[BAJO LA LUPA DE GALEB]

Cuando te hablen del mundo libre, voltea a ver a sus enemigos: ellos son quienes luchan por la libertad verdadera.

BUENOS AIRES, Argentina. –El mundo libre, frase mas que repetida hasta el hartazgo, martillando la cabeza de las gentes para hacerles creer que en verdad viven en un mundo libre. Pero no es así.

La falacia del mundo libre es para una dominación más fácil, para formatear cabezas, y dejarlas preparadas para la esclavización total, para que nunca se les ocurra otro tipo de ideas o ir contra el sistema.

Un mundo libre donde lo que más resalta son las prohibiciones.

Se extiende por el mundo que aquellos que demuestren, ya sea en la vestimenta, en el pensamiento, o la acción, su afinidad con una Fe, un pensamiento político o una acción de igual tenor, son intimidados para que abandonen esos usos, con la excusa que puede ocasionar molestias a otros ciudadanos de este “mundo libre”.

Se está dando mucho en las empresas privadas, en los colegios, y en otros ámbitos, incluso gubernamentales.

La idea a imponer es la uniformidad.

No pienses, no te vistas como quieras, no tengas Fe; sé un autómata a su servicio.

Ejemplos hay a montones, en algún momento una gran mayoría enloqueció con el programa de tv “Gran Hermano”, el morbo de espiar sin culpa a un grupo de cobayos humanos y sus miserias fue muy seductor para las masas, pero mas productivo para los diseñadores de comportamientos sociales a aplicar.

Tests, pruebas de aceptación de un modo de vida para no escandalizarse después, ese después ya llegó.

¿No les pasa de haber navegado en internet para buscar lo que sea y luego facebook los inunde de publicidades acerca de lo que buscaron? Bueno, más claro imposible, es el uso del Big Data, el Gran Hermano oculto en nuestras computadoras, celulares inteligentes, tablets o cualquier otro artilugio electrónico que usemos para conectarnos a la red.

Y no lo podes evitar porque sino no podes usar Facebook, ni Twitter, ni Instagram, ni nada.

Preso en tu cibernética ciudad…

¿Cuál es el mundo libre que declaman? El que es libre para ellos, ellos son las grandes corporaciones que van por el asalto final, desaparecer los estados nación en favor de un gobierno único regido por estas corporaciones, una especie de lo que vivimos en Argentina pero peor, porque ellos si saben lo que están haciendo.

Un mundo libre donde el que tiene petróleo es invadido, saqueado o cooptado, un mundo libre donde el que posee otros tipos de recursos vitales para la humanidad, corre peligro de ocupación.

Y después nos preguntamos por la compra de armamento…

No es para defendernos de nadie, porque desde hace rato se dejaron de analizar las hipótesis de conflicto, tarea que toda fuerza armada realiza en prevención.

Desde hace muchos años que nuestro país no tiene ninguna hipótesis de conflicto analizada, la única que cuenta siempre es con el Reino Unido, pero Macri se encargó de explicarle a Cameron su paso de baile.

Mundo Globalizado, que ha encontrado un escollo importante en el –como quieran llamarlo– impresentable, intolerante, misógino y patán Presidente de los EE.UU, Donald Trump.

¿Que paradoja no? Pero no durará mucho en plegarse al plan establecido.

Mundo Libre donde todos somos espiados, vigilados, observados.

Donde el Sistema Judicial es partícipe necesario de estas tropelías contra los ciudadanos, donde la política es pragmatismo (hipocresía), mas que política.

Cuando te hablen de Mundo Libre, mirá a los malos del mundo, a los que te venden como malos del mundo.

Esos son los que defienden de verdad la aspiración de la Libertad.

Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters as he takes the stage for a campaign event in Dallas, Monday, Sept. 14, 2015. (AP Photo/LM Otero)
Donalf Trump se prepara para emitir un discurso ante sus simpatizantes durante un evento en Dallas, Texas, el 14 de septiembre de 2015. FOTO: LM Otero/AP

RADIOGRAFÍA

Ampuloso, fanfarrón, bocón, misógino. xenófobo o racista, bufón del establishment, Trump es todo eso, pero también es el nuevo Presidente de Estados Unidos, el país hegemónico por excelencia.

