma en un violento survival horror cargado de comedia negra con tintes feministas. Tan descabellado como fiel retrato de nuestra sociedad narcisista digital, donde, lo más aterrador de todo, sigue siendo la histeria colectiva, el prejuicio social, y la cultura patriarcal.

10. Beoning [Burning]
Chang-Dong Lee | Corea del Sur

Basada en un relato de Haruki Murakami, Chang-Dong Lee crea una densa pero hermosa película que, aunque en su primera hora pareciera no suceder nada, al final de sus 150 minutos de metraje, te deja frío, sin palabras, y con el sentimiento de que tienes que verla nuevamente para apreciar mejor lo que acabas de ver… inexplicablemente olvidada en los Oscars para lengua extranjera, Burning es un relato casi contemplativo de amor, envuelto en una tensa atmósfera y con un latente sentimiento paranoide, donde la duda de si se ha llevado a cabo un acto monstruoso, crece a cada minuto… y a pesar de ello, no vas a estar preparado para su impactante final.

9. Vuelven (2017)
Issa López | México

¿Cuántas veces no hemos escuchado críticas hacia el género de terror debido que la premisas se han agotado? Y muchas veces, parecen tener razón… hasta que llega una cineasta emergente a demostrar que esa afirmación es una falacia; y, lo mejor de todo, es que esa cineasta es mexicana: Issa López entregó una de las historias más originales en el género en mucho tiempo, combinando con el terror, un cine de denuncia social sobre los niños de la calle en México. Un deseo inocente en un marco de una realidad brutal, convierten a Vuelven no solo en una de las grandes películas del año, sino también en una de las mejores películas de terror mexicano de este siglo… pero tal vez, entre todo lo brillante de este filme, es el ascenso de Issa López como gran promesa para el cine fantástico nacional, y principalmente, como una nueva gran representante de las mujeres realizadoras en México.

8. November (2017)
Rainer Sarnet | Estonia

El momento más bizarro, artístico y surrealista llegó con November: a medio camino del cine fantástico, el folk-horror y el drama, llega un relato de amor que refleja las tradiciones y creencias paganas y ocultistas de la Estonia rural del siglo XIX. No solo su cinematografía es técnicamente perfecta, sino que su estética es monumental, para reflejar a partir de la mera ambientación, o simplemente de las expresiones de sus protagonistas, uno de los más hermosos y a la vez más  lóbregos cuentos de hadas que se han hecho en los últimos años. Cine de Arte en su máxima expresión.

7. Fahrenheit 11/9
Michael Moore | Estados Unidos

A veces pareciera que Michael Moore ya no es tan relevante, pero su más reciente documental, deja claro que sigue siendo esencial para masificar y resumir un mensaje que es fundamental que llegue a el mayor número de escuchas… aunque el pretexto es el controversial y ultra conservador actual presidente de EUA; Fahrenheit 11/9 se siente más como una secuela de su imprescindible Capitalism: A Love Story, donde deja claro que, a pesar de que ciertamente Donald Trump es uno de los capítulos más patéticos de la política estadounidense, éste realmente NO es peor que sus antecesores… aun cuando su última parte se siente un tanto forzada (sobra el comparativo al Tercer Reich), es uno de los mejores trabajos de Moore a la fecha.

6. Visages, Villages (2017)
Agnès Varda & JR | Francia

He de confesar que conozco muy poco el trabajo de Agnès Varda, pero me doy cuenta de que es un error que debo corregir: este documental realizado en conjunto con el fotógrafo conceptual JR, es un viaje al corazón de la actual Francia rural e industrial, con el único fin de retratar los rostros de sus habitantes y plasmarlos en sus calles… la sencilla premisa documental no solo se funciona como una divertida road movie / buddy movie derivada de la extravagante e inusual pareja formada por un artista hípster cosmopolita, y una cineasta de 90 años, sino que convierte a Visages, Villages en el momento cinematográfico más puro, emotivo y enternecedor del año.

5. As Boas Maneiras (2017)
Juliana Rojas & Marco Dutra | Brasil

No hay una forma sencilla de definir esta cinta… As Boas Maneiras se mueve entre el drama y el cine fantástico, pero, conforme avanza su trama, aparecen momentos de thriller, comedia negra, cine de diversidad, terror, cine de familia, y hasta tintes de coming to age… sin embargo, la bizarra combinación de géneros nunca hace que la película desmerezca, sino todo lo contrario. A pesar de que ni el trailer ni prácticamente ninguna reseña puede evitar soltar algunos spoilers, el filme no se basa en la sorpresa, sino en las decisiones humanas, y cómo, a pesar de lo monstruosa que pueda ser nuestra naturaleza o la de los nuestros, el amor nos permite aceptarla, abrazarla y hacerla parte de nuestra vida… Una de las películas más originales y terroríficamente entrañables del año.

4. Mandy
Panos Cosmatos | Canada

Cuando una película comienza plasmando sus intenciones artísticas al compás de Starless de King Crimson, y vas descubriendo que su lóbrego imaginario tiene inspiración en Celtic Frost, sabes que estás por comenzar un viaje abrumador: La nueva obra de Panos Cosmatos está tan fuertemente sustentada en su ambientación y su apreciación visual, que es difícil encontrar la palabras adecuadas para describirla: trágica, extrema, ocultista, surrealista, psicotrópica… Mandy es el momento más onírico del cine del 2018: es una pesadilla hecha película, bajo el pretexto de un explícito y salvaje thriller de venganza, destinada a convertirse en una película de culto, y que cuenta con la mejor y más delirante actuación de Nicolas Cage en 20 años.

3. First Reformed
Paul Schrader | Estados Unidos

Paul Scharer, quien se hiciera famoso por ser el guionista de cabecera de Martin Scorsese en sus grandes clásicos como Taxi Driver, Toro Salvaje y La Última Tentación de Cristo, acaba de entregar una película al mismo nivel todos esos clásicos: El parsimonioso y desolador drama sobre la crisis moral y religiosa de un pastor, es el pretexto para un emotivo filme con momentos minimalistas, a veces surrealistas, pero siempre con un retrato empático e íntimo del dolor y las formas de sobrellevarlo ante los demás y nuestra propia cotidianidad… la película, la puesta en escena y la dirección brillan por sí mismas, pero sobre todo ello, se alza la soberbia, controlada, expresiva, emotiva, y a punto de explotar actuación de Ethan Hawke, ofreciendo la mejor actuación de su carrera. Increíble, injusta y desgraciadamente olvidado por las galas de premiación más importantes de este año (siendo ésta la omisión e injusticia más grande de este año de los Oscars), sin embargo, no les necesita: ésta es sin lugar a dudas, la mejor actuación masculina del 2018. 

2. Zimna Wojna [Cold War]
Paweł Pawlikowski | Polonia

Hay un pequeño detalle en los créditos de Roma, de Alfonso Cuarón que muy poco se ha comentado: el mexicano tiene en sus agradecimientos especiales a Paweł Pawlikowski… dadas las similitudes artísticas entre ambas obras, queda claro el porqué: entre estos dos filmes quedará el Óscar a mejor película de habla no inglesa de esta edición, ya que el polaco estrenó este año Cold War, la otra gran joya del cine del 2018: una historia romántica que comienza en la Polonia comunista de la posguerra durante 20 años de idas y vueltas de dos seres cuyo amor no se destruye, sino se transforma al compás de los cambios de escenarios personales, musicales y políticos a su alrededor. Técnicamente perfecta, cinematográficamente hermosa, dramáticamente abrumadora. Un retrato definitivo del amor y de la música: grandilocuente, lleno de belleza, desolador, esperanzador, parte de tu felicidad y de tu soledad, pero al final, el motor para seguir adelante en contra del mundo.

1. The House that Jack Built
Lars Von Trier | Dinamarca

“Vil… cruel… sádica… asquerosa… vomitiva… exasperante… propia de un enfermo… una película que no debería haberse hecho”… Un centenar de personas abandonaban la sala de Cannes tras la proyección de The House that Jack Built de Lars Von Trier… sin embargo, quienes se quedaron, le dieron una ovación de pie por 6 minutos… 

Y es que nunca ha sido fácil acercarse al cine del danés: sus detractores lo consideran poco menos que un provocador pretencioso, y tal vez no les falte algo de razón… pero, lo cierto, es que nada de las más o menos justificadas aversiones que hasta ahora puedan tener sobre Lars Von Trier, opaca que es uno de los mejores directores de cine del planeta.

Siempre lejos de la corrección política, Von Trier decidió regresar al género del terror combinado con drama, contando la historia de un asesino serial, el cual, de la misma forma que lo hiciera con su anterior y también polémica obra Nymphomaniac, entabla un diálogo permanente entre sus dos protagonistas, quienes, otra vez, son una proyección del Alter Ego y el Super Yo del mismo director. Con su ya típica división por capítulos, Jack / Von Trier narra cinco eventos brutales de asesinatos, con lujo de crudeza y detalle, exponiendo los pensamientos más controversiales de su autor… mientras que Verge / Von Trier, un misterioso personaje, escucha la confesión, al tiempo que cuestiona y se mofa del raciocinio de Jack, sabedor de que las justificaciones de sus infames actos no son más que falacias…

Pero la diatriba de Von Trier es más que un dialogo consigo mismo (y de paso, es probablemente el mejor guion que el danés ha escrito), es el reflejo de la incongruencia y la anomia social de la cual el director ama ser su chivo expiatorio… Es una crítica profunda a un pensamiento todavía presente en una sociedad patriarcal que, más allá de discursos vanos / públicos, no ha dejado de minimizar, violentar y cosificar a las mujeres… y el danés, sabedor de dicha hipocresía, ha representado a toda esa masa doble moralista en la brutal idiosincrasia de Jack (un Matt Dillon en el papel de su vida)…

Si bien la fuerza mayor del filme reside en su guion y en las magníficas actuaciones de sus dos protagonistas, este filme es también es un momento cumbre en la carrera de Von Trier, pues The House that Jack Built es básicamente un resumen y un repaso de todos los estilos y recursos cinematográficos que han dado forma al danés: ahí están los momentos directos y excluyentes de todo trabajo de posproducción del Dogma 95; ahí están los estilos de dirección cercanos al teatro; y, por supuesto, está también el manejo audiovisual de su última etapa, explotando de manera sublime la fotografía y dirección de arte en general (incluso en sus momentos mas explícitos, sádicos y salvajes, el filme es visualmente abrumador)… Esta cinta es tan brutal como hermosa; tan cruda y explícita como estética; y mientras explora y deja a flor de piel la peor y más humana versión de su creador (como digno representante de su sociedad), también nos regala su mejor versión como artista, y sin duda, uno de los momentos más altos de su carrera.

