Game Of Thrones (Juego de Tronos en español) es una de las series más vistas, premiadas y reconocidas no sólo de los últimos años, sino de la historia de la televisión norteamericana.

Esta serie de fantasía medieval, drama y aventuras creada por David Benioff y D. B. Weiss para la cadena HBO está basada en la serie de novelas A Song of Ice and Fire (Canción de hielo y fuego), del escritor George R. R. Martin (cuyo primer libro se titula precisamente Juego de Tronos), a quien se debe agradecer el concepto global del mundo mágico de los Siete Reinos.

La serie ha atraído la atención de millones de fanáticos en todo el mundo por su estupendo guión, atrayente y adictivo; y su espectacular realización, que cuida cada pequeño detalle de la producción, logrando un resultado impresionante.

Pero Juego de Tronos no sólo resulta un deleite de entretenimiento puro. Su historia se distingue por poseer una serie de rasgos que pueden analizarse desde las más variadas teorías sociales. Si se abren los ojos a la interpretación, si echamos mano de la semiótica, en sus complejos escenarios se pueden encontrar detalles dignos de un análisis político, sociológico, antropológico y psicológico.

Y así se ha hecho. No ha faltado quien observe la historia desde diversos cristales. Es posible mirarla con los ojos del El Príncipe de Maquiavelo, desde la óptica de Marx y Engels, desde la visión feminista, desde del concepto de poder de Foucault, desde el psicoanálisis de Freud y desde algunos otros lentes más.

A continuación haremos un brevísimo recorrido por algunos fragmentos de esta fascinante historia usando estas y otras ópticas.

SPOILER ALERT: A continuación se realiza un análisis que contiene varios adelantos de la historia de Juego de Tronos de la primera a la sexta temporada, si aún no has visto la serie, pero tienes la intención de hacerlo, te recomendamos dejar de leer aquí y regresar cuando la hayas visto.


El Príncipe y el Contrato Social

“Maquiavélica” pude ser una de las etiquetas con las que podría calificarse a Game Of Thrones. Los ocupantes del trono de los Siete Reinos y sus aspirantes parecen seguir el libro de El Príncipe al pie de la letra, aunque a veces fallen.

“Tienes por enemigos a todos los que has ofendido al ocupar el principado, y no puedes conservar como amigos a todos los que te han ayudado a conquistarlo, porque no puedes satisfacerlos como ellos esperaban, y puesto que les estás obligado, tampoco puedes emplear medicinas fuertes contra ellos; porque siempre, aunque se descanse en ejércitos poderosísimos, se tiene la necesidad de la colaboración de los provincianos para entrar en una provincia”, esta sentencia de El Príncipe define a la historia completa. Cuando Robert Baratheon conquista el poder al derrocar al “Rey Loco” cultiva enemigos por doquier, incluso entre sus aliados, que poco a poco comienzan a desestabilizar el nuevo reinado, mientras surgen regiones rebeldes que comienzan a reclamar el poder.

“A un príncipe le es necesario tener al pueblo de su lado: de lo contrario, no tiene remedio en la adversidad”. “Los actos de severidad mal usados son aquellos que, no siendo más que un corto número al principio, van siempre aumentándose, y se multiplican de día en día, en vez de disminuirse y de mirar a su fin”. Este par de sentencias podrían servir como epitafios del “Rey Loco”, que ante la llegada de la revolución de los Baratheon y los Lannister, fue abandonado por su pueblo por su demencia y crueldad. Lo mismo le ocurre al joven sucesor del rey Robert, Joffrey, cuyo sello es la brutalidad; la cadena de injustificados castigos salvajes a la menor provocación hizo que se vaya quedando solo y lleno de enemigos.

“El príncipe que conquiste regiones con costumbres similares debe tener en cuenta para conservarlas: que la estirpe del antiguo príncipe sea extinguida”. Otra máxima maquiavélica en la que se basa la historia. Con la caída del “Rey Loco”, el nuevo reino busca eliminar toda descendencia Targaryen. El derecho de sangre, la antigua estirpe real está en constante amenaza. 


“Un príncipe no debe tener otro objeto, otro pensamiento, ni cultivar otro arte más que la guerra, el orden y disciplina de los ejércitos”. Stannis tal vez sea el mejor ejemplo, un hombre obsesionado con el poderío de su armada.  