¿Y por que ganó este candidato a todas luces impresentable? Ganó porque fue el que pudo responder a las demandas del pueblo norteamericano. Sí, así como lo leen, las demandas del pueblo estadounidense por recuperar su economía, por mirar más hacia dentro y menos hacia la política exterior, menos guerra y mayor prosperidad, mas blancos y menos latinos, en fin, votó a quien supo leer mejor las demandas por sobre el deseo del establishment.

Ganó Donald Trump, un empresario que supo de cúspides y de bancarrotas, de recuperación y convencido del “sueño americano”. Si creen que son elogios se equivocan, solo es la descripción del estadounidense promedio.
A Trump lo votaron los afromaericanos, fíjense en las victorias en los estados del sur de Estados Unidos, y la pregunta surge sola: ¿No era Trump un racista confeso?

¿EL FIN DE AS ENCUESTADORAS?

Triunfó Trump contra todas las expectativas, contra todas las encuestas, contra todo pronóstico y contra todas las preferencias políticas, tanto de derecha como de izquierda – si aún existe derecha e izquierda -. Hasta los latinos tan vilipendiados por la diatriba xenófoba de Trump lo han votado, hasta las mujeres despreciadas por el magnate lo han votado, pero por sobre todas las cosas, el pueblo lo ha votado.

¿Acaso Trump es la nueva esperanza blanca? Ese eslogan tan utilizado en el boxeo norteamericano para encumbrar al representante de la etnia dominante del país del norte, contra tanta hegemonía afro en ese deporte. Trump puede ser para los norteamericanos la gran esperanza blanca, o la ballena azul, lo que importa aquí es analizar qué consecuencias puede acarrear su designación para los pueblos del mundo.

Es sabido que los Estados Unidos  está controlado por élites supranacionales, pero ni estas pudieron impedir que el inesperado millonario se convierta en presidente. Pueden controlar las políticas entre bambalinas, pero no pueden controlar el dedo del votante.

GRANDES INCÓGNITAS

Se presentan interrogantes en todos los campos, el político local, el político exterior, la economía interna y los tratados comerciales.

Según el candidato ganador, su política interna apunta a recuperar la “grandeza” estadounidense, impidiendo la inmigración ilegal, expulsando a los indocumentados, y poniendo en orden la población. En materia de política internacional, ya expresó su deseo de poner fin al tema Siria, Hillary también lo hizo, pero la gran diferencia estriba en el cómo. Y el cómo de Trump se vislumbra cuando lanzó la pregunta acerca de a quien iban a apoyar, si a los terroristas creados por Hillary, o a quien lucha contra el terrorismo, dejando en evidencia a su contrincante y ganándose de paso la media sonrisa de Vladimir Putin.

Mezclado entre los tratados de libre comercio que Trump desea desmantelar, se filtra un conflicto que afectará a los socios de los Estados Unidos, que incluso abarca a países esperanzados en asociarse, como la República Argentina, a través del TTP (Tratado Transpacífico), integrado entre otros por EEUU, Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Trump apunta a medidas proteccionistas para garantizar la recuperación interna de su país, y coaccionar a través de estas medidas, comercios menos equilibrados, haciendo valer su moneda de uso internacional transaccional como el arma principal para lograr su cometido.

El otro tratado que se propone abandonar es el TLCAN, compuesto por EE.UU, México y Canadá, o sea sus vecinos del norte y del sur. Realmente apuestas arriesgadas si tenemos en cuenta que son sus fronteras inmediatas. Trump ha puesto al mundo de cabeza con su triunfo, no es lo que establishment político mundial esperaba, pero a los votantes estadounidenses ¿Que les importa el resto del mundo?

¿POR QUÉ GANÓ?

El triunfo de Donald Trump tiene su gran explicación justamente en la figura de su contrincante. Hillary Clinton trae un bagaje bastante cargado de negatividad en su persona. Desde su actitud en el affaire Lewinski de su marido -lo más inofensivo- hasta su papel como secretaria de Estado.