Al final, The House that Jack Built mantiene su dualidad entre la belleza del horror, el morbo irresistible de su salvajismo, y la doble moral de los hombres en las sociedades posmodernas… al final, probablemente nunca sabremos por qué centenares de personas salieron huyendo de las salas de cine: si fue por su apología de la estética carnicera, si fue su sorprendente pero cínico guion… o si, simplemente, las personas salieron huyendo de sí mismos ante la obra de Von Trier: esa que refleja – entre gore, terror, drama, y un bellísimo descenso al infierno – el verdadero rostro de esta sociedad…

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A destacar también:

Climax.
Gaspar Noe es un provocador… pero uno muy bueno. Todo lo que parece no suceder en la primera mitad de la película, explota en su segunda parte: Un incidente psicotrópico convierte una celebración de bailarines, en un agónico, inmoral, incómodo y perturbador viaje hacia la locura, y hacia el lado más primitivo y animal del ser humano. 

Ghostland.
El director de Martyrs, entrega su nueva y cruda joya, y prueba que el extremismo francés es más que una oleada temporal. Brutal relato de home-invasion con tintes de terror psicológico, y lleno de plot-twists tan ingeniosos como impredecibles, que dejarán satisfecho a todo fan del lado más extremo y explícito del terror.

Under the Silver Lake.
La siempre necesaria película que, mientras avanza y cuando termina, no puedes dejar de preguntarte: ¿qué carajos acabo de ver? … del thriller, al relato extravagante y surrealista, pasando por un montón de homenajes a la cultura pop, que, sin duda, podría haber firmado David Lynch.

Apostle.
La nueva obra de Gareth Evans cambia la acción trepidante que ha caracterizado su trabajo, por el folk-horror; con un inicio rayando en el drama y un último tramo que recuerda la brutalidad de su saga de culto The Raid… sin alcanzar la genialidad de ésta, pero Evans ya ha formado un estilo propio técnicamente envidiable.

You Were Never Really Here.
Nuevo y perfectamente estructurado trabajo de Lynne Ramsay (con un Joaquin Phoenix en estado de gracia), donde entrega un retrato brutal y una cruda espiral de violencia de un veterano dispuesto a arriesgarlo todo ante una mafia de tráfico de personas. La escocesa deja claro que se ha convertido en una de las mejores directoras de la actualidad.

Mom and Dad.
Terror / comedia indie perfectamente ejecutado. Desquiciado pero brillante trabajo de Nicolas Cage (un gran año de redención para él) y de Selma Blair. De lo mejor del terror en el 2018.

Beast.
Tenso drama que a cada minuto parece estar a punto de explotar. Una relación sentimental bajo la sombra de la duda: ¿es el amor de tu vida un monstruo? Y si lo es, ¿estás dispuesta a ignorar todo eso por amor? 

Upgrade.
Brutal relato de venganza rayando en el body-horror, con una ambientación y manejo de cámara simplemente espectacular. De lo mejor en la Ciencia Ficción del año.

Thelma.
Un coming of age que navega entre el drama, el thriller y el terror psicológico, de una adolescente cuyo ingreso a la universidad desata en ella un cuestionamiento moral y sexual, todo ello entre acontecimientos que podrían ser una enfermedad o un poder sobrenatural. Un relato sutil y hermosamente ambientado.

Oso Polar.
Con tintes de Road movie y creada únicamente con un iPhone, el director Marcelo Tobar entrega un patético relato de un reencuentro con el pasado que nos atormenta, y las extremas soluciones que buscamos para acallarlo.

The Ritual.
Gran relato de folk horror donde el paganismo y un viaje al interior de los bosques nórdicos son un pretexto para desarrollar una historia sobre masculinidad, la culpa, y la vida adulta.

Series de TV:

(Algunos de estos tráileres tienen spoilers de sus temporadas anteriores).

10. Narcos: México
Cuarta temporada | Netflix

No suelo ser fan de los productos de la llamada narco cultura, pero, al igual que con otra de las series de este top, los nombres de los participantes en esta producción hicieron que le diera una oportunidad. La cuarta temporada (o primera de este spin-off) de Narcos: México no es, afortunadamente, una apología, sino una narración inspirada en hechos reales del nacimiento del crimen organizado en México, y un retrato, dramatizado pero real, de la infame historia de corrupción en nuestro país. Y, por supuesto el motivo para llegar a ella fue válido: un increíble cast lleno de los actores nacionales más representativos hoy en día, más los soberbios trabajos en dirección de Amat Escalante y Alonzo Ruizspalacios, dos de los mejores directores mexicanos de la actualidad.

9. Better Call Saul
Cuarta Temporada | Netflix

¿Qué se puede agregar de esta increíble precuela que no se haya dicho ya? Hace un año que también apareció en esta lista, comenzábamos a considerar que su calidad estaba muy cerca de su material original. Esta cuarta temporada, con todo y que reduce el vértigo y lleva un desarrollo más calmo de sus personajes, ya no deja lugar a dudas: Better Call Saules tan buena como Breaking Bad.

8. The Alienist
Primera temporada | TNT

Drama / Thriller sobre la búsqueda de un asesino serial en el ocaso de siglo XIX, y el amanecer de la psicología y de los estudios forenses. Suficientemente impredecible, y con una lóbrega pero hermosa ambientación capaz de alcanzar estética en las escenas más atroces y torcidas de la obra de su antagonista. 

7. Good Girls
Primera temporada | NBC

Más allá de las enormes producciones e historias más inventivas y progresistas de la TV de paga, aún quedan algunas sorpresas en la TV abierta de EU: una sencilla pero efectiva comedia de enredos sobre tres mujeres a las que diferentes problemas económicos las orillan a cometer un robo, resultó ser una de las mejores comedias del año. A destacar la facilidad interpretativa de Retta y Christina Hendricks para cambiar entre momentos tan hilarantes como dramáticos.

6. The Little Drummer Girl
Miniserie | AMC / BBC

No soy fan de prácticamente ninguna representación en cine o TV que se ha hecho del conflicto entre Israel y Palestina, simplemente porque considero que ninguno hace ni siquiera el intento por presentar un retrato objetivo de éste… pero, por otro lado, no podía dejar pasar la primera producción para TV de mi director favorito, el extraordinario Chan-Wook Park… A pesar de no escapar del todo de los tintes sionistas que suelen llevar las producciones que cubren este tema, Little Drummer Girl al menos no deja de presentar una crítica a las acciones doble moralistas, antiéticas y despiadadas de la política israelí, las cuales ninguna otra serie o película occidental se ha atrevido a tocar… Pero, al final, más que un manifiesto político, Park se ha concentrado en entregar un drama humano de espionaje, presentando otro trabajo simplemente espectacular en su dirección, puesta en escena y ambientación, aderezado con una soberbia actuación de Florence Pugh, quien está llamada a ser la próxima gran estrella británica de su generación.

5. Derry Girls
Primera temporada | Channel 4

Desde el Reino Unido, llegó la gran sorpresa televisiva del año: nadie esperaría que, en medio del conflicto de Irlanda del Norte, nos contaran una inocente y divertidísima sitcom adolescente, donde los problemas cotidianos son tanto el amor, la escuela y los padres, como la revolución, las granadas, los retenes y las amenazas de bomba. Una serie muy, muy breve, pero cuyo enorme éxito ya confirmó una nueva temporada. 

4. American Vandal
Segunda temporada | Netflix

American Vandal regresa con un nuevo caso que otra vez expone los prejuicios, la discriminación, el clasismo y la normalización de la violencia en nuestra sociedad. Pero no solo es una serie con un mensaje profundo, sino que es muy entretenida, y su estructura documental brinda suspenso hasta su último episodio (donde es muy poco predecible detectar al culpable)… no obstante, la gran, gran virtud de American Vandal, reside en hacer uno de los más fieles y objetivos retratos de la generación Centennial, y de las dinámicas relacionales, tanto tecnológicas como personales, de los adolescentes de las sociedades posmodernas… eso sí, y aquí va un spoiler muy válido: dada la escatológica temática de esta temporada (y aunque ésta no es tan explícita), ¡les sugiero encarecidamente que NO la vean mientras estén comiendo!

3. Bojack Horseman
Quinta temporada | Netflix

No hace mucho, Indiewire publicó una lista donde afirmaba que Bojack Horseman ya era la mejor serie animada de la historia… y si alguien cree que es una afirmación exagerada o temprana, es porque no la ha visto: el grado de profundidad y de autocuestionamiento filosófico de sus personajes no ha decaído, entregando momentos tan trágicos y desoladores como hilarantes y sinsentido, todo ello, en cada uno de sus capítulos. No sé si es la número uno (yo sigo teniendo ahí a Daria), pero la serie animada más existencialista, es ya parte de la elite de lo mejor que se ha hecho en la TV.