En la política es imposible escapar de las relaciones amor-odio entre gobernantes y gobernados. Al igual que el “Rey Loco”, a la reina Cersei no le importa ser amada, ella prefiere inspirar horror entre sus gobernados para lograr sus fines: “Se debe desear ser amado y temido, pero como no se puede ambas es más seguro ser temido que amado, ya que los hombres son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. El amor es un vínculo de gratitud que todas las mujeres y todos los hombres, todas y todos perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse mientras que el temor es miedo al castigo, que no se pierde nunca”.

“El príncipe, para conservar su nuevo estado debe disolver los partidos existentes y enaltecer a sus más altos dignatarios, tratarlos mejor para ganarse su favor y apoyo”. “Para conservar un estado que ha vivido bajo sus leyes y en libertad, el príncipe debe tener en cuenta tres aspectos: arruinarlos, ir a vivir personalmente con ellos o dejarlos vivir con sus leyes”. Daenarys se debate constantemente entre hacer alianzas con los líderes de sus nuevos territorios conquistados o simplemente eliminarlos. Daenarys también se quedó a vivir en uno de los pueblos tomados por su movimiento para hacerse de la simpatía de la gente.

En fin. Podríamos repasar toda la obra de El Príncipe y casi en cada página encontraríamos alguna situación para ejemplificarlo en Juego de Tronos.

En su libro El Contrato Social, Jean-Jacques Rousseau analiza el vínculo que existe entre el soberano y los gobernados. Descarta que el vínculo se halle en la fuerza o la sumisión, por el contrario, los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural de inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social. Este consentimiento voluntario se materializa a través de un contrato, “el contrato social”, en este caso las leyes que rigen los Siete Reinos que establecen la autoridad del rey sobre los poblados que componen la unión. Si bien no puede decirse que todos los que se aglomeran en este Estado lo hacen de forma voluntaria, sí buscan beneficios en el intercambio social.

“Cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”, estableció Rousseau. Los Siete Reinos abarcan una gran extensión de tierra y una gran población compuesta por diversos pueblos, donde la esclavitud es aún moneda corriente como mecanismo de dominio.

Como buena monarquía, el ocupante del Trono de Hierro sólo cuenta con algunos asesores, pero no existen figuras para equilibrar el poder, no hay jueces ni congresos. “Cuanto más numerosos son los magistrados, más débil es el gobierno”, dijo Rousseau, lo que define al gobierno de los Siete Reinos como uno que no rinde cuentas a nadie, donde la figura de la democracia y otros modelos de organización gubernamental y representación popular aún no llegan.


Foucault y el poder

Juego de Tronos es ante todo una historia sobre el poder. Poder, ese ente abstracto y tan difícil de comprender y de manejar que en la serie se representa con la imagen del Trono de Hierro, símbolo indiscutible del poder de los Siete Reinos.


“El adversario estratégico es el fascismo… el fascismo en todos nosotros, en nuestras cabezas y en nuestro comportamiento diario, el fascismo que causa que amemos el poder, el desear la misma cosa que nos explota y domina”, dijo Michael Foucault. De eso trata Game Of Thrones.

Una obsesión vive de forma permanente en la mente de los líderes de todas las casas principales de los Siete Reinos: hacerse del poder. Entre más visible, entre más incuestionable, entre más grande, mejor. Todos sufren la misma enfermedad. En el fondo, no hay buenos ni malos, a (casi) todos les obsesiona la idea del poder y esa idea los lleva al fascismo del que habla Foucault expresado en el totalitarismo y la violencia omnipresentes en la historia. Esa obsesión los domina a todos y a todos también los va consumiendo de las más diversas formas. Incluso los personajes que en teoría tienen un “noble espíritu” y evaden el poder o lo buscan para encontrar justicia, como Eddard “Ned” Stark, Robb Stark o John Snow, se ven envueltos en las trampas del poder, se enferman también de poder o sucumben al tratar de evadirlo o al tenerlo en las manos. Game Of Thrones es una borrachera de poder. 

Ned evadió la toma del poder, pero el poder terminó por cortale la cabeza. Robb buscaba arrebatar el poder para vengar a su padre y terminó traicionado por un aliado que buscaba más poder. John corre un largo y sinuoso camino dando tumbos, tropezando a cada momento con los obstáculos del poder. Y los demás… los demás viven constantemente en una lucha encarnizada por el poder. 