Escándalo tras escándalo, su impronta guerrerista sumada a secretos revelados de crear grupos terroristas y los correos dados a conocer con la hermandad musulmana, todo en relación con la invasión a terceros países y el objetivo de dominación, terminaron minando su imagen.

Tampoco pudo instalar su condición de mujer para llegar a la Casa Blanca, el pueblo estadounidense puede soportar la innovación de un candidato afroamericano, pero su patriarcal idiosincrasia jamás iba a aceptar otra novedad y menos en cuerpo de mujer.

Trump ganó poniendo de relive el “american way of life”. Es estilo de vida norteamericano.

LO QUE VENDRÁ…

Es una absoluta incertidumbre, al menos en materia de política exterior. Sus decisiones pueden cambiar la situación política internacional de manera radical, al menos hasta que los lobbys le impongan lo contrario, pero esto va a llevar un tiempo, no es inmediato.

Trump debe ocuparse de cumplir con su palabra a sus votantes, y a pesar de su fama de bocón, no lo acusan de mentiroso.

El mundo, quizás por un corto o mediano plazo, pueda respirar un poco, el novel presidente debe ocuparse de su país antes de mirar al resto del mundo, todo a su tiempo.

Humanidad. FOTO: Ricky Chau
Humanidad. FOTO: Ricky Chau

BUENOS AIRES— Desde un aspecto puramente social y observando comportamientos, lejos de arrogarme ser un especialista en esa materia y solo usando la lógica, es que me permito plantear esta cuestión: Si bien nunca se debe generalizar —ya que todos en menor o mayor grado somos distintos—, cada uno con su individualidad, existen grupos de personas que comparten afinidades. Algunos grupos son más grandes, otros más pequeños, minúsculos, pero todos ellos, todos, creen que lo que comparten o acuerdan en común es lo mejor.

Especie política

En política, quienes son amantes del libre mercado creen que ese es el mejor sistema para una sociedad. Que el mercado lo regule todo, o mejor dicho que no haya regulación, que todo fluya.

En ese sistema no existe equilibrio, no hay equidad, se parece mucho a la ley del más fuerte, porque en realidad nada fluye libremente, sino que esa fluidez está sesgada por grupos concentrados de poder económico que le imprimen sus movimientos al “libre mercado”.

Por otro lado, al no haber regulación, se deja a la buena de Dios a grupos de gente que, al no poseer poder económico, no pueden pertenecer al grupo selecto de toma de decisiones y menos aspirar al progreso en su vida. Quedan marginados de la sociedad ideal.

Una vez me dijo la politóloga Luciana Ghiotto que las empresas o las corporaciones no tienen obligación de tener una responsabilidad social. Es cierto, por eso son empresas, para ganar dinero, para imponer su producto, para elaborarlo lo más barato posible, y venderlo en condiciones ventajosas. Pura lógica comercial.

Pero esas empresas o corporaciones son conducidas por personas, personas prescindibles por supuesto, y su suerte puede cambiar de un día al otro. Y he ahí la clave: no tienen las empresas la obligación de una responsabilidad social, pero las personas que las conducen deben tener “sensibilidad social”.

Y sin embargo no las tienen, salvo para deducir impuestos a través de alguna donación, que no se hace por generosidad, sino como otra ventaja que otorga el sistema para ganar más dinero.

En conclusión, excluye a quienes tuvieron menos oportunidades de éxito, o no las tuvieron directamente. Y estos son las variables económicas incluidas en el sistema, ya que se los considera un gasto y no una inversión, o bien considerar los derechos naturales a una remuneración justa de acuerdo a la labor que desarrolle (Derecho constitucional en Argentina).

Este sistema es por demás injusto y contiene una carga opresiva para todo aquél que no encuadre en la élite encumbrada.

Comprende una gran carga de mezquindad, de egoísmo, de prepotencia, de malos tratos y racismo. No se puede decir que sea un sistema democrático, las oportunidades no son para todos igual y menos que haya intención de equidad en la distribución de la riqueza.

Es un sistema de ricos para los ricos, es un sistema para privilegiados, es un sistema impiadoso.