2. Daredevil
Tercera Temporada | Netflix

Cada temporada de Daredevil es una joya: grandes actuaciones e historia; lecciones técnicas de dirección y puesta en escena; guiones y personajes profundos y perfectamente desarrollados… precisamente por ello, su cancelación ha sido muy dolorosa. Y aunque ya hay un movimiento para revivir la serie y Disney promete que el personaje reaparecerá en el universo Marvel, sus fans tememos que lo haga sin la estética, profundidad y grado de violencia que ha caracterizado a la que, sin lugar a dudas, es la mejor adaptación de comic de todo el universo Marvel (tanto para Cine o TV) y la mejor serie live action de superhéroes que se ha hecho.

1. Barry
Primera temporada | HBO

Nos hemos acostumbrado a que HBO se haya construido un gran nombre en la televisión gracias a las descomunales producciones con inmensos presupuestos, estelarizadas por los grandes nombres de la industria de Hollywood… tal vez es por ello que resulta aún más sorprendente, que el momento más extraordinario de su oferta televisiva del 2018, llegara de la mano de una pequeña y discreta serie de la que nadie esperaba nada: 

Barry es un hombre en depresión. En absoluto hartazgo de su vida, su rutina y sin nada en su existencia que parezca valer la pena… su trabajo se ha vuelto mecánico y decepcionante, y a pesar de ser muy bueno haciéndolo, él no es feliz… el pequeño detalle, es que dicho trabajo, es ser un asesino a sueldo… en solo unos minutos y de manera magistral, Bill Hader y Alec Berg establecen un ambiente y personaje con el que cualquiera puede sentirse identificado… lo que parece hasta entonces un melodrama que puede tomar tintes de acción, se transforma en una soberbia comedia negra cuando, al viajar a Los Ángeles para realizar un trabajo, Barry descubre la actuación… y se enamora de ella. 

Lo que vivimos a continuación es una serie perfectamente equilibrada entre momentos tan hilarantes como absurdos y dramáticos. Barry es un hombre reprimido y traumatizado con una ilusión; e intentando seguir su sueño, tiene que lidiar con dejar atrás su vida de sicario, al tiempo que descubre que sus amigos y enemigos del crimen organizado están tan desquiciados y alejados del mundo real, como lo están también sus nuevos amigos actores. 

Sobra decir que Bill Hader encontró en esta serie de su propia creación, el papel de su vida, y ninguno, absolutamente ninguno, de los demás protagonistas desmerece su trabajo. En cada uno de sus brevísimos e insuficientes 8 capítulos de 30 minutos, no hay escenas que sobren ni momentos a medias… De ser una serie casi de relleno, Barry se ha convertido en la gran revelación de la televisión, al grado tal, que hay artículos y reseñas que ya la colocan como un hito en el medio, del tamaño de Los Soprano o Breaking Bad… 

Su primera temporada es casi perfecta… debido al éxito, ya se ha confirmado la segunda, donde Hader tendrá que demostrar que la inmensa calidad de Barry no fue una coincidencia, y confirmar que, probablemente, estemos ante el nacimiento de otro de esos momentos definitorios en la historia de la televisión.

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A destacar también:

The Sinner.
Una improbable segunda temporada ya sin la participación de Jessica Biel y en un entorno completamente distinto, que, increíblemente, es aún mejor que el material original, con una historia aún más enigmática y cautivadora, más la extraordinaria actuación de Bill Pullman y Elisha Henig.

Queer Eye.
La segunda temporada no pierde fuerza en este reboot de la serie que, a principios de la década pasada con su temática de moda y estilo, rompió esquemas de diversidad en TV; pero en esta nueva era, el makeover es solo un pretexto para presentar uno de los mejores programas sobre masculinidades que se han hecho.

Altered Carbon.
Con una soberbia puesta en escena que recuerda la mejor estética ciberpunk de Blade RunnerAltered Carbon fue sin duda, la mejor serie de Ciencia Ficción del 2018 (con todo y un efectivo salto a Hollywood de Martha Higareda). 

Killing Eve.
Excelente thriller policiaco con toques de humor negro característicamente británico, más un duelo de actuaciones de Sandra Ho y Jodie Comer… con todo y que pierde gas hacia su cierre de temporada, es una de las mejores series del año.

Castlevania.
Ocho capítulos de 25 minutos bastaron para que esta segunda temporada consolide a Castlevania como una de las mejores adaptaciones de videojuegos, ya sea para TV o Cine.

The Man in the High Castle.
Ya lejos de su premisa original y de su material de inspiración. Pero, a pesar de ser ya un ente completamente diferente en su tercera temporada, sigue siendo un gran drama / thriller político que sirve como un gran reflejo de las idiosincrasias y motivaciones de las culturas involucradas.

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Foto : Eumir García (twitter)

Dolor… era dolor…
Tardé un poco en identificar lo que los videos previos y posteriores a la explosión en Tlahuelilpan me estaban causando. Pero en poco tiempo fue claro: de tipos muy distintos, de raíces separadas, de sentimientos encontrados, pero se resumía en ello: Dolor… por la rapiña, por las muertes, por las reacciones.

Los distintos análisis que se hicieron en éste y otros sitios al respecto de una serie de posturas públicas de acontecimientos de opiniones radicales en el  2018, siempre representaron un momento social bajo, que, cuando parecía imposible, se superaron a sí mismos en ignominia: el clasismo de las elecciones presidenciales en México, el fundamentalismo contra el movimiento #SeráLey en Argentina, el regreso del fascismo a Brasil, la transfobia en España por un certamen de belleza, la xenofobia contra las caravanas migrantes de Centroamérica… pero en cada uno de estos acontecimentos que polarizaron a la sociedad, quedaba un dejo de cordura, de mesura y de esperanza: porque siempre existió una postura, (a veces mayoritaria, a veces no) siempre presente de análisis y pensamiento progresista. Es decir, siempre había cabida a la esperanza de que no todo mundo estaba perdiendo la cabeza…

No pensaba que ese dejo de esperanza se acabaría aquí, a solo una hora, a solo 80 kilómetros de mi hogar…

La primera gran medida contra la corrupción por parte del nuevo régimen mexicano, se presentó en contra del combate al robo de hidrocarburos, (el ahora famoso “huachicoleo”). No solo era el primer gran golpe de legitimidad de este gobierno, sino que es tal vez el golpe más grande contra la corrupción mexicana en el último medio siglo… pero las consecuencias de dichas acciones, representaron otro golpe bajo, esta vez contra algo fundamental para nuestra sociedad estereotípicamente neoliberal, posmoderna, capitalista e hiperconsumista:

Una sociedad que confunde el libre consumo con el libre albedrío, suele perdonar fácilmente la violación de sus derechos, pero se indigna aún más fácilmente cuando se tocan sus privilegios… Y el desabasto de gasolina derivado de la reorganización de los sistemas de distribución, mostró claramente nuestra paradoja social, al querer que exista un cambio social, siempre y cuando no modifique en lo más mínimo nuestra cotidianidad y no tengamos que hacer el más mínimo esfuerzo y/o sacrificio.

Aunque dicho oxímoron social narcisista (que no es realmente nada nuevo en nuestra realidad mexicana) ya mostraba los primeros síntomas de doble moral hacia las acciones del nuevo gobierno, lo peor estaba por llegar:

El viernes 18, cientos de personas aprovecharon el sabotaje y la perforación ilegal anónima de un ducto que transportaba gasolina, para comenzar un acto de rapiña, todo ello ante la mirada inoperante de soldados y autoridades que se vieron superadas en número… lo que sucedió dos horas después del arribo de la población, es hoy ya tristemente conocido: una explosión que provocó la muerte de (hasta la redacción de este texto) 79 personas, más otras 81 que resultaron heridas…

Todo, absolutamente todo, alrededor de este hecho, es una tragedia:

Si bien, el estricto sentido legal hace de esta actividad un acto ilícito, no se puede hablar de manera generalizada de “criminales”: la rapiña se ha convertido en uso y costumbre del lado más vulnerable de un sistema económico capitalista. En una casi celebración, los cientos de personas que se acercaron a la fuga vieron una oportunidad: una parte, de solventar una necesidad básica; otra, de actuar de forma lógica a su constructo cultural; y, no podemos negarlo, probablemente, otro porcentaje de personas actuando por mero oportunismo… La inconsciencia o plena ignorancia, no les hizo prever el riesgo, que derivó en pérdidas humanas y lesiones de los aún presentes a la hora de la explosión.

No han faltado las voces que aseguran que la zona No es de extrema pobreza, y que afirman que los habitantes alrededor se han convertido, por necesidad o por ambición, en comunidades cómplices de estos actos delictivos… sin embargo, es imposible sacar de la ecuación el hecho de que este pensamiento no solo es derivado del crimen y la corrupción de un tejido social fracturado, sino también de nuestra propia realidad económica que da pocas alternativas para abandonar la marginación. Es decir, si bien gente de la zona y de la involucrada en los hechos sí es probable que sea “huachicolera”, no hay argumentos para afirmar que absolutamente todas ellas pertenecían al crimen organizado.

Nada de ello excluye una responsabilidad legal y un daño público, pero lo cierto es que no es necesario, ni un contexto de desabasto, ni de maldad o perfil criminal, ni de extrema pobreza, para que se presenten acciones de rapiña en una sociedad como la nuestra.

Por otra parte, las autoridades militares presentes (en medio de un debate nacional que cuestiona su capacidad y presencia en los actos de manifestación social) se vieron rebasados: incapaces de reaccionar correctamente ante la necesidad de controlar a las masas con otros recursos que no sea la represión… aun así, es clara la ausencia de ésta última (al grado tal que, en un pensamiento contradictorio, muchas personas reclamaban la “falta de violencia” contra el acto de rapiña).