A lo largo de la historia desfilan al menos cinco reyes, pero la mayoría se caracterizan por ser efímeros. “El poder no se posee, sino que se ejerce… no es un privilegio adquirido o conservado por la clase dominante, sino el efecto resultante de sus posiciones estratégicas… Este poder… no se aplica pura y simplemente como una obligación o una prohibición a quienes ‘no lo tienen’, sino que los impregna, pasa por ellos, del mismo modo que ellos, en su lucha contra el poder, se apoyan en las acciones que éste ejerce sobre ellos”, con esto Foucault parece describir que en realidad los reyes de la historia no ‘poseen’ el poder, no son dueños del poder, sino que lo ejercen gracias a que ocupan el Trono de Hierro, y que precisamente por ello también son vulnerables al ejercicio del poder de otros agentes que no ocupan el trono.


“Las relaciones de poder múltiples atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social; y éstas no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento del discurso”. En los Siete Reinos hay una compleja dinámica donde los poderes ejercidos entre las grandes casas se entrecruzan, se asocian, rivalizan, se mueven, cada una con su propia verdad, con su propia versión de la realidad, su propio discurso. La turbulencia por alcanzar la corona desata una lucha constante de poderes ejercidos y discursos activos, es decir las historias que se cuentan: las leyendas personales y de las grandes Casas, a través, por ejemplo, de los decretos reales, del rumor, de los juglares, de las representaciones del teatro del pueblo.

En términos de Foucault, los aspirantes al Trono de Hierro, los ciudadanos del reino y los nuevos pueblos conquistados ejercen una constante resistencia al rey. Ellos no son lo opuesto al poder, sino la otra cara. Se ilustra así la relación entre Estado y gobernados: el Estado ejerciendo dominación-represión de arriba hacia abajo, mientras los gobernados están en resistencia-sumisión, tratando de ejercer su fuerza de abajo hacia arriba.

 

Para Foucault el origen del derecho radica en una especie de encargo del poder monárquico, que necesita legitimar el ejercicio del poder real, estableciendo límites ilusorios de dicho poder: ‘Nadie está por encima del Estado del Derecho’, por ejemplo, o en este caso, ‘nadie está por encima del rey’. Según el teórico francés toda construcción legal es un intento por construir una verdad que legitime la estructura de poder vinculada a una norma jurídica. En los Siete Reinos el eje del discurso jurídico es el derecho de sangre (primero de los Targaryen y después de los Baratheon) sobre el Trono de Hierro. Esta es la “verdad” de la institución del rey sobre la que trata de legitimar toda la estructura de poder.

El poder no sólo se articula a través del derecho o la fuerza bruta, también del conocimiento. Para ilustrar la relación Poder-saber que describe Focault, Tyrion Lannister destaca como “el cerebro” que triunfa sobre la fuerza, un hombre con enanismo que se logra imponer en un mundo de ‘gigantes’. Poseedor de una notable perspicacia y como hijo de una de las familias más adineradas de los Siete Reinos, accedió a una educación privilegiada que lo pone en ventaja intelectual sobre los demás personajes. Su inteligencia lo salva en innumerables veces de la ruina absoluta y logra imponerse sobre los demás a pesar de su corta estatura con base en los saberes socialmente aceptados y legitimados de la época. El saber, cuya lógica última es el dominio sobre las cosas y sobre los demás hombres.

En los Siete Reinos, el curso de los hechos y los grandes pactos suelen sellarse a través de nexos familiares y relaciones sexuales. Viserys entregó a su hermana Daenarys al jefe Khal Drogo para hacerse de un ejército, Cersei engañó al rey Robert teniendo hijos de su hermano Jaime para perpetuar el linaje Lannister en la corona,  Olenna Tyrell cerró un acuerdo con Cersei para casar a su nieta Margaery con el rey Joffery para blindar su fortuna. Foucault lo describiría así: “Las relaciones de poder se encuentran estrechamente ligadas a las familiares, sexuales, productivas; íntimamente enlazadas y desempeñando un papel de condicionante y condicionado”.

Marx y la estructura económica

Ni siquiera los reinos de fantasía medieval pueden escapar de la influencia de las relaciones de producción y la estructura económica. Un análisis desde el marxismo nos revela que Game Of Thrones se desarrolla en un mundo regido por una economía híbrida entre clásica esclavista y feudal, que sin embargo está viviendo un vertiginoso ascenso de una burguesía temprana.