Si nos vamos al otro extremo, a un sistema igualitario por demás, como propone el comunismo, podemos decir que tampoco es justo.

Naturalmente no somos todos iguales, somos todos diferentes, en capacidades, en anatomía, en pensamientos, en fuerza de trabajo, en un sinfín de cuestiones. Por lo tanto, esa igualdad impuesta por el sistema comunista, si bien será equitativo para todos los que vivan en el, lo será solo en la parte material, y dentro de lo material, en las cosas comunes a los que integren ese sistema. Y tampoco se da así en la realidad, porque influye el factor humano, imperfecto, vicioso, mañoso, disconforme, voraz, envidioso y ególatra.

En tanto que en el sistema comunista han existido jerarquías, corruptelas varias, y preeminencia de los jerarcas por sobre el resto. Ni hablemos de la burocracia y el control social por excelencia.

La libertad de culto es de casas para adentro, la expresión disidente o diferente es de mentes para adentro, y menos libre aún es el reconocimiento a los esfuerzos individuales.

No existe la propiedad privada, todos reciben la asistencia del Estado que con su rasero iguala para abajo, por lo tanto, no diferencia esfuerzos ni capacidades: un médico es remunerado de la misma manera que un obrero, o cualquier otro trabajador diferente.

La naturaleza no es homogénea, ¿porque el ser humano debe serlo?

Conclusión: Este sistema tampoco es justo, también es opresivo, por lo tanto, no es el mejor.

¿Occidente u Oriente?

Comprensión, es la palabra para que unos a otros, unas a otras, se puedan entender. Si bien a lo largo de la historia se ha identificado a Occidente con lo material y a Oriente con lo espiritual, hoy en día las cosas están mezcladas.

No hay país que no sea capitalista, hasta China se ha vuelto al capital. Pero en este aparte lo que importa es dilucidar que le pasa a nuestra especie con respecto al trato social.

Y aquí hay mucha tela para cortar, y las mismas circunstancias suceden en todas partes del globo.

Sea en América Latina, donde la grieta entre los fans del american way of life y los partidarios de la libertad y autodeterminación es cada vez más amplia y profunda. Aquí podemos constatar claramente que es lo que pasa con los pueblos. Desaparecen cuarenta y tres estudiantes en México, se indigna con exageración la mitad del continente, la otra mitad hace como que no ha visto nada, ¿Esto es normal? Estamos hablando de vidas jóvenes, de chicos recién salidos a la vida, que su pecado no puede ser más grande que una protesta, pero a alguien debe haber molestado y por eso los desaparecieron, que es la forma más cruel de dolor y angustia que se le pueda imprimir al ser humano, sea la víctima o su familia y amigos.

Si esto ocurre en nuestras cercanías, ¿qué podemos decir que comprendan otras culturas y costumbres? ¿Cómo se puede conciliar a grupos sociales, distintos naturalmente, que están sometidos a la presión del mass media y las decisiones políticas que adoptan sus gobernantes, alineados con las políticas hegemónicas que promueven las divisiones para reinar?

Ya no podemos hablar de occidente u oriente, debemos hablar de occidente y oriente, debemos hablar de todos y todas, hacer el intento de conciliar una humanidad en su propia humanidad.

Hay que recurrir a la humanidad sin pensar, sin racionalizar, porque cuando se racionaliza comienzan de nuevo las disputas.

Si uno observa las reacciones de los pueblos o de los grupos sociales en pugna, se puede advertir que lo que se crítica al otro es el espejo de cómo actúan los que critican.

Es evidente que existe una mirada tuerta, que sólo se ve un costado, y convencidos de su media mirada siguen caminando por la tierra como si nada importara, ni siquiera su postura tan reacia y fundamentalista que ven en quienes les apuntaron acusar.

La lectura selectiva, la incomprensión de los textos, el hacer prevalecer la muletilla aprendida sin argumento relativo al tema expuesto, todo eso configura en ver la paja en el ojo ajeno y no advertir la viga en el propio. Aquí es cuando se infiltra el ojo por ojo, y teniendo en cuenta que la mayoría es tuerta, entonces sí, como dijo Ghandi, el mundo quedará ciego.