Así pues, un acto inconsciente e ilícito, que rebasó a las autoridades presentes, se convirtió en una tragedia… pero, como si la pérdida de vidas no fuera suficiente, la sociedad mexicana decidió que también teníamos que perder nuestra humanidad:

En un acto de burda “superioridad” moral, esta vez están siendo una inmensa mayoría las voces que claman que esto No es una tragedia, sino “un acto de justicia”: Qué fácil se ha vuelto desde nuestros castillos de cristal y nuestras Tecnologías de la Información, llenarnos la boca de soberbia y pensar que son “criminales” quienes obedecen a un acto cultural de clase (se llaman intelectuales sin entender que una buena parte de dicho hilo de pensamiento es simplemente Marxismo: una cosmovisión derivada de una condición social – económica)… se les olvida desde su elitismo intelectual académico, que Giddens habla de no dejar a un lado los contextos para entender las acciones de la personas y viceversa… su aporofobia y clasismo los hace incapaces de darse cuenta de que, aún más “bajo” que hacer rapiña, es celebrar la muerte ajena a través de actos de voyerismo morboso, compartiendo imágenes y videos de personas calcinadas y burlándose de ellas.

Pero, sobre todo, se nos olvida a tod@s, que el sistema nos ha deshumanizado, que hemos perdido de vista que estamos hablando de personas, y que nuestro deseo de venganza y frustración disfrazada de pseudo justicia poética nos ha robado el sentido de comunidad, de colectividad y de bien común.

Hoy todas y todos somos culpables de tocar el fondo social:  perdimos la capacidad de pensar en los demás, perdimos el sentido de que los regímenes no cambian por sí solos si con ellos no evoluciona la sociedad… deseamos castigo, no para quienes han originado silenciosamente la corrupción, sino para quienes se “atreven” a trastocar nuestra comodidad, nuestro narcisismo y nuestros privilegios.

Hoy con Tlahuelipan tocamos fondo, porque casi nadie logró mantener la cordura y entender todas las aristas de acciones y consecuencias tan complejas; de analizar que esto no es de gente buena o gente mala, sino de seres humanos moldeados por una idiosincrasia específica, una gama de necesidades, un sistema de valores, una construcción cultural y, por supuesto, un modelo económico rapaz… Hoy sacamos lo peor, y expusimos el lado más salvaje y egocentrista de nuestro propio ser.

He perdido la cuenta de cuántas veces he tenido que utilizar en una clase, un escrito, o en una simple plática, la frase: “La Verdad es cada vez menos importante, porque a la gente ya no le interesa saber la verdad… le interesa tener la razón…”

Sin embargo, hoy, aquí, nadie tiene la razón…
Porque, hoy, aquí, tod@s la hemos perdido…

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Foto: Eumir García (twitter @pachukitoal100)

 

Ni Havas, ni Hershey’s, ni Heineken hicieron esas campañas de manera malintencionada, pero las hicieron en la absoluta ignorancia de la cotidianidad mexicana: no fueron discriminatorios a propósito, simplemente no se dieron cuenta que su realidad personal es muy lejana a la realidad de su sociedad… y eso es imperdonable para cualquier analista de mercados.

No había pasado la primera semana de que inicié mi posgrado, cuando un par de doctores me preguntaban, no con afán de agredir, criticar o incomodar (al menos eso he querido creer), sino con verdadera curiosidad profesional: ¿por qué alguien como tú está aquí? … Otra persona en investigación, menos políticamente correcta, pero igualmente sin malicia, simplemente me dijo: “si de mí hubiera dependido, yo no hubiera aprobado que entraras a este doctorado”.

Traté de no tomármelo a mal: tal vez no con el tacto suficiente, pero esas expresiones eran simplemente un extrañamiento académico por parte de un trío de personas que no podían explicarse qué carajos hacía un mercadólogo estudiando Ciencias Sociales.

Para ellos, la Mercadotecnia, y más específicamente la Publicidad, no son nada más que visiones superfluas de la sociedad, que ayudan a su “vulgarización”. Su visión de cualquier área del Marketing esta construida bajo los postulados de grandes teóricos de la comunicación como Néstor García Canclini et al, que equiparan a las audiencias como “entes inermes y desactivados” sin capacidad para intervenir en los mensajes mediáticos.

“Quise cambiar de aires”, fue la respuesta que me acostumbré a decir ante cualquier cuestionamiento que surgió a lo largo de mis estudios… porque era más fácil decir eso, que tratar de explicar que, hacía entonces unos 5 años, un señor llamado Philip Kotler había vuelto a cambiar el paradigma de la Mercadotecnia y entendió que los mercados, a partir de su propia relación con la diversificación y crecimiento exponencial de las Tecnologías de la Información, habían modificado sus hábitos de consumo, y pasaron de solo buscar la satisfacción primaria, a la exigencia de poderse identificar con las organizaciones que poseían bienes para la solución de sus necesidades y deseos: los mercados ya no querían una empresa fría que les mandara productos… querían organizaciones que “alimentaran” su identidad personal y social, y que esos corporativos, tan fríos y capitalistas, tomaran un lado humano y creyeran en lo mismo que sus nichos querían…

Es decir: que las personas, “descabelladamente”, ahora querían que las empresas tuvieran valores, e hicieran negocios acordes a ellos.

El Marketing 3.0 y el auge de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), cambiaron la forma de entender la relación de las corporaciones con la sociedad. Las organizaciones que han abrazado ese cambio (paulatino pero imparable) en las personas que consumen tanto marcas como ideales de manera indiscriminada, han tenido que modificar y dejar de obviar muchos de sus prejuicios con los cuales toda la vida manejaron sus mensajes mediáticos… Personal gerencial, creativo, de investigación y operativo, ha tenido que aprender (muchas veces a prueba y error) a entender las tendencias sociales – a veces reales, a veces hipócritas, y muchas otras veces hasta contradictorias – de sus mercados que les exigen creer en lo mismo que ellos. Por eso es que cada vez más empresas se suben a la RSE y por eso es que la no discriminación se está convirtiendo en una buena decisión de negocios.

Pero entonces, llegamos a México:

En menos de un año, hemos visto fiascos monumentales por parte de agencias publicitarias que son incapaces de ver una tendencia que está por cumplir una década (pecado imperdonable para una profesión que demanda una actualización constante) y que les exige una visión cercana a las tendencias de consumo de su sociedad, sin importar qué tan honesta o profunda (o todo lo contrario) sea ésta.

Los grandes fracasos publicitarios como #TambiénSoyMujer de Havas Creative,  #HacerElBienSabeBien de Hershey’s o el más reciente #OrgullosamenteIndio de Heineken, son solo una muestra de una bienintencionada idea realizada de manera catastrófica… no por falta de estrategias publicitarias estructuradas, sino por un detalle fundamental que alcanza a miles de profesionales de negocios: simple y sencillamente no existe empatía ni conocimiento por la cultura, tradición y tendencia de pensamiento social existente en los mercados por parte de la estructura organizacional de una agencia  publicitaria o un departamento de Marketing.

No solo se ha vuelto clara la falta de creatividad en muchísimas campañas que actualmente están en ejecución en el país (lo cual es tema de otro escrito), sino que, aunado a ello, la publicidad en México está llena de estereotipos, y de expresiones clasistas y discriminatorias normalizadas, que muestran la incapacidad de sus autor@s para comunicar diversidad de consumo sin caer en prejuicios.

Las agencias se llenan de publicistas que han sido instruidos – tanto en lo académico como en lo laboral – con el único objetivo de entender las tendencias comerciales, las TIC’s, y las visiones primermundistas del Marketing; pero que no han sido formados para entender el desarrollo del pensamiento de la cotidianidad mexicana… Los programas académicos, de capacitación y de certificación mercadológicos en psicología y/o análisis del consumo se concentran en procesos de compra y no en entender la idiosincrasia local de sus sociedades. De ahí que cuando las y los profesionistas de negocios llegan al mercado laboral, lo hacen con la idea de que la “innovación” está en hacer sentir a las personas que su realidad no es suficientemente cool; que la cultura tiene como camino exclusivo el entretenimiento, que la realidad y cosmovisión social del grupo de creativos es la única existente, y que las posturas ideológicas se mantienen exclusivamente durante la duración de un Trendic Topic.

Ni Havas, ni Hershey’s, ni Heineken hicieron esas campañas de manera malintencionada, pero las hicieron en la absoluta ignorancia de la cotidianidad mexicana: no fueron discriminatorios a propósito, simplemente no se dieron cuenta que su realidad personal es muy lejana a la realidad de su sociedad… y eso es imperdonable para cualquier analista de mercados.

Pero el problema no solo es que existan personas con la visión tan cerrada para no ver sus propios privilegios (porque esas, desgraciadamente, siempre van a existir en cualquier campo laboral) … lo verdaderamente preocupante, es que, en los tres ejemplos,  NADIE en todo el departamento de Marketing de la marca, ni NADIE en el equipo creativo de la agencia, ni NADIE en el área de investigación de ambas organizaciones, haya sido capaz de visualizar que sus mensajes eran ofensivos en una coyuntura donde, por convicción o pose, los mercados que consideran el mensaje de una campaña de RSE, creen en la justicia y equidad social,  y el activismo digital.

Sería muy fácil culpar de ello exclusivamente a profesionistas con el elitismo normalizado que quieren entender el consumo tercermundista desde su Instagram… pero la responsabilidad está también en la formación de todas esas personas: en gerencias que conceptualizan de forma superflua la RSE, en docentes que en sus instituciones no salen de ejemplos de Coca-Cola, Apple y Bimbo, y son incapaces de hacer conscientes a sus estudiantes de que el Marketing no incluye solo “Negocio”, sino también la solución de necesidades sociales, y que el crecimiento social debería ser la razón de existir de toda organización y producto en el mercado.