Como en las sociedades clásicas, el poder y la riqueza se concentran en las ciudades, dirigidas y administradas desde el poder central del Trono de Hierro. La organización de la ciudad es de tipo militar. La agricultura y el comercio son las actividades económicas principales. Hay regiones de hombres libres y otras de esclavos (quienes soportan el peso de la producción). Hay otras áreas del reino donde la esclavitud está abolida, pero hay multitudes de siervos o súbditos que tienen una dependencia de los señores propietarios o terratenientes que los protegen a cambio de trabajar la tierra y desarrollar otras labores. La plusvalía del trabajo esclavo o siervo termina en las manos del señor feudal y del rey. Westeros y sus alrededores son sociedades clasistas que se desarrollan entre familias reales como los Targaryens o los Baratheons, nobleza como los Stark, aristócratas como los Tyrell, guerreros como Brienne de Tarth o Gusano Gris y plebeyos y esclavos como Missandei. Se sistematiza la explotación del hombre por el hombre.

A pasar de que los rasgos esclavistas y feudales dominan en la historia, comienza a asomarse un capitalismo primitivo. Son los Lannister el retrato de una naciente burguesía.

“En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”, postuló Karl Marx en Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, planteamiento que más tarde sería conocido como Materialismo Histórico.

Entonces, si el modo de producir la vida material es el que condiciona el proceso de lo social en general, quien controla la economía es el que ejerce el poder principal. Tywin Lannister parece ser el más consciente de ello, por eso extiende sus inversiones en todos los lugares donde le es posible, acapara tierras para controlar la producción, monopoliza actividades comerciales, financia las guerras y acumula enormes fortunas monetarias. Nace el gran capital. Las finanzas de los Siete Reinos pasan ineludiblemente por las manos de los Lannister. 

“El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía”, dijo Marx. En eso se convierte la casa Baratheon, en un simple ejecutivo al servicio del capital. Aunque en una buena parte de la historia es el rey Robert y sus supuestos descendientes los que detentan la corona, son los Lannister los que manejan la economía del reino e influyen en las decisiones del rey en turno para su beneficio privado. Avanzado el conflicto son los mismos Lannister los que terminan por asaltar el poder político a través de Cersei. Los Lannister son el poder detrás del poder, una muestra del Estado burgués que señala el marxismo.

La historia también parece hacer guiños al socialismo y a las revoluciones populares. Una renovada Daenarys recorre los Siete Reinos derrocando antiguos líderes, una especie de revolucionaria que se redime de sus raíces de la antigua realeza, liberando pueblos del yugo esclavista con el objetivo final de retomar el Trono de Hierro. Claro que no hay una clara definición de Daenarys como socialista, pues nunca habla de cambiar la base económica o socializar los medios de producción, pero se convierte en un símbolo libertador que se alía con esclavos y plebeyos, conformando un gran ejército con las clases bajas, un ejército proletario. 

Difícil ignorar que los primeros aliados de Daenarys, los Dothrakhi, tienen como principal arma una gran hoz, uno de los símbolos clásicos del comunismo.

Feminismo y Teoría de Género

Algo que también caracteriza a Juego de Tronos es la fuerte presencia de personajes femeninos, pero a diferencia de otras muchas series, la mayoría de las mujeres de la historia rompen estereotipos de género, especialmente para la época en la que se desarrolla la historia, enclavada en un patriarcado tradicional, esencialmente machista.
“No se nace mujer, se llega a serlo”, sentenció Simone de Beauvoir en el libro clave de la teoría feminista El Segundo Sexo, donde establece que lo que en una sociedad se entiende por “mujer”, es decir, lo que se espera de una persona que nace con cromosomas XX, no es producto de la genética o la naturaleza, sino un producto cultural que se ha construido socialmente. Una mujer no está programada por naturaleza para las labores domésticas o la crianza de los hijos, ni es inherentemente delicada, coqueta, frívola, caprichosa, sumisa, obediente, servicial, abnegada o cariñosa, sino que todos estos rasgos son construcciones sociales que se aprenden en la convivencia, configurando la noción de lo que en un núcleo social se entiende como “femenino”, es decir el género. Las mujeres aprenden a ‘ser mujeres’ (y los hombres aprenden a ‘ser hombres’ también). Entonces, si el género se aprende y se construye socialmente, de igual forma puede deconstruirse, evolucionar, modificarse.  