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Musulmanes británicos rezan en una mezquita. FOTO: CNN

BUENOS AIRES – “Yo enviaré mi terror delante de ti y traeré confusión a todo pueblo donde tú entres. Haré que todos tus enemigos huyan de delante de ti…”

“Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual entrarás para tomarla en posesión, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones”

“Cuando el Señor tu Dios las haya entregado delante de ti y tú las hayas derrotado, entonces destrúyelas por completo. No harás alianza con ellas ni tendrás de ellas misericordia…” Ídem. Ut supra

Para entender qué es la Islamofobia es necesario hacer la introducción con los versículos escritos más arriba.

El lector desprevenido seguramente no sabrá que estos versículos pertenecen a la Biblia. Presentados de esta manera y al descubrir a qué libro pertenecen, su expresión será de horror y espanto.

Bien, ya van entendiendo de qué se trata la Islamofobia.

Se trata de crear terror, que se adquiera el temor a las y los musulmanes, de estigmatizarles, de perseguirles, de excluirles. Y para ello, hacen como en la introducción de este artículo, tergiversar los textos sagrados, sacarlos de contexto, acomodarlos a su objetivo.

¿Nos preguntamos si estos versículos bíblicos son violentos? Pues sí lo son, ¿y nos preguntamos si El Corán los tiene? Sí, también los tiene.

¿Entonces las religiones promueven la violencia? Rotundamente NO. Cada versículo tiene un contexto y una interpretación, para los cuales, nosotros los comunes, no tenemos la capacidad de interpretar ni descifrar su real significado o exégesis. Para ello existen los clérigos estudiosos de los textos sagrados para guiar cada uno de acuerdo a su credo, a sus rebaños.

Esta es la base para entender que los mensajes divinos no promueven la violencia.

Objetivos de la Islamofobia

 

La Islamofobia, o rechazo al Islam tiene diferentes objetivos:

Hoy el Islam, a pesar de toda la propaganda negativa que recibe, sigue siendo la Fe que más crece en el mundo día a día. A los demás credos esto no les cae en gracia, al mismo tiempo que se disminuyen los presupuestos para la actividad pastoril.

El Islam promulga valores que el mundo de hoy ha dejado en el olvido, como la prohibición de la usura, algo que perjudica abiertamente al sector financiero internacional; por lo tanto, a ese sector no le conviene que el mensaje del Islam sea difundido ni adoptado.

El Islam alienta la lucha contra la opresión, y por opresión no sólo se refiere a la ocupación de territorios, o al sometimiento bélico, sino que se refiere a todo tipo de opresión, la que se ejerce en cualquier ámbito o clase social.

La proclama islámica que reza “El pobre tiene derecho sobre el rico”, tampoco es un postulado que agrade al 1 por ciento que posee la riqueza del otro 99% de la población mundial.

El Islam ofrece Paz, pero con Justicia; o sea, no se somete solo a una Paz forzada a punta de fusiles, embargos económicos, amenazas veladas o extorsiones varias. A las potencias hegemónicas esta postura las descoloca.

Y lo más importante respecto a los objetivos de la Islamofobia se trata de justificar mediante la demonización del Islam, los gastos en armamentos, traslado de tropas, buques, aviones, drones, en fin, de todo el aparataje bélico utilizado para someter e invadir países soberanos con el afán de rapiña y expolio, como ha sucedido en Irak, Libia, Afganistán, etc.

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Con simple lógica se puede rebatir la propaganda anti-islámica, o islamofóbica, ya que no son las armas o tropas islámicas las que están en las puertas de los demás países del mundo. En cambio, Sí son las armas y tropas de otras partes del mundo las que están, no solo en las puertas, sino dentro de los países islámicos, dejando un reguero de muerte y destrucción a su paso.

Hoy los desplazados islámicos de sus países son producto de la voracidad de recursos y ansias de dominación geoestratégica de las potencias occidentales, y para ese propósito han creado organizaciones terroristas encubiertas de un falso tinte islámico, en una hábil maniobra que engaña al mundo haciéndoles creer que esas atrocidades son parte del dictado del Islam.