La responsabilidad está también en cualquier profesional en el ámbito de negocios que sigue creyendo que están “educando” a sus mercados porque “son estúpidos”, siempre con la anacrónica idea de que hacer negocios es algo frívolo donde lo “único” importante es el dinero y no el beneficio para todas la partes involucradas (pensamiento, por cierto, muy común en aquellas personas que siguen creyendo en el “que hablen mal pero que hablen”, premisa  creada hace medio siglo y que funcionaba par lograr ventas y no clientes, y que dejó de hacerlo hace, por lo menos, dos décadas con el ascenso de la RSE).

El Marketing, sea del rubro que sea, debe ser hoy en día realizado desde el enfoque social: no solo porque es la tendencia, no solo porque ayuda a la imagen de marca, no solo porque hoy en día (mientras su economía se lo permita) los mercados consumirán aquello en lo que crean y ya no solo en lo que “necesiten” de primera instancia… sino porque, a finales de la segunda década del siglo XXI, la no discriminación es el único camino…

Incluso en el frío y rapaz capitalismo, sus sociedades hiperconsumistas quieren sentir que no son parte del narcisismo lipovetskyano, y quieren creer que su libertad de consumo es lo mismo que su libertad de expresión; así que, inclusive por razones absolutamente banales, las personas quieren que sus empresas tengan compromiso social.

Hoy vuelvo a pensar en esas personas que no entendían qué hacía un mercadólogo estudiando Ciencias Sociales, y me da pena creer que estas campañas publicitarias actuales les están dando la razón… pero, hoy también más que nunca, me queda claro que combinar la Mercadotecnia con los estudios sociales, es el camino correcto: el “nuevo” paradigma mercadológico comenzado a nivel mundial en 2010, por fin está llegando a México, y es responsabilidad de agencias, gerencias de Marketing e instituciones de enseñanza de negocios, ser conscientes de este cambio, romper la burbuja de privilegios, y comenzar a hacer publicidad cercana a nuestra idiosincrasia mexicana.

 
Como cada año, presentamos lo que consideramos el cine esencial que vimos durante 2017, tanto en la cartelera mexicana, plataformas digitales, así como en algunos foros alternativos independientes.
 
Debido a que no utilizamos los mismos cánones para evaluar propuestas de mero entretenimiento con aquellas que buscan el lado más crítico o artístico del cine, nuevamente van dos listas en dos grandes categorías:
 
 
* Los Blockbusters: cine comercial o de gran presupuesto; con apoyo de una distribuidora importante, y/o que busca principalmente entretener (aunque tenga cierto nivel artístico o de profundidad).
 
* El cine de autor y/o independiente: aunque tenga cierto nivel de comercialidad, está hecho de manera independiente, con fines artísticos, estéticos, de mandar mensajes sociales o trascender.
 
Hoy en día es fácil que algunos filmes caigan en ambas divisiones, así que no nos clavemos mucho con ello.
 

* También, por primera vez, vamos a incluir un apartado con algunos títulos esenciales en la Televisión.

 
Como siempre, este texto está libre de Spoilers, pero NO respondemos por los videos, ni comentarios en los mismos, que acompañan la descripción de cada película.
 
 
Finalmente, debido al caos absoluto que representan las fechas de estreno a nivel mundial, van a encontrar aquí películas de 2017, de 2016, y algunas que apenas llegarán a México en los primeros meses de 2018; por lo que también los invitamos a leer nuestro post de “El cine esencial de 2016, donde encontrarán recomendaciones de algunas otras películas que tal vez pudieron ver en 2017 (por ejemplo, La La Land encabezó nuestra lista del año pasado, pero seguramente la han encontrado en otras listas de cine recientes que se arman solo con estrenos en cartelera).
 
Y también, como cada año, ¡gracias por leer esto!

 

 

Los Blockbusters:

 

10. The Hitman’s Bodyguard
Patrick Hughes | Estados Unidos

La raíz de separar en dos listas lo esencial de cine, es para que películas como ésta puedan ser apreciadas: a veces no necesitas nada muy profundo, sino una simple buddy movie que te ayude a pasar un gran momento, y ésta es la mejor película de acción / comedia del año: simplona, pero muy divertida y bien dirigida (la escena del café / bar callejero es memorable).
 
 

9. Okja
Bong Joon-ho | Corea del Sur / EUA

En vez de tratar de competir con su anterior obra mayor Snowpiercer, Bong Joon-ho nos regala un relato divertido, emotivo, lleno de acción y grandes actuaciones y sobre todo sensibilizador acerca del trato ético hacia los animales. Nada raro, con una dirección soberbia por parte del sudcoreano y con una Tilda Swinton (tampoco nada raro) robándose el show.
 
 

8. I, Tonya
Craig Gillespie | Estados Unidos

Conmovedor, divertido, dramático y reflexivo retrato de una historia morbosa que se robó los titulares en Estados Unidos en los 90. La mayor virtud de I, Tonya, es lograr dejar claro que la historia de Harding no es una de maldad, poder, fama, envidia y soberbia; sino una de tristeza, clasismo, violencia y manipulación mediática… con una Margot Robbie que tendrá su justa nominación y una Allison Janney que tendrá su merecidísimo Oscar.
 
 

7. T2: Trainspotting
Danny Boyle | Reino Unido

Aunque despreciada e infravalorada por los premios, cinéfilos y la crítica, lo cierto es que T2 es justo la cinta que tenía que ser. No es una calca del libro / secuela en que se basa, tampoco es un intento por repetir la fórmula de un clásico. Es justamente, un excelso (y aun divertido y satírico) reflejo de la vida, justo 20 años después: lo que un camino de exceso y transgresión puede traerte como consecuencias en una realidad que nunca es justa ni romántica. El mejor retrato de un grupo de parias sociales y lo que la vida adulta nos depara a todos.
 
 

6. Mother!
Darren Aronofsky | Estados Unidos

No era frase publicitaria: amas u odias la más reciente obra de Aronofsky. Y en mi caso, la amé. Ya sea como analogía social, filosófica, bíblica, ambiental, de violencia social, de fama y deseo de pertenencia, o como mero ejercicio surrealista, pero el neoyorquino ha definido un estilo tenso y perturbador que no cae bien a todos, pero que, sin duda, lo eleva a un nuevo nivel cinematográfico. Está bien si no te gusta, pero es innegable que Mother! es un enorme manifiesto artístico de autor dentro del cine comercial.
 
 

5. Ghost in the Shell
Rupert Sanders | Estados Unidos

Supongo que aquí me voy a tener que justificar: no hay grandes misterios de por qué la mayoría de las personas odió esta adaptación live-action: demasiado lenta y filosófica para los fans del Blockbuster promedio de acción… demasiado superficial y comercial para los fans del anime. Pero lo cierto es que Ghost in the Shell es una muy entretenida, y una muy bien hecha película de Ciencia Ficción que, a pesar de quedarse corta en la representación ontológica del material original, sí alcanza a plantear un válido cuestionamiento a la esencia de la humanidad a través de una puesta en escena simplemente espectacular. Véanla sin prejuicios y encuentren un gran relato de Sci-Fi.
 
 

4. Logan
James Mangold | Estados Unidos

Es un misterio el porqué tantas personas siguen esperando que todo el cine de superhéroes sea una comedia de explosiones como el de Marvel (no hay algo necesariamente malo en ello, hay que aclararlo… siempre y cuando no se espere que todo sea así), si justo cuando se rompen los paradigmas infantiloides, y se retrata el lado más “humano de los meta humanos”, es cuando se obtiene el mejor cine de este ahora subgénero. Logan, es la prueba más reciente e irrefutable de que llevar personajes con tanto potencial a un cine maduro, realista, humanizado y lejos de la perfección fantástica del mito del superhéroe, es la mejor fórmula para obtener la verdadera profundidad y explotar la complejidad de dichos caracteres. Y el resultado, es una de las mejores películas de superhéroes que se han hecho. Vamos a extrañar ver a Hugh Jackman con garras.
 
 

3. Baby Driver
Edgar Wright | EUA / Reino Unido

Muy pocos directores pueden presumir de tener una carrera impecable… y entonces está Edgar Wright. Solo el inglés puede convertir una película de acción / comedia / musical en una magna obra y una lección de edición cinematográfica. Construida por nota, bajo apoyo de coreógrafos, Baby Driver cuenta una historia, de amor, acción, música y autos, y todo ello con profundidad hilarante y una banda sonora de ensueño. Tanto en dirección, trabajo técnico y artístico, merece más reconocimiento, pero está siendo injustamente olvidada: Tal vez se deba a que, muchos la recordarán como la última película (al menos por varios años) del ahora infame Kevin Spacey, cuando el trabajo de Ansel Elgort, Jaime Foxx y Jon Hamm, (más la mencionada soberbia labor de dirección de Wright) son suficientes para que fuera etiquetada como una de las mejores películas de acción de los últimos años.
 
 

2. The Shape of Water
Guillermo del Toro | Estados Unidos

Sé que me voy a arrepentir de no colocar esta película en primer lugar. Y probablemente va a depender de mi estado de animo en el resto del año para que intercambie posición con la siguiente… ¿Por qué? Porque, lejos de cualquier chauvinismo, y a pesar de ser un tanto predecible, The Shape of Water es una obra magna, un cuento de hadas adulto, fantástico y emotivo, contado como solo Guillermo Del Toro puede hacerlo: con la capacidad de conectar con tus emociones más puras y, aun así, dotar al relato de oscuridad, ternura y drama suficiente para ser celebrada en parte iguales por el fan casual del cine que solo se quiere distraer, como por aquellos que siguen esperando arte en éste… Y Del Toro nuevamente lo ha logrado, como ya es costumbre en su enorme visión artística, a través de una casi cursi historia de amor: porque no importa qué tan torcidos, terroríficos, dramáticos, o monstruosos sean sus escenarios, sus personajes y sus contextos, el mexicano cuenta historias de amor; y esta vez ha contado una que está enamorando a todo aquel que la ve… no es que lo necesite (porque su legado en el cine ya está más allá de ello), pero probablemente éste sea el año que Guillermo Del Toro se haga del Oscar a la mejor dirección… ¿es su mejor película? A estas alturas, es casi imposible de decir, porque no hay una sola obra del jalisciense que no esté cargada de altísima calidad, y que tenga su corazón en ella. Pero sin duda, ha creado una de las mejores películas de la década.
 