En Game Of Thrones la ruptura con el ‘ser mujer’ de la época es constante. Los estereotipos femeninos quedan hechos añicos en innumerables ocasiones. Se ilustra una lucha por la equidad de género y mujeres empoderadas. Hay muchos ejemplos. 

Arya Stark es la primera mujer que en la historia quiebra toda expectativa. Siendo parte de la nobleza, se espera que Arya lleve una vida tranquila, sumisa ante las figuras masculinas, vistiendo suntuosos vestidos, pero ella es aventurera e intrépida (rasgos tradicionalmente reservados para los hombres), es mejor que su hermano Bran tirando con el arco y está fuertemente atraída por la lucha con espadas. Aunque a Ned no termina de agradarle, comprende la postura de Arya y la impulsa contratando un instructor que le enseña el ‘masculino’ arte de la esgrima. Cuando Ned es asesinado y su hermana Sansa prácticamente secuestrada por el nuevo rey Joffrey, Arya escapa, convirtiéndose en una prófuga que aprende a sobrevivir prácticamente en la indigencia, mientras se convierte en una diestra guerrera en busca de venganza.

Brienne de Tarth es tal vez el ejemplo más grande en la serie de las mujeres que rompen con el arquetipo de la mujer de la época. Bernnie nació como doncella de la Casa Tarth, pero ella decide convertirse en un caballero de brillante armadura. Desde niña destacó por tener rasgos tradicionalmente masculinos: muy alta, musculosa, testaruda y de bruscos modales. Se mostró siempre retraída y callada debido al rechazo y las burlas que tuvo que vivir a lo largo de su vida por su carácter, aspecto y aficiones. Es una espadachina excelente que ha logrado vencer a muchos de los mejores guerreros de los Siete Reinos y tiene un alto sentido de la fidelidad y el honor, siendo guardia de Catelyn Stark, por quien estaba dispuesta a entregar la vida. Así se ganó el reconocimiento y respeto de muchos hombres, incluido Jaime Lannister, de quien también fue escudera. Momento épico de la historia fue cuando vence a puño limpio al temido Sandor “El Perro”.


Otras mujeres de la historia asumen roles más tradicionales, pero igual se muestran sumamente empoderadas, rivalizando o negociando con los hombres de su entorno y ganándose su respeto con su gran inteligencia.

Catelyn Stark es una mujer tradicional, madre de familia, amorosa y compasiva, sin embargo es firme y hábil negociadora. Malisandre, la “Reina Roja”, es el arquetipo de la mujer hermosa, fría y calculadora, capaz de manipular con su brujería y sus juegos de seducción a Stanis y con él a todo el Ejército del Sur. Olenna Tyrell es astuta y persuasiva, siempre encuentra la manera de colocar sus piezas y modelar situaciones a favor de su linaje y su fortuna, sin sus argucias, la Casa Tyrell hubiera desaparecido rápidamente. 

Daenarys Targaryan es un ejemplo de diplomacia. La “Rompedora de cadenas” tiene el poder de ser invulnerable al fuego. Como templada por las llamas, “Khaleshi” ha construido un enorme ejército gracias a su capacidad de negociación y convencimiento. Es una líder nata. Sus aliados no lo son únicamente porque obtuvieron algo a cambio de su lealtad, también porque realmente creen en su capacidad de gobernar. Ante ella se postran lo mismo antiguos sacerdotes que furiosos guerreros. Además tiene un elevado instinto de justicia, pues siempre busca que sus decisiones como gobernante de nuevos pueblos sea equilibrada. Por si fuera poco, es madre de los dragones, con quienes se puede comunicar y puede controlarlos.

Mención especial merece Cersei Lannister. Otra mujer cercana al arquetipo de la bella mujer fría y calculadora, capaz de manipular a los hombres. Pero Cersei es particularmente hábil en el engaño y profundamente despiadada, diestramente manipuló al rey Robert, se las ingenió para ir eliminando a sus enemigos y para mantener a sus hijos en el Trono de Hierro, acomodando una y otra vez las situaciones a su favor (incluso las que parecían totalmente perdidas), hasta que finalmente, al término de la sexta temporada, es ella misma quien es proclamada como reina sin rey. 

La serie ha sido criticada por algunas organizaciones como falsamente feminista e incluso como machista (gran polémica generó la escena donde Khal Drogo viola a Daenarys), pero es un hecho que las protagonistas de la historia han roto estereotipos de género, se han empoderado y han tomado actitudes ‘masculinas’, desempeñando roles reservados para varones, alcanzado puestos tradicionalmente ocupados por hombres, ejerciendo liderazgos y ganándose el respeto de sus pueblos.