Bueno, ¡no! Esas atrocidades de grupos terroristas como el ISIS, Frente Al Nusra, Al Qaeda, etc., no tienen nada que ver con el Islam. Son meros mercenarios al servicio de una causa ajena, nefasta como sus autores intelectuales y sus cómplices serviles.

Esos son los objetivos por los cuales nace la Islamofobia. He allí las miserias al descubierto que involucran a clérigos, militares, gobernantes, organizaciones internacionales y por último un enajenado conjunto de personas que son engañadas como borregos lactantes.

A por la liberación de Palestina, a por la liberación de Siria, de Bahrein y de Yemen, a por defender la democracia en Brasil, en Venezuela y a despojarnos de la dictadura civil en Argentina, a por el desarrollo de África, a por… A por nada carajo, ni por izquierda ni por derecha.

Así estamos todos los santos días penando por la opresión a nivel global.

Analizando el contexto, local o internacional, se llega a una sola conclusión: Ya a nadie nada le importa nada, ya los pueblos han sido subyugados ante la autoridad mediática y el “pragmatismo” político que te ofrece las migajas: tómalo o déjalo.

Ya no hay causas étnicas, culturales, religiosas o ideológicas, ya no hay causas.

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¿Muy deprimente? Muy realista diría, veamos sino: ¿las reacciones populares donde están? Están militando por Internet, están atrincherados en sus casas haciendo guardia frente al televisor, están atentos portando su arma preferida, el mando a distancia. Murámonos de hambre, de sed, que nos quiten nuestros derechos, que nos maten a balazos o a bombazos, pero que no nos quiten el sofá ni la tele, ni la compu ni la tablet… y guay que nos intente quitar el móvil.

Asambleas por whatsapp, mitines por Messenger, diatribas lanzadas desde el espacio cibernético… vaya protestas y movilización, que en cualquier momento manifestamos desde el baño, con pancartas de papel higiénico.

Así el mundo anda, así anda la humanidad extraviada, de ojos vidriosos de tanto mirar la pantalla, así como cuando antes nos decían si estábamos en las nubes, pues sí, estamos en las nubes de Google, Microsoft y Dropbox. Hoy compartir es un icono de tres puntos unidos por rectas, antes era dar en mano mirándose a los ojos.

Autómatas inconscientes, de palabras insolentes, pero atrapadas en las redes. No hay ya cuerpo a cuerpo, ni siquiera hay cuerpo, solo texto o carteles enmarcados en photoshop y publicados en instagram.

Que ya les digo, no ha cambiado nada, solo la forma, y con esa forma nos han domesticado, hemos caído en la trampa que nos ha tendido, nos han sacado de las calles para que nuestro lugar de protesta sea la carretera informática.

Ya no vibra la indignación, vibra el móvil que es distinto, para avisarnos de alguna notificación.

Ataques de pánico, desmayos, palpitaciones, enfermedades del nuevo tiempo, por no descargar las emociones.

Estamos a resguardo, seguros en nuestra barricada digital, no hay que temer a los palos policiales ni a las balas. Sigamos proveyendo bits en vez de voces, que estos no molestan, pero los gritos sí.

Entendamos que lo global está aquí; que lo que pasa a 10 mil, repercute en la esquina, comprendamos que no hay causas distintas, es una sola causa y es no perder la humanidad ¡Sí! La humanidad, la misma que hoy es indolente, insípida e inactiva, ignorante y sometida, aburrida y superficial.

Ya no impactan los niños muertos, los ancianos sin hogar, las familias destrozadas, los pueblos masacrados, las tierras ocupadas. Lo mismo pasa en Games of Thrones, en Vikingos y en alguna otra serie mas, ¿Por que asombrarse si pasa en la realidad?

Total ya es historia conocida, nos pasó en nuestra América, con los Incas, con los Mayas, con los Aztecas, ¿Que importa que ahora pase en Medio Oriente? O que vuelva a pasar en nuestra Patria Grande nuevamente.

¡Corruptos, ladrones, populistas! Grita la masa neocon. Pero, escucha, si tu eres del pueblo como yo, no perteneces a la oligarquía y te responden… no me importa, solo quiero que se vayan…

Bobadas.