 

1. Blade Runner 2049
Denis Villeneuve | Estados Unidos

No fue fácil, pero en el fondo parecía lógico el primer lugar: a pesar de todo lo que adoré la anterior película, pocas, muy pocas veces uno se encuentra ante una obra que marca una época, que concentra todo lo que representa el cine como arte y como entretenimiento, y que, por increíble que parezca, es una segunda parte de un clásico atemporal que definió a un género del cine… Pero lo cierto, es que, a pesar de que sus detractores critican su duración (el propio Riddley Scott, el padre del concepto, afirmó que era muy larga), a pesar de que hay quien afirma que no tiene suficiente acción, Blade Runner 2049 es, simple y sencillamente, una obra maestra: capaz de brillar por sí misma, como pieza técnica, como obra de arte, y como secuela imposible, al mismo nivel que la original, con un respeto absoluto por sus orígenes, con una expansión lógica y mágica de su universo. Denis Villenueve entregó una de las mejores películas de ciencia ficción de este siglo, y de paso, se consolidó como uno de los mejores directores de la actualidad… Éste es el camino para continuar un legado, expandirlo y mejorarlo; el camino para humanizar la visión distopia tecnológica, para revivir caracteres icónicos y para añadir personajes inolvidables.
 
La premisa básica de la Ciencia Ficción es encontrar en la existencia tecnológica, nuestra humanidad; en otros mundos, el valor del nuestro; y en los actos imposibles, el valor de lo esencial de la vida… Y Blade Runner 2049 cumple con todo ello. Es un clásico de esta generación.
 
 

A destacar también en el cine comercial:

 

A Cure for Wellness:
Excelso relato tétrico de tintes lovecraftnianos y de paranoia en aumento. De lo mejor del terror psicológico del 2017.

Get Out:
Entre el horror, comedia (aunque se enoje su director) y crítica social, una de las mejores cintas de terror independiente de los últimos años.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri:
Un reparto formidable, arropado bajo un increíble guion cargado de drama y humor negro por igual (probablemente el mejor del año). No en vano está sorprendiendo en las entregas de premios de la temporada.

Justice League:
Aquí, a diferencia de Ghost in the Shell, NO me voy justificar: soy un férreo defensor de Zack Snyder (a fin de cuentas, él firmó hace una década la mejor película de superhéroes que se ha hecho). Divertida, emocionante y con un ensamble actoral extremadamente carismático… ojalá algún día veamos su corte original sin el manoseo de Warner y Whendon.

Logan Lucky:
Steven Soderbergh regresa en grande: Hilarante Heist movie con un reparto extraordinario. Una de las mejores comedias del año.

Hidden Figures (2016):
Una de las mejores películas científicas y feministas que se han hecho. Divertida y profunda por igual.

The Beguiled:
No sé si la mejor, pero, al menos, la película de Sofia Coppola que más he disfrutado. Excelentemente actuada y fotografiada.

War for the Planet of the Apes:
Esta nueva trilogía es casi perfecta, y éste es un emotivo y brillante cierre a la misma.

Thor: Ragnarok:
Ya en el descaro absoluto, Marvel ya solo hace comedias, pero, hay que reconocerlo, muy bien hechas y con un increíble cast. Curiosamente, las mejores partes de la película son la “serias”.

IT:
Nunca fui muy fan de la original, pero, en lo personal, este remake me gustó más. Buena película de terror, pero áun mejor analogía de la violencia infantil.

Alien: Covenant:
A muchos no les gustó, pero lo cierto es que esta secuela de Prometheus conecta hermosamente con la nueva mitología, además de ser una de las más oscuras y desesperanzadoras películas de la saga.

Wonder Woman:
Tal vez estaría más arriba si no fuera por cuánto me molestan las posturas geopolíticas de su protagonista… pero sin duda, es una de las mejores películas de acción del año.

Life:
Terror cósmico emocionante y efectivo, con un final para recordar.

Split:
El gran, gran regreso de M. Night Shyamalan: es su mejor película en este siglo, y su secuela promete ser espectacular

Hell or High Water (2016):
Western moderno imperdible con un retrato social crudo y desolador.

Coco:
Tal vez nuestro patriotismo la ha sobrevalorado mucho, pero no deja de ser una buena y hermosa película animada que vale la pena ver.

 

 

El cine de Autor / Independiente:

 

10. Kimi no Na wa [Your Name] (2016)
Makoto Shinkai | Japón

Una historia de amor adolescente que te lleva de la mano por el convencionalismo, a la comedia romántica, a la ciencia ficción, y de ahí, se tuerce al drama puro, con un plot-twist que te deja sin aliento. Con una segunda parte capaz de sumergirte en depresión, reflexión y hasta arrancarte alguna lágrima, pero siempre, con un dejo de esperanza. Sin duda, Your Name es la película animada más emotiva en mucho tiempo.
 
 

9. Verónica
Paco Plaza | España

A veces, el terror más efectivo viene de las historias más sencillas. Teniendo como marco el convencionalismo nostálgico de la España pre globalizada, Paco Plaza entrega la mejor película de terror sobrenatural del año. El gran trabajo del director, reside en la historia franca y directa, en la analogía de la adultez prematura; pero, sobre todo, el mérito yace en la conducción de sus actores infantiles y de la brillante Sandra Escacena, su protagonista revelación, donde sus reacciones honestas ante la creciente tensión sobrenatural que se apodera de su cotidianidad, se roban la película.
 
 

8. Nelyubov [Loveless]
Andrey Zvyagintsev | Rusia

Desolador retrato del fin de un matrimonio. Sin concesiones, sin disfraces de civilidad, y con el egoísmo más absoluto. Todo ello en dos de las horas más desesperantes y frustrantes que uno puede vivir en un cine al ver una representación tan cruda de una relación. Cualquier dejo de empatía por uno u otro se acaba, cuando un acontecimiento relativo a su hijo, cambia la vida y poca relación de la expareja y la obliga a enfrentar el fin y comienzo de sus respectivos ciclos de vida. Imposible quedarse indiferente con el frío desarrollo de una aún más fría película que nos recuerda que el amor también se muere…
 
 

7. The Love Witch (2016)
Anna Biller | Estados Unidos

Qué difícil y superfluo sería categorizar The Love Witch como una película de Folk / Occult Horror (porque, además, no es técnicamente una película de terror, pero danza alegremente en los límites del género): La estética y ambientación soberbia que imprime su directora Ana Biller, la lleva más allá de todo ello: nos hace revisar si realmente esta película está hecha en la segunda década del siglo XXI, o si acaba de salir de una cápsula del tiempo. La directora la eleva a una categoría de homenaje vintage al cine setentero, pero a la vez, es una ingeniosa sátira de la época y da una profundidad única a su protagonista, y la irremediable espiral de visiones torcidas a la que nos conducen los estereotipos sexistas del amor, donde el verdadero terror, está en tener que cumplir con ellos… Una fascinante y hermosa película de brujería con carga feminista.
 
 

6. A Ghost Story
David Lowery | Estados Unidos

Incomprendido drama que llegó al cine vendida como película de terror y que provocó que decenas de personas abandonaran las salas. Sin embargo, la decepción desaparece, cuando entiendes que este hermoso y etéreo trabajo no lidia con el terror convencional, sino con el miedo social más universal y profundo: el miedo a ser olvidados. Esta narración contemplativa muestra la sola concepción de que un mundo que nos deja de lado es posible, y de terminar convertirnos en un fantasma en camino a desaparecer del recuerdo de los que nos rodean. Y David Lowery es capaz de captar perfectamente esa sensación. Uno de los momentos cinematográficos más hermosos del 2017.
 
 

5. The Killing of a Sacred Deer
Yorgos Lanthimos | Irlanda / UK / EUA

El “debut” estadunidense de Yorgos Lanthimos no podía ser mejor: el griego ha cimentado en su filmografía un estilo de tensa calma que poco a poco deriva en la agonía silenciosa del descenso de sus personajes a la desesperación y perdición. Colin Farrell y Nicole Kidman abrazan la dirección del griego y entregan un drama que raya en el terror psicológico sobre lo convencional, donde no hace falta profundizar ni explicar la capacidad de dañar, sino se centra en las consecuencias de nuestras acciones, las brutales decisiones que debemos afrontar, aquello a lo que nos llevan nuestros propios actos egoístas… y por supuesto, en la imperiosa necesidad de la venganza.
 
 

4. Ma Vie de Courgette [My Life as a Zucchini] (2016)
Claude Barras | Francia

Sin duda, la mejor película animada que vi en el 2017. La tierna historia de Calabacín, y cómo lo que parece destinado a un futuro trágico, se transforma, de la mano de la visión de un niño, en un encuentro con los momentos más sencillos de la vida, y con la conexión humana que le da una razón para seguir adelante al lado de su nueva familia. Inocentemente hermosa, divertida, emotiva, y esperanzadora: una historia que te roba el corazón y te ilumina el alma, contenida en una de las mejores películas animadas que he visto, no solo en este año, sino en el género como tal.
 
