por Pedro González Munné / DESDE ABAJO

Las recientes elecciones en los EEUU demuestran, aparte de la aplastante derrota del Partido Demócrata, el poder del dinero y la publicidad en el sistema político norteamericano.

Pero hay otras lecciones reveladoras de lo profundo del deterioro de la sociedad norteamericana, más allá del triunfo abrumador de los republicanos con la derrota más aplastante en cien años de sus rivales tradicionales, perdiendo sesenta asientos en el Congreso y seis en el Senado federales. Sencillamente no se le presenta al pueblo con un liderazgo viable y por tanto, la gente, o no vota, o se va por las lucecitas de colores de la televisión.

Únase a ello la recesión económica actual, cuyos niveles ya no tienen nada de las teorías de procesos “cíclicos”, con uno de cada cinco trabajadores norteamericanos desempleados, las inversiones estancadas, un Gobierno sin soluciones, con una deuda de trillones de dólares de billetes circulando sin respaldo y tendremos una pequeña idea del desastre en que se encuentra la mayor economía del mundo.

¿Cuáles pudieran ser las soluciones?

Los Republicanos firmemente asentados en ambas Cámaras legislativas federales y la impresión entre el electorado del fracaso del “Plan de estímulo de Obama”, así como sus iniciativas sobre incrementar el gasto público para detener la recesión, limitarán cualquier propuesta en esa dirección, lo cual es absurdo, pues sin apoyo de inversión gubernamental las soluciones de nuevo estímulo económico no serán posibles.
Estados Unidos debe incrementar sus producciones en “nuevas industrias” como una vía de vender productos y servicios en el mercado internacional, tales como biotecnología e informática, pero además es importante el desarrollo, abandonado en las últimas décadas, de nuevas formas de energía renovable y protectoras del medio ambiente, como funcionan exitosamente ya en China, Japón y Europa, sin olvidar la creación de empleos en la reconstrucción de la tremendamente deteriorada infraestructura de transporte y de servicios básicos del país.

Pero, ¿permitirán éstas dinámicas los Republicanos? Francamente no lo creo, pues ni siquiera han aceptado el exitoso “salvamento” de las fábricas de automóviles norteamericanas.

Si el país regresa a la estructura económica causa de esta recesión, con la dependencia del petróleo extranjero, un sector financiero promoviendo los rejuegos del crédito y el financiamiento “de papeles”, el cierre de fábricas y el incremento del déficit de intercambio con Asia, el dólar llegará al punto de no ser más una moneda internacionalmente confiable como instrumento de intercambio comercial.

Obama no solamente ha sido un presidente canijo en encontrar soluciones para la crisis nacional, sino que además ha perdido su credibilidad ante la opinión pública con respecto a sus iniciativas, por tanto, no vemos mucho futuro en el logro exitoso de sus proyectos. La clase media perdida y el apoyo de los votantes jóvenes favoreciendo a los republicanos en las últimas elecciones, son ejemplo de su pérdida de popularidad.

Las recientes elecciones: no un triunfo republicano, sino una derrota demócrata

El Partido Republicano continúa dividido y débil a pesar de los resultados electorales, no tanto como los demócratas, pero continúan sin un liderazgo nacional concreto, de un lado se muestran figuras como Karl Rove, Haley Barbour, Mitt Romney y Mitch McConnell, y en la otra orilla los ultra reaccionarios del “Tea Partie” como Sarah Palin, Mike Huckabee y Glenn Beck.
Los resultados de la votación mostraron la pérdida de fe por parte de los negros y los latinos, así como una afirmación republicana entre las mujeres trabajadoras anglos y los jóvenes, como había mencionado, así como los blancos sin educación superior -el 39 por ciento del electorado-, los cuales, o se abstuvieron o votaron mayoritariamente hacia la derecha, lo cual marca peligrosamente la posibilidad de un Mitt Romney en la Casa Blanca en el 2012.

La inestabilidad política de este país, producto de su descomposición económica, se agravó con las promesas fallidas de Obama y su Partido, incapaces de cumplir la plataforma política propuesta de renovación y reforma, lo cual ha desilusionado mayoritariamente al pueblo norteamericano. Las tradicionales lealtades políticas no funcionan cuando la recesión sigue apretando y el equilibrio, mas inestable, entre los grupos de poder, demuestra la falta de liderazgo.

¿Qué pasó en la Florida?

Como era de esperar en elecciones sin el atractivo de la elección presidencial, la votación fue de apenas un 53% de los casi seis millones de votantes del estado, mucho menos en el sur con el 42%, lo cual muestra una consecuencia de la falta de confianza de los demócratas e independientes, alienados por el mencionado fracaso de la política económica de la actual Administración y la falta de confianza en la gestión del presidente Obama.

Pero la derrota demócrata en la Florida tiene otras causas, las cuales van más allá de las excusas y radican más en el racismo y la separación de clases. Muestra de ello es la minoritaria votación demócrata en las elecciones estatales, pues de los 5,700,000 votantes del estado, el 36% del total en votar fueron demócratas, 35% fueron republicanos y 29% fueron votantes independientes.

Ejemplos como el caso de Alex Sink, candidata a Gobernadora, su campaña se concentró en el norte de la Florida (donde apenas consiguió el 16%) y dio la espalda a los negros y los latinos, así como olvidó al sur de la Florida, con un desastre -a pesar de tener $31 millones de dólares para su campaña- que la llevó a perder 35 de los 67 municipios. Sin embargo el sur, donde tradicionalmente los demócratas salen victoriosos, votó mayoritariamente por ella con 750,000 votos contra 484,000 para su oponente, Rock Scott.

En la campaña por el Senado federal, el negro Kendrick Meek, sin una oportunidad de triunfo desde el comienzo y una campaña desastrosa, se mantuvo como candidato a pesar de la insistencia de su propio partido. Figuras como el ex presidente Bill Clinton le hicieron visitas “de cortesía” para pedirle su retiro, lo cual hubiera permitido, si se hubiese retirado de la contienda en septiembre, al candidato independiente Charlie Crist ganar ese escaño y derrotar al extremista de derecha Marco Rubio.

¿Quo Vadis USA?

El futuro se presenta más negro que la piel del actual Presidente, con la extrema derecha agitando en los medios, con una fuerte presencia republicana en la legislatura de los estados así como al nivel federal y un desempleo creciente, muestra de la crisis económica nacional norteamericana a la cual no se le avizora un fin cercano, con las vacilantes y mal dirigidas medidas de esta Administración demócrata.

Sin temor a equivocarme puedo predecir tiempos peores para el pueblo norteamericano, pagando con su sudor dos guerras imperialistas en Afganistán e Irak y las intenciones imperiales de los grupos de poder que incrementan sus beneficios mientras los costos de la vida suben progresivamente y no existe un liderazgo político nacional que pueda conducir a las soluciones necesarias, de estímulo económico y nueva oportunidades de trabajo.

Otros imperios han sufrido esto que los Estados Unidos enfrentan hoy, tal vez los barbaros ahora vendrán de Asia.

Redacción Desde Abajo

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Redacción Desde Abajo[CRÓNICAS DE LA AUSENCIA]Pedro González Munné
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