Psicoanálisis: el Ello desbocado y la caída del Nombre del Padre

En Game Of Thrones, el ello freudiano está desbocado. 

Para Sigmund Freud, el aparato psíquico de los seres humanos está compuesto por tres instancias fundamentales:

-El Ello: Su contenido es inconsciente y consiste fundamentalmente en la expresión psíquica de las pulsiones y deseos, es la parte profunda, primitiva e innata de la personalidad que busca la satisfacción inmediata de impulsos básicos como el hambre, la sed y la sexualidad sin medir consecuencias. Está en conflicto con el Yo y el Superyó, instancias que en la teoría de Freud se han escindido posteriormente de él.

-El Superyó: Instancia moral, enjuiciadora de la actividad del yo. Los pensamientos morales y éticos aprendidos en la cultura para regular la conducta. El Superyó es para Freud una instancia que surge como resultado de la resolución del Complejo de Edipo y constituye la internalización de las normas, reglas y prohibiciones parentales.

-El Yo: Instancia psíquica actuante y que aparece como mediadora entre las otras dos. Intenta conciliar las exigencias normativas y punitivas del Superyó con las demandas del Ello por satisfacer deseos inconscientes. Es la instancia consciente encargada de desarrollar mecanismos que permitan obtener el mayor placer posible, pero dentro de los marcos aceptados socialmente. 

Obsesionados con el Trono de Hierro, sus aspirantes tienen adormecido el superyó, eliminando los límites morales, dando rienda suelta al ello. El deseo de poder lleva a los personajes a un frenesí de sexo, muchas veces incestuoso, y a una violenta carnicería. 


Si de sexo y violencia se habla, los Lannister son el más grande ejemplo. La relación incestuosa entre los crueles hermanos Cersei y Jaime, que trae como producto tres descendientes en la mera cara del Rey Robert. El asesinato de Tywin a manos de su hijo Tyrion, tras una vida de rencor y malos tratos. Tyrion mismo como un rebelde que se refugia en el alcohol y las prostitutas. Hechos probablemente producto de Complejos de Edipo no resueltos correctamente.

El cisma inicial de la historia que da origen a la lucha por el Trono de Hierro, la muerte del rey Robert, puede describirse en los términos de la caída del Nombre del Padre, de Jacques Lacan.

El Nombre del Padre es un concepto basado en la noción freudiana del Edipo, que postula que la función paterna es clivadora (“castradora”), instauradora de la ley, de un orden general en la conducta de una persona desde sus primeros años y establece los límites conductuales. La figura del Rey Robert representaba la ley del reino, un equilibrio de fuerzas, la ocupación del espacio de poder, el orden y la paz, pero con su muerte, queda un vacío de poder, un lugar que tiene que ser ocupado.

Ante el vacío de poder, se altera el orden y termina la paz. Aparece la perversión. Ya no reina la ley, sino las “perversiones”, que desde la visión de Lacan son versiones malas del padre. Comienza un desfile de reyes inmaduros e impreperados para el cargo, primero Joffrey, un adolescente déspota y sádico que se gana la antipatía del reino y termina asesinado; luego el aún más joven, casi niño, Tommen, que manipulado por su madre, al sentirse incapaz e impotente se termina suicidando. Luego, el ello sin límites, el deseo de matar y el deseo sexual se extienden entre los aspirantes al trono. El caos es el nuevo rey.

Los Lannister no son los únicos que pueden ilustrar la caída del Nombre del Padre. Tras la ejecución de su padre Ned, acusado injustamente de traición, Robb comete muchas equivocaciones en su búsqueda de venganza, como casarse en tiempos de guerra y confiar demasiado en aliados no probados y en enemigos, otra mala versión del padre. Incluso Jon Snow, en su ruta por encontrar la verdad sobre su origen, vaga por el mundo dando tumbos.

La riqueza argumental de Game Of Thrones muestra entonces una gran diversidad de situaciones y personajes que pueden ser analizados desde la visión de una gran cantidad de autores. Los Siete Reinos se convierten en una especie de espejo fantástico donde se reflejan con precisión variados aspectos de las sociedades humanas. 

Gustavo Godinez

Gustavo Godinez

Periodista y comunicólogo mexicano.
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