 

3. We Are X
Stephen Kijak | UK / EUA / Japón

Es aquí cuando mi melomanía se junta con mi cinefilia. Tal vez me sea inevitable perder objetividad cuando aparece un documental sobre una de mis bandas favoritas, pero es que, más allá de fanatismos, estamos ante una agrupación que revolucionó la música… y casi nadie se dio cuenta de ello. We Are X es la historia no solo de X-Japan, la banda más grande de Japón; es también la vida de su creador y líder, Yoshiki Hayashi, y el reflejo de su inmensa soledad y casi crónica depresión: la capacidad del baterista / pianista de transformar su dolor y sus pérdidas en la música más hermosa y sublime, de fusionar géneros tan improbables como el Metal, la música clásica, el Punk, la Electrónica, y el movimiento Visual-Kei, desde hace 30 años, justo cuando nadie, absolutamente nadie más lo hacía… de cómo la fama no aliviaba sus penas y cómo, en la cima del mundo oriental, la muerte y el fundamentalismo religioso le arrebataron nuevamente todo… Es una hermosa narración de una historia de constante caída y redención, de reivindicación por una banda monumental que no está en los anales de la historia de la música simplemente porque “nació en el país equivocado” … pero We Are X es, ante todo, un excelentemente logrado documental, lleno de participaciones de miembros de la Cultura Pop, y obligado para cualquier curioso de los géneros cinematográfico y musical… aun si no conoces a X-Japan, es un documental que vale mucho la pena. Además, al final, realmente ni importa si eres fan o no… seguramente terminarás siéndolo… 
 


2. The Eyes of my Mother
(2016)
Nicolas Pesce | Estados Unidos

No hay una forma sencilla de describir el turbulento relato que ha firmado Nicolas Pesce en su debut: la deshumanizadora vida de su protagonista, la ambientación lóbrega y a la vez artística que raya en el cine de arte de terror; o tal vez, la infame y triste historia de la construcción paulatina a lo largo de una vida de una mente torcida y perturbada. El desolador retrato de la formación psicopática de Francisca, tiene reflejo en los traumas de cualquiera, pero llevados a los monstruosos extremos que todos deseamos que jamás hayan alcanzado nuestros propios fantasmas del pasado… extrema, aterradora, abrumadora, artísticamente perturbadora… pero tal vez, la forma más sencilla, sería simplemente afirmar que The Eyes of my Mother es, no solo la mejor película de terror del año, sino uno de los más impactantes y retorcidos filmes que he visto en mucho, mucho tiempo.
 
 

1. La Región Salvaje (2016)
Amat Escalante | México / Dinamarca

Hace cuatro años vi Heli, un duro retrato de la violencia, el crimen, la pérdida de la inocencia y la descomposición social del México posmoderno. En aquel entonces, la efectividad del relato, la fotografía, y principalmente, esa escena clímax a través de la ventana, ya daba señales de que estábamos ante un joven realizador que podría hacer algo aún más grande… tan solo tres años después, esa promesa se ha cumplido: Amat Escalante entrega un cine crudo, sin concesiones, con la construcción parsimoniosa de una historia fantástica de terror, amor, erotismo, violencia, discriminación, placer y locura en un escenario de cotidianidad. Desde la primera secuencia – una joven alcanzando un orgasmo provocado por “algo” que se arrastra – sabemos que estamos ante una torcida y perturbadora historia de “amor”, que, si bien es imposible no ver las claras referencias a la trilogía de la Depresión de Lars Von Trier en la magistral puesta en escena de la película (de lo mejor que he visto en el cine mexicano en mucho tiempo), o con la mítica Possession de Andrzej Zulawski, debido a la obsesión relacional con una criatura “Lovecraftniana“, Escalante es capaz de darle identidad a su trabajo más allá de dichas influencias, y profundiza su historia hacia la codependencia, el amor y la sexualidad como uno solo, y las atrocidades que podemos cometer a otros y a nosotros mismos en nombre de ello.

Tuvieron que pasar dos años a partir de su realización para que La Región Salvaje finalmente vea la luz en los cines comerciales. En los primeros meses de 2018 estará disponible, aunque seguramente con una distribución limitada… Así que, por favor, si la encuentras en cartelera, no dudes en verla: estamos ante una obra mayor del cine mexicano, y el amanecer del que será uno de los mejores cineastas de México del siglo XXI.

 

A destacar también en el cine independiente:

 

Brawl in Cell Block 99:
Si bien esta nueva obra de S. Craig Zahler no alcanza el nivel de genialidad de su anterior Bone Tomahawk, el relato del paulatino descenso al infierno de Bradley Thomas (una increíble actuación de Vince Vaughn) es una sensación de desesperanza que te contagia con cada acción del protagonista.

El Bar (2016):
El nuevo mega desmadre (en el mejor sentido) de Álex de la Iglesia es otro excelso thriller paranoico y claustrofóbico que te tiene al borde del asiento. Con menos humor negro que de costumbre, pero igual de notable, como casi toda su carrera

Poesía Sin Fin (2016):
La segunda parte de La Danza de la Realidad continua con la autobiografía del polémico director Alejandro Jodorowsky, y, al igual que la anterior, ésta es igual de hermosa, surrealista y personal. El Jodorowsky menos bizarro, pero el más emotivo.

Free Fire:
Como dijera el inmortal Chava Flores: Dos horas de balazos… Sin que casi nadie lo note, Ben Wheatley lleva una extravagante filmografía casi perfecta. Y esta vez entrega una poco convencional película de acción “a ras de suelo”, con una cast excepcional.

Grave:
La nueva joya del extremismo francés sí respondió al hype. Brillante película de terror caníbal con un impactante clímax y una excelente analogía de la entrada de una niña a la adolescencia.

Seoul Station (2016):
La precuela animada de la mejor película de zombis de esta década (Train to Busan) no podía ser menos trepidante y salvaje. Perfecto complemento a la ahora joya de culto.

Colossal
Extraño filme de comedia / ciencia ficción y analogía de la violencia de género. A través de un monstruo gigante y una vida desperdiciada. Imperdible.

Personal Shopper (2016):
Entre el terror y el thriller, Kristen Stewart carga ella sola esta película, y vuele a dejar claro que es una increíble actriz. Qué lejos ya están los vampiros veganos al ver su soberbia actuación.

Lady Bird:
No sé si merece todo el hype que está obteniendo, pero es una película “bonita”: bien hecha, excelentemente actuada, sencilla, y llegadora. El típico filme que no dejas de ver con una sonrisa.

The Void:
Con todo y sus huecos argumentales, tengo una enorme debilidad por los filmes lovecraftnianos: The Void es una de las mejores películas de terror del año, con una estética impresionante a pesar de su bajo presupuesto.

Song to Song:
Como casi todo lo que firma Terrence Malick, es tan artística y profunda, como pretenciosa (hubiera sido mucho mejor si tuviera un guion y menos improvisación), pero es una excelente y emotiva representación de dos relaciones unidas y separadas por la música como negocio (y una también excelente actuación / improvisación de todos los participantes).

 

 

Series de TV:

(Atención: algunos de estos tráileres tienen spoilers de sus temporadas anteriores. Si tú no has visto nada de estas series, pero te llamaron la atención, NO veas los videos que acompañan al texto.)

 

7. The Exorcist
Segunda Temporada | FOX

Lo que parecía una ridícula e innecesaria idea de revivir en la TV la que es considerada la mejor película de terror de todos los tiempos, FOX se las arregló para salir airoso y entregar una notable secuela a la historia que nos contara magistralmente William Friedkin hace 45 años. Aún más improbable, era que una segunda temporada, con un presupuesto más ajustado, y ya totalmente ajena a la saga original, tuviera éxito, sin embargo, nuevamente lo lograron: The Exorcist tiene ya su propio universo, sus propias reglas y sus propios protagonistas; y nos sigue contando el extraordinario viaje de dos curas rebeldes que persiguen demonios mientras huyen de una conspiración de El Vaticano. Nadie se lo hubiera esperado, pero es una de las mejores series de terror de la actualidad.
 
 

6. Better Call Saul
Tercera temporada | Netflix

El spin off / precuela de una de las mejores series de TV que se han realizado, ha encontrado en una buena parte de críticos y audiencia, la polémica visión de que, la historia de Jimmy McGill y su camino a transformarse en Saul Goodman, es incluso mejor que Breaking Bad… Estén de acuerdo o no, lo cierto es que, el paulatino descenso a la corrupción, aunado a un incremento de historia del cautivador Mike Ehrmantraut, (más la aparición en escena del mítico mafioso Gus Fring), dejan claro que, por lo menos, está al mismo nivel que su material original.
 
 

5. Bates Motel
Quinta temporada | A&E

La dignísima precuela de una de las mejores películas de la historia, entregó en esta quinta y final temporada, la consolidación de la locura y construcción de la personalidad de Norman Bates y brinda un par de plot-twist casi tan buenos como el del material de Hitchcock. La serie ha sido lo suficientemente inteligente para permitir una reinvención y actualización de uno de los personajes Pop más icónicos del terror. Brillante cierre que honra el material original, entrega emociones, y confirma que Freddie Highmore es uno de los mejores actores de su generación.
 
 

4. Fargo
Tercera temporada | FX

Es notable que, a pesar de que la tercera temporada de esta serie basada en la película de culto de los hermanos Coen es “menos buena” que sus dos anteriores entregas televisivas, sigue siendo uno de los mejores momentos de las TV en el 2017. Tanto la historia como los personajes son extravagantes, patéticos, irónicos, tristes, intrigantes y cargados de humor negro por partes iguales, desarrollados bajo un guion y un reparto extraordinarios.
 
 

3. The Handmaid’s Tale
Primera temporada | Hulu

Estaba en un viaje de avión de 11 horas donde pretendía dormir el mayor tiempo posible, pero me encontré en la oferta de entretenimiento del vuelo, esta serie que terminé viendo casi de corrido. Y es que la distopía patriarcal de Hulu es tan cautivadora, impactante y abrumadora, que tiene esa capacidad de atraparte y no soltarte. En un futuro donde los niños han dejado de nacer, el gobierno decide que las mujeres deben perder sus derechos con el fin de obligarlas a procrear y asegurar una nueva generación. Excelentemente actuada, editada y ambientada. La torcida premisa de esta serie ya no parece tan horriblemente descabellada ante la coyuntura que vivimos. Imperdible.
 
 

2. Big Little Lies
Miniserie | HBO

El que esta serie esté ganado todos los premios de la TV, no es hype ni sorpresa. Una historia cotidiana de una zona urbana de clase alta estadunidense, es el pretexto para entregar el que tal vez sea hasta la fecha el mejor retrato de estereotipos y violencia de género. Una trama convencional que puede reflejarse en muchísimas historias de mujeres a nuestro alrededor, donde la pertenencia e imagen social son capaces de enmascarar los problemas y horrores más oscuros de una sociedad anacrónica, con un discurso sutil y empático, y del que nadie puede escapar. En un momento tan importante para la equidad en la industria del entretenimiento (y ante la sobrevaloración de series como Sex and the City u Orange is the New Black, que solo promueven los mencionados estereotipos disfrazados de falsa equidad o reivindicación), Big Little Lies se vuelve relevante, necesaria, e indiscutiblemente, se afinaza como la mejor serie feminista que se ha hecho en la Televisión.
 
 

1. Twin Peaks: The Return
Tercera temporada | Showtime

Si lo suyo es la estructura, la lógica y el convencionalismo, aquí pueden dejar de leer… pero hay un motivo real por lo que revistas especializadas y críticos han roto con las “reglas” y colocado Twin Peaks, una serie de TV, en la cabeza de sus listas de lo mejor del cine (Estuve tentado a hacer lo mismo, aunque al final desistí de ello; pero, de hecho, ésta serie es el motivo por el cual, por primera vez, incluí una lista de televisión). Y es que a pesar de que difícilmente es una serie que puedes recomendar abiertamente por ser un ejercicio surrealista que puede simplemente chocar a muchas personas, lo cierto es que David Lynch salió del retiro para demostrar cuánta falta hace en el arte visual hoy en día. Twin Peaks: The Return es simple y sencillamente el momento más artístico y bizarro (en todas las acepciones con las que quieran interpretar la palabra) que se ha hecho en la televisión… ¿Cuántos directores y cuántas series pueden presumir que han cambiado el paradigma de un medio, no una, sino dos veces? Hace 25 años, David Lynch y Mark Frost vendieron a la ABC un thriller policiaco y sobrenatural disfrazado de telenovela, que acabó de golpe con una de las épocas más conservadoras de la TV. Su éxito los llevó a una segunda temporada donde Lynch abandonó el barco y entregó al menos 10 capítulos absolutamente cursis y olvidables, lo cual derivó en la cancelación de la serie… Un cuarto de siglo después (y tras un jaloneo que incluyó un nuevo abandono y regreso), Lynch consiguió libertad pura y absoluta para plasmar su extravagante visión, y entregó básicamente, una película de 18 horas, donde conviven en partes iguales el humor, el drama telenovelesco, el misterio, el terror y el surrealismo, donde los dos autores expanden su universo, que nos lleva desde el asesinato que conmovió a un pequeño pueblo, hasta paradojas del tiempo y el espacio, y el origen mismo del bien y el mal en este y otros mundos… No es una serie fácil: hay momentos que cuesta seguir la línea de la historia, puede ser desesperante y hasta absurda; pero sin duda, es una obra que demuestra que en la cultura de masas también puede crearse arte puro, y que – otra vez – cambiará para siempre las reglas de cómo hacer Televisión…
 
 

foto: nydailynews.com

La impunidad con la que los supremacistas de Virgina se han expresado, es la consecuencia de nuestra propia irresponsabilidad a la hora de usar los medios…

Como pocas veces en tiempos recientes, las redes sociales y las mass media se unieron en una sola posición en contra de la marcha supremacista que tomó las calles de Charlottesville, Virginia; EUA, bajo el pretexto de una protesta por la remoción de la estatua del General Robert E. Lee, héroe de los confederados, del sur, la derecha y el lado más ultraconservador estadounidense. Pero la marcha Unite the Right era más que eso: era la intención de mostrarle a su país y al mundo, que el fascismo el racismo y el odio, están más vivos que nunca.

¿Y qué pasó? Que, como incontables ocasiones en el pasado reciente, las personas ofendidas y escandalizas (con justa razón) ante semejante demostración de poder supremacista, fueron incapaces de sustentar correctamente sus argumentos en los medios a su servicio y, en su enorme mayoría, solo lograron criticar la discriminación con más discriminación: las redes y las columnas en los medios convencionales están hundidas desde el sábado 12 de agosto en el más absoluto e irracional odio generalizado.

¿Por qué sucedió una marcha como la de Charlottesville (y sus posteriores enfrentamientos y ataques terroristas)? ¿Por qué un gobierno, por más derechista que sea, permitió una demostración discriminatoria de semejante calibre?

E ingenuamente, la respuesta que a nadie satisfizo, pero a la mayoría dejó sin argumentos y con una culpa moral fue: “es libertad de expresión” … e inmediatamente, la doble moral y e ignorancia racional con la que toda la vida hemos usado dicha frase, nos regresó de golpe.

Tomamos las redes y los medios en general como trinchera para decir todo lo que queremos decir, creyendo que estamos justificados para hacerlo. Hemos sustentado nuestros más arteros, miserables y despiadados ataques, agresiones y discriminaciones hacia cualquiera, bajo la bandera de que tenemos el derecho humano a expresarnos libremente.

Recuerdo a informadores de mi ciudad utilizar sus medios para llamar “teibolera” a una candidata a un puesto público, escudando en libertad su misoginia, su limitada capacidad de análisis y su falta de ética periodística… Siguen aún visibles los tweets de incontables personas justificando el grito de “puto” en los estadios de fútbol, porque pagaban un boleto” y tenían ese “derecho” … Todavía de vez en cuando asoman su cabeza en mis redes (y probablemente en la suyas también) personas que utilizan el término “bendiciones” , tachando de “putas” a las madres solteras y  de “feminazis” a aquellas mujeres que cuestionan la inequidad de su cotidianidad… En México, España y otros países de Latinoamérica, circula libremente un autobús con leyendas homofóbicas y ultraconservadoras en contra de las familias homopaternales y el matrimonio igualitario… Son incontables las personas que criminalizan la protesta en sus ciudades y apoyan la entrada del ejército para reprimir, pero que celebran que en el cono sur las disidencias quemen vivas a las personas que defienden su régimen…

Todos ellos, todos y cada uno de estos ejemplos, se han escudado incorrecta y cobardemente, en que tenemos libertad de expresión y es nuestro derecho poder decirlo….

Hoy, toda esa doble moral con la que disfrazamos nuestro odio, es el mismo argumento de los supremacistas estadounidenses; y el problema es que, si de verdad la libertad de expresión permitiera todo lo que hemos enumerado, entonces los nazis tendrían razón y nosotros estaríamos “violado sus derechos” al criticarlos, cuestionarlos e impedirles manifestarse… y tendríamos que dejarlos esparcir sus mensajes de odio, así como nosotros lo hemos hecho anteriormente…

Al final, ¿qué diferencia hay entre ésta última y el resto de las expresiones de odio que hemos ejemplificado? … De esta forma, es como todos hemos alimentado que se llegue al extremo de estas “libres expresiones” que rayan en el fascismo.

Sin embargo, existe un pequeño problema: NADA DE LO QUE HEMOS MENCIONADO ES REALMENTE LIBERTAD DE EXPRESIÓN…

No hace falta ser un profesional en material legal (carajo, hasta un “wikipediazo” basta), para saber que, por años, hemos usado de manera errónea e indiscriminada el término “libertad de expresión”. Es cierto, el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reza: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Lo cual, de tomarse de manera aislada, da argumentos a todas las expresiones de odio antes expuestas, incluida la marcha supremacista.

Sin embargo, el mismo documento cierra en su artículo 30 con el postulado: “Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.

 Esto es, que LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DEBE TENER LÍMITES: tenemos derecho a expresar nuestras ideas siempre y cuando éstas no impidan otros derechos humanos, siempre y cuando no fomentemos el odio y la discriminación con ellas.

Por otra parte, toda norma legal tiene sus límites establecidos en el momento en el que ésta entre en conflicto con otras leyes. Un ejemplo más: el pacto de San José de Costa Rica de la Convención Americana de los Derechos Humanos, Menciona en su artículo 13 que, aunque las personas tienen derecho la libertad de expresión y pensamiento, este derecho está sujeto a “responsabilidades ulteriores” fijadas por la ley en el sentido de respetar “los derechos y reputación de los demás, la protección del orden público, la salud y/o la moral”. Incluso el apartado cinco de dicho artículo establece lo siguiente:

“Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyen incitaciones a la violencia o cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional”.

A estos dos ejemplos legales, podríamos añadir muchos otros que establecen los límites de la libertad de expresión, como otros tratados internacionales, leyes regionales, códigos de ética profesional de la prensa, e incluso, postulados de teóricos sociales como Stuart Mill, Noam Chomsky, Karl Popper y muchos otros que, con motivos de Charlottesville, han vuelto a propagarse en las redes.

 Pero todo se resume a lo mismo: la próxima vez que creas que la libertad de expresión es tu “derecho” a decir todo lo que se te venga en gana, recuerda que cada una de dichas acciones solo alimentan el mismo “derecho” de personas con ideas más salvajes y extremas a salir de la oscuridad y tomar este mundo por la fuerza, y llenarlo de odio.

Documentos:

http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

https://www.oas.org/dil/esp/tratados_b-32_convencion_americana_sobre_derechos_humanos